La factura para las empresas del sector roza los 3.600 millones de euros, el triple que en 2018. Siete de cada diez bajas son por incapacidad temporal.
El incremento notable del volumen de bajas laborales, el coste asociado tanto para la Seguridad Social como para las empresas, y los efectos colaterales sobre la productividad hacen mella en prácticamente la totalidad de los sectores. La lucha contra el absentismo se ha convertido en los últimos meses en el caballo de batalla de la organizaciones empresariales, que buscan introducir mayores mecanismos de control sobre los procesos de incapacidad temporal tanto en la negociación de convenios con los sindicatos como en la mesa tripartita, con participación del Gobierno, en la que se están tratando las causas y posibles soluciones al aumento desbocado de las bajas y su impacto económico.
En este contexto, un estudio de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC) revela la factura creciente que tienen que afrontar las empresas del sector que han visto un aumento imparable de los procesos de incapacidad temporal entre los trabajadores, llegando incluso a superarse en este momento los niveles registrados en plena pandemia, en 2020.
Concretamente, las horas perdidas, de media, por cada asalariado, con jornada pactada efectiva ha pasado de 64,5 horas en 2018 a 112,8 horas en 2025, lo que supone un incremento del 74,9%. De estas ausencias, el 72% del incremento se debe a una mayor incidencia de la incapacidad temporal. Entre 2018 y 2025, el incremento de estas es de 40,2 horas anuales por empleado (+74,9%), lo que equivale a cinco jornadas estándar de 8 horas diarias. Es decir que, de media, cada empleado del sector pierde ahora una semana de trabajo más que en 2018 por razón de incapacidad temporal.
Como proporción de la jornada pactada efectiva, las horas totales perdidas fueron el 3,6% en 2018 y han crecido hasta el 6,2% en 2025. Esta última proporción es la más alta que muestran las estadísticas, superando incluso el 5,3% de 2020, durante la emergencia sanitaria, según advierte el estudio de la patronal presidida por Pedro Fernández Alén.
Esas horas perdidas a lo largo del pasado ejercicio equivalen a que el 6,2% de las plantillas de las empresas constructoras no fue a trabajar ningún día del año. "En otras palabras, el absentismo hace que, aunque las empresas tengan en plantilla a 16 personas, solo trabajen 15", señala el informa. Si tenemos en cuenta que el número de asalariados promedio de la Construcción durante 2025 fue de 1,1 millones de personas, el absentismo se traduce en que más de 70.000 de ellos no trabajaron en todo el año.
La factura se triplica
En este sentido, la patronal cifra el coste, tanto directo como indirecto, para las empresas del sector en cerca de 3.600 millones de euros en el pasado ejercicio. Teniendo en cuenta que según los cálculos de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT) el coste del absentismo ascendió en 2025 a cerca de 33.000 millones de euros, el sector de la construcción está asumiendo en este momento el 10% de la factura total.
Según recuerda la patronal, se contabiliza como coste directo los pagos que corren a cargo del empleador, que en el caso de las bajas por incapacidad temporal son la prestación entre los días 4º al 15º, las cotizaciones sociales y los eventuales complementos y mejoras que se paguen al empleado, sea de forma voluntaria o de acuerdo con el convenio colectivo. Mientras que los costes indirectos están sujetos a las necesidades de contratar personal de sustitución, lo que incluye el pago de horas extras.
"En algunos casos, la contratación de personal de reemplazo es imposible, sea porque la incertidumbre acerca de cuánto durará la baja impide iniciar un proceso de selección, sea porque el personal de baja posee unos conocimientos específicos que son difíciles de encontrar en el mercado o por otras razones. La posibilidad de compensar el absentismo con horas extraordinarias de otros empleados también tiene un límite, en especial cuando la plantilla es reducida", señala la CNC en el informe.
De este modo, el coste total estimado del absentismo para el sector de la construcción alcanza actualmente la cifra de 3.565 millones de euros anuales. Alrededor de dos tercios de esa cifra (2.245 millones) son soportados por las empresas pequeñas (aquellas con hasta 49 empleados). Otro 20% (736 millones) corresponde a las firmas medianas (cuentan con entre 50 y 249 asalariados), en tanto que el restante 16% es sobrellevado por las grandes empresas (tienen al menos 250 empleados, con un coste total de absentismo de 584 millones en 2025).
En todos los casos son cifras que prácticamente triplican el coste total del absentismo de 2018. El mayor incremento acumulado a lo largo del período 2018-2025 corresponde a las grandes empresas, con 207%. Le siguen las compañías medianas, con 204% y, finalmente, las pequeñas, con 158%. El incremento medio para el conjunto de empresas del sector es de 174%.
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