- JAMES POLITI Y ABIGAIL HAUSLOHNER
El conflicto ha dividido al Partido Republicano y ha hecho que los estadounidenses afronten precios más altos sin una sensación clara de victoria.
El acuerdo de Donald Trump con Irán busca poner fin, al menos por ahora, a un conflicto en Oriente Próximo que se ha prolongado durante casi cuatro meses y que ha cambiado drásticamente, cuando no arruinado, su segunda presidencia.
Pero incluso si se mantiene, el pacto podría llegar demasiado tarde para revertir el daño político que él y el Partido Republicano han sufrido en el proceso, ante las quejas de los estadounidenses por el aumento de la inflación que ha provocado.
Hasta la semana pasada, Trump había estado indeciso entre avanzar a las etapas finales de las negociaciones con Irán y escalar la acción militar, incluyendo la toma de la isla de Jark, el principal centro de exportación de la república islámica en el Golfo Pérsico.
Pero en última instancia, la única opción políticamente viable para el presidente estadounidense era llegar a un acuerdo con el régimen de Teherán, muy lejos de la rendición incondicional que exigió cuando lanzó la guerra el 28 de febrero.
"¡Buques del mundo, arrancad vuestros motores! ¡Que fluya el petróleo!", escribió en Truth Social al anunciar su apoyo al acuerdo en su 80 cumpleaños.
En su viaje a Francia para la cumbre del G7 esta semana, el presidente estadounidense presentará el pacto con Teherán como una victoria geopolítica y el inicio de una nueva era de estabilidad en Oriente Próximo. También intentará promocionarlo como un logro que los republicanos puedan ensalzar de cara a las difíciles elecciones de mitad de mandato de noviembre.
Pero la guerra con Irán ha sido muy impopular entre la opinión pública estadounidense, ya que la inflación y los precios de la gasolina se han disparado a niveles no vistos desde la Administración de Joe Biden.
También dividió al propio Partido Republicano de Trump entre los antiintervencionistas que lo veían como una traición a su promesa de no iniciar nuevas guerras, y los halcones que presionaban a la Casa Blanca para derrotar militarmente a Irán y que ya mostraban signos de decepción el domingo por la noche.
"Seguiré de cerca las negociaciones sobre el programa nuclear iraní y otras cuestiones. Me preocupa un poco que la postura de Irán respecto al acuerdo parezca diferente a la que sostiene el equipo negociador estadounidense", declaró en X Lindsey Graham, senador republicano por Carolina del Sur.
Añadió que el acuerdo tendría que ser revisado por el Congreso y afirmó que era "imprescindible" que J.D. Vance, el vicepresidente que lideró las negociaciones en nombre de Trump, presentara el acuerdo a los legisladores.
"El tiempo lo dirá", escribió.
Laura Loomer, una influencer de extrema derecha y activista anti-islam cercana a Trump, se mostró claramente disgustada.
"Veremos cuánto tiempo mantiene Irán el acuerdo por el que el presidente Trump ha trabajado incansablemente", escribió. "Jamás confiaré en la palabra de los yihadistas. Simplemente no se puede confiar en el islam".
La Casa Blanca no dio a conocer más detalles del acuerdo, más allá de la publicación de Trump en Truth Social a última hora del domingo.
Se espera que la ceremonia de firma tenga lugar el viernes en Suiza, lo que podría dar tiempo a los funcionarios estadounidenses para pulir los últimos detalles. Los temas más delicados, especialmente el programa nuclear iraní, se han pospuesto para futuras conversaciones que se celebrarán durante los 60 días siguientes a la firma.
Si Irán no cumple, el presidente estadounidense se verá sometido a una fuerte presión para reanudar los ataques militares y romper el alto el fuego.
Pete Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos, declinó confirmar si los miles de soldados estadounidenses adicionales desplegados en Oriente Próximo comenzarían a regresar a Estados Unidos.
"En cuanto a nuestra postura militar, mantendremos lo que necesitemos", declaró Hegseth a CBS News.
"El presidente Trump lideró con poderío militar. Ese poderío militar se mantendrá el tiempo que sea necesario", añadió.
Si Irán cumple, el presidente estadounidense tendrá que defender un resultado que recuerda al pacto nuclear de Barack Obama con Irán que Trump abandonó y criticó con vehemencia durante años.
La reacción podría ser aún mayor si Trump ofrece un alivio de las sanciones y desbloquea prematuramente los activos iraníes congelados. Funcionarios de Trump insisten en que cualquier beneficio económico para Teherán estaría "basado en el cumplimiento de los compromisos".
"No somos ingenuos al respecto", declaró un alto funcionario del Gobierno a los periodistas la semana pasada.
En declaraciones a Fox News la semana pasada, el presidente estadounidense afirmó que creía que Estados Unidos no tenía "estómago" para una acción militar más agresiva.
Esto le dejó pocas opciones más que llegar a un acuerdo con el régimen de Teherán al que había intentado aplastar.
"Podríamos ir un paso más allá", dijo Trump sobre la guerra. "Pero no sé si Estados Unidos tiene el interés de hacer lo que yo preferiría hacer", añadió.
En el frente económico, el mayor problema de Trump con la guerra ha sido el fuerte aumento de la inflación: el índice de precios al consumo pasó del 2,4% en febrero al 4,2% en mayo.
Según la AAA, el precio medio de la gasolina en Estados Unidos es de 4,07 dólares, frente a los 3,13 dólares de hace un año. El mercado laboral ha resistido y las cotizaciones bursátiles se han recuperado, pero el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años, un indicador clave de los costes de financiación, ha subido de cerca del 4% justo antes de la guerra al 4,4 % actual.
Gary Cohn, vicepresidente de IBM y asesor económico de Trump durante su primer mandato, declaró el domingo en el programa "Face the Nation" de la CBS que, incluso con la firma de un acuerdo, los precios de la gasolina y las materias primas "no van a desplomarse de la noche a la mañana".
En los próximos días, mientras Trump se reúne con líderes del G7 y de Oriente Próximo en la cumbre organizada por el presidente francés Emmanuel Macron, todas las miradas estarán puestas en si el cese de hostilidades prometido se mantiene en toda la región, incluyendo Israel y Líbano, y si aumenta el tránsito de buques por el Golfo.
Los funcionarios de Trump se mostraron aliviados de haber llegado a este punto, precisamente el día en que el presidente celebraba su cumpleaños.
"El presidente ha priorizado a nuestro país y ha negociado un acuerdo de paz que nos mantendrá a salvo e impedirá que Irán obtenga un arma nuclear", declaró Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante la ONU, en X.
"Es una magnífica manera de celebrar un cumpleaños".
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