- Vacantes sin cubrir, absentismo desbocado, costes laborales... Los lastres del tejido empresarial
- Ofensiva de la Seguridad Social en las empresas para embridar el problema del absentismo
El año pasado, entre 1,6 y 1,7 millones de personas faltaron cada día a su puesto de trabajo. Los expertos avisan de que este fenómeno se ha convertido ya en un grave problema estructural.
El Covid desbordó los diques de contención del absentismo laboral y, aunque ya han transcurrido seis años desde lo peor de la pandemia, el problema no solo no se ha reconducido, sino que incluso se ha agravado, convirtiéndose, según CEOE, en un verdadero "problema país" y en un "lastre definitivo" para la productividad del tejido empresarial español, tal como afirmó el martes pasado Antonio Garamendi, presidente de la patronal.
No es una advertencia gratuita ni exagerada: el mercado laboral español despidió 2025 con una tasa de absentismo del 7,68% en el conjunto del año, 0,42 puntos porcentuales más que el año anterior y un nuevo máximo histórico, de acuerdo con el indicador adelantado que recoge el Informe Adecco sobre empresa saludable y gestión del absentismo, publicado ayer, que pone de relieve la magnitud del desafío al que se enfrentan las empresas españolas.
Y es que esas tasas desbocadas de absentismo laboral (entendido como la proporción de horas no trabajadas respecto al total de horas pactadas) se traducen en que entre 1,6 y 1,7 millones de asalariados faltan cada día a su puesto de trabajo, cifras de las que alrededor de 1,27 millones de empleados se encuentran de baja médica por incapacidad temporal. "El dato del 7,68% confirma que el absentismo se ha consolidado como uno de los principales retos estructurales del mercado laboral español. Ya no hablamos de un fenómeno coyuntural, sino de una realidad con impacto directo sobre la productividad, la competitividad y la organización de las empresas", alertó ayer Carlos Arcas, director de The Adecco Group Institute.
Tendencia ascendente
De hecho, el fenómeno, lejos de mejorar, empeora, y prueba de ello es que la tasa de absentismo del cuarto trimestre de 2025 fue incluso superior a la del promedio del año: se disparó hasta el 7,88%, a un tiro de piedra de alcanzar el 8%, un porcentaje que, de materializarse, prácticamente duplicaría la tasa que se registró en 2013 (4,1%) y superaría en tres puntos porcentuales los niveles pre-Covid: en 2018, el absentismo rondaba el 5%.
El impacto económico de lo que desde hace años se ha convertido en una verdadera lacra (desde la pandemia, el absentismo se ha enrocado en tasas superiores al 7%) alcanza ya cotas astronómicas: costó 33.280 millones de euros en 2025, un 14,3% más que en 2024 y nada menos que un salto cuantitativo del 228% en la última década, según el último informe sobre absentismo laboral de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT). De la cifra total, 17.164 millones correspondieron al coste de las prestaciones para la Seguridad Social y los 16.115 millones restantes al que asumieron directamente las empresas. Un enorme agujero en las cuentas del tejido productivo que el martes pasado llevó a CEOE a reclamar que sea la Seguridad Social la que asuma el pago de prestaciones y cotizaciones de los trabajadores durante los primeros 15 días de baja por incapacidad temporal, desembolso que ahora afrontan las compañías.
El impacto negativo del absentismo va más allá de su abultado coste económico, ya que lastra la organización interna de las empresas, erosionando su productividad, y pone en riesgo la sostenibilidad de los empleos. Esta misma semana, Cepyme y la federación de autónomos ATA han advertido de que "el aumento del absentismo laboral asfixia a pymes y autónomos y puede forzar cierres ante la dificultad de sustituir bajas".
El incremento de las ausencias al trabajo en 2025 se debió casi en su totalidad al alza de las bajas por incapacidad temporal, que aglutinaron el 5,97%, 0,29 puntos más que el año anterior.
Impacto en la industria
En este escenario, en el que cada asalariado pierde de media 10,9 horas mensuales, el virus del absentismo no golpea a todos los sectores por igual. El año pasado, los mayores niveles se registraron en la industria, donde la tasa se aupó hasta el 8,34%; seguida de los servicios, donde rondó el 7,7% tras crecer en 0,47 puntos porcentuales, mientras que en la construcción escaló al 6,54%. El problema es aún mayor en actividades concretas, donde estos porcentajes pueden alcanzar el doble dígito, por ejemplo en los servicios postales y de correos, con una tasa de absentismo de más del 13% en 2025.
El informe avisa de que el mercado laboral español se enfrenta a "un cambio de paradigma" en el que la salud laboral se perfila como "un factor crítico de competitividad empresarial, con impacto directo en la productividad, la cobertura de puestos y la estabilidad de las plantillas". Un enorme desafío que, más allá de recetas tradicionales, implicará también un giro en la mentalidad empresarial y laboral, porque "el reto ya no es sólo reducir el absentismo, sino adaptar el mercado de trabajo a una nueva realidad marcada por el envejecimiento de la población activa, la mayor exigencia física y el impacto de la salud mental", señaló ayer el responsable de The Adecco Group Institute, Carlos Arcas, quien añadió que "la calidad del empleo será clave en los próximos años" para plantar cara al fenómeno.
Mientras, las patronales insisten en la necesidad de reforzar el papel de las mutuas colaboradoras con la Seguridad Social, acelerar los procedimientos de control de las incapacidades temporales y destinar más recursos sanitarios para reducir la duración de las bajas.
El líder de la patronal castellanomanchega llama "memos" a los jóvenes sin "fortaleza mental"El Supremo tumba el recurso de CEOE y allana que Conpymes participe en órganos consultivos del GobiernoCEOE denuncia en Bruselas el ataque de Sánchez contra la educación privada Comentar ÚLTIMA HORA