- ANA MEDINA
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Las empresas no han retrasado ni reducido el alcance de sus informes de sostenibilidad en los últimos meses a pesar de los cambios en la legislación.
La sostenibilidad se ha enfrentado a turbulencias institucionales en los últimos meses. La retirada de la Administración Trump de los compromisos federales en materia climática, las negociaciones en la UE del paquete ómnibus, que han simplificado los requisitos y ampliado los plazos de la Directiva europea sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD), y la fragmentación de las normas globales en distintas variantes regionales y sectoriales podrían justificar una revaluación del alcance de los asuntos ambientales, sociales y de gobernanza, o un aplazamiento de la inversión en este terreno.
Sin embargo, una encuesta realizada por Reuters entre responsables en la toma de decisiones en materia de sostenibilidad revela que el 72% de estos profesionales no ha retrasado ni reducido el alcance de sus informes en los últimos meses, un dato que demuestra la integración estructural de las memorias ESG en las organizaciones. La confianza en la capacidad de medir e informar con precisión de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) ha aumentado, alcanzando el 69%, once puntos más que un año antes, y la presentación de informes de Alcance 3 (que miden las emisiones en la cadena de valor de la empresa) ha aumentado nueve puntos. Pese a estos avances, el 63% de las empresas sigue almacenando los datos en sistemas manuales o de hojas de cálculo, aunque aumenta respecto al 57% de 2025.
Cumplimiento
El paquete ómnibus ha retrasado el cumplimiento de la directiva sobre informes de sostenibilidad hasta 2027. Solo el 26% de los encuestados ya ha cumplido con esta directiva, frente al 40% que proyectaba hacerlo a finales de 2025 en la encuesta que Reuters realizó en marzo del año pasado. El grupo con mayor proyección a futuro situó el plazo en 2027 (21%), mientras que el 14% no ha definido una fecha de implementación. Entre el grupo que ha retrasado o reducido el alcance, las razones parecen ser más estructurales que fortuitas. Más de la mitad (56%) cita la incertidumbre regulatoria, principalmente quienes esperan claridad sobre la Ley de Responsabilidad de Datos Climáticos Corporativos de California (SB 253) y sobre la eliminación de las normas de divulgación climática de la SEC, el regulador de los mercados en Estados Unidos. El cambio de postura de la Administración Trump sobre cuestiones climáticas y ambientales es citado por el 53%.
La calidad de los datos sigue siendo un obstáculo. La calidad de la recopilación de datos (48%) encabeza la lista de preocupaciones de los responsables de sostenibilidad. La falta de estándares (41%) y la gestión del volumen de datos (39%) completan los tres primeros puestos.
Marcos
El marco dominante para los informes de sostenibilidad, pese a la fragmentación, es la Directiva CSRD, citada como más relevante por el 44%. El marco del ISSB (Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad) ocupa el segundo lugar (18%), y los marcos normativos estatales de Estados Unidos y el TCFD (Task Force on Climate-related Financial Disclosures), el tercero, con un 8% cada uno.
El 58% prevé elevar la inversión en informes de sostenibilidad y gestión de datos en los próximos tres años. El aumento más común es entre un 11% y un 20%. Pero, dado que el 63% aún utiliza soluciones manuales, un crecimiento del 15% en el presupuesto no cerrará la brecha de infraestructura que se arrastra desde hace varios años.
Sobre la selección de proveedores, el 69% cita el coste como el principal problema (76% en 2025), junto a la compatibilidad con los sistemas existentes (54%) y la disponibilidad de personalización (47%). La seguridad de los datos y la ciberseguridad ascienden al cuarto puesto (33%) este año.
Uso de la IA, pero solo para la narrativa
La IA se ha convertido en una herramienta estándar para elaborar informes, pero el 33% de los encuestados la utiliza casi exclusivamente en la generación de narrativas, en lugar de en las tareas analíticas intensivas en datos que permitirían alcanzar un nivel superior en la calidad de los reportes. De ese 33% que utiliza la IA operativamente, el 53% la aplica a la redacción de informes y la generación de narrativas, una cifra que duplica con creces la siguiente aplicación más común (recopilación y agregación de datos, con un 28%). La implicación de esta concentración es significativa: el uso predominante de la IA en los informes de sostenibilidad consiste en mejorar la presentación de los datos que las organizaciones ya poseen, en lugar de mejorar la calidad de los datos subyacentes. Las aplicaciones con mayor valor analítico -cálculos automatizados de emisiones (15%), seguimiento de datos de la cadena de suministro (16%), evaluaciones de materialidad (16%) y modelado de escenarios (16%)- son empleadas en un porcentaje mucho menor.
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