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El ascenso de Junior Osaigboud Robledo al olimpo del kickboxing europeo

El ascenso de Junior Osaigboud Robledo al olimpo del kickboxing europeo
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Bajo la tutela de Luis Sobrino, el joven malagueño de Lagunillas se ha hecho con el título continental y prepara para dar el siguiente salto en su carrera
El ascenso de Junior Osaigboud Robledo al olimpo del kickboxing europeo

Bajo la tutela de Luis Sobrino, el joven malagueño de Lagunillas se ha hecho con el título continental y prepara para dar el siguiente salto en su carrera

Regala esta noticia Añádenos en Google Junior Osaigboud durante un entrenamiento con Luis Sobrino, en el Club Deportivo Lekonen. (Daniel Maldonado)

Matías Stuber

19/09/2026 Actualizado a las 00:05h.

Hay entornos donde las oportunidades no caen del cielo, donde uno mismo las tiene que fabricar. Junior Osaigboud Robledo (Málaga, 2002), vecino de Lagunillas, sabe ... cómo se conjugan palabras como sacrificio y disciplina. Ahora, luciendo el cinturón de flamante campeón de Europa en kickboxing, todo brilla más. Pero atrás quedan días cortos por los entrenamientos y noches largas por las dudas momentáneas que asaltan al deportista profesional. Una visita al Club Deportivo Lekonen, una especie de forja de campeones ubicado en la Avenida Europa, permite ver quién es este joven que está ascendiendo en un deporte tan técnico como un ballet.

En el Club Deportivo Lekonen se cruzó con una figura decisiva en la historia de las disciplinas de combate en España: Luis Sobrino (Ciudad Real, 1982), un auténtico pionero con más de tres décadas de trayectoria, desde que el kickboxing comenzó a regularizarse en el país. Si se busca a un Cus D'Amato del kickboxing en España, Luis es la persona adecuada. Bajo su tutelaje deportivo, Junior no solo descubrió una estructura seria y competiciones bien organizadas; encontró una filosofía de vida. Mientras muchos jóvenes acudían a entrenar como un mero pasatiempo, él lo tuvo claro desde el primer día: quería dedicarse a esto al cien por cien.

Mientras muchos acudían a entrenar como un pasatiempo, Junior pronto descubrió que quería ser profesional

Luis también vio en Junior algo especial, un talento natural alimentado por una ética de trabajo fuera de lo común. Así llegó la transición definitiva de Junior, cambiando las MMA por el kickboxing. La sintonía entre ambos se convirtió en el motor de su carrera: Luis ejerce no solo como entrenador, sino como manager y mentor, tanto en lo deportivo como en lo personal.

«Yo confío en él plenamente. Si mañana me dice que vamos a pelear contra el mejor del mundo, voy para adelante. Sé que no me echaría a los leones si no me hubiera preparado», señala Junior. El salto al ring no se hizo esperar. Tras apenas cuatro o cinco meses de entrenamiento formal en kickboxing, Junior debutó en un Campeonato de Andalucía amateur celebrado en Granada. El resultado fue un golpe sonado en la mesa: tres combates en formato torneo y tres victorias.

A partir de ahí, su progresión fue tan meteórica que pronto se topó con un problema: la falta de rivales. Tras sumar más de una treintena de combates en el campo amateur, nadie quería subirse al ring contra él. El paso al profesionalismo no fue una elección apresurada, sino casi una necesidad por la falta de oponentes.

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Más imágenes de Junior entrenando y con su cinturón de campeón europeo. . (Daniel Maldonado)

Lo más importante es mantener siempre la guardia alta, es decir, las manos frente al rostro. Esto protege la cabeza de los golpes del adversario, aunque no resulta nada fácil, ya que los brazos empiezan a pesar bastante al cabo de unos minutos. Después se aprenden golpes sencillos como el jab: un golpe recto lanzado con la mano adelantada, que es la menos fuerte (la izquierda, en el caso de los diestros).

Otro aspecto fundamental es el juego de pies. En el kickboxing no se trata de golpearse a lo loco, sino de mantenerse siempre en movimiento: un paso adelante, otro hacia un lado, otro hacia atrás. El kickboxing es como jugar al pilla-pilla: intentas golpear al adversario sin que te golpeen a ti. Solo cuando se dominan estos fundamentos se incorporan las patadas. Esto puede llegar a exigir mucho a nivel mental, ya que hay que estar pendiente de muchas cosas a la vez: esquivar, golpear, patear y mantener la guardia alta.

A la hora de encarar los siguientes pasos en su carrera, Junior ya no duda. Su fe en la victoria no nace de un ego desmedido, sino del conocimiento táctico y de la ayuda que le brinda un entrenador que sabe cómo cuidar a su pupilo. La próxima oportunidad de ver a Junior en un ring será el 24 de octubre en el Auditorio Municipal. No se pondrá en juego su cinturón, pero la fecha le servirá para seguir acumulando asaltos.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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