- R. LANDER
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"Haremos todo lo necesario para mantener la inflación bajo control", dice Lagarde. Peter Kazimir, uno de los halcones del BCE, apunta a subidas de tipos de interés.
El BCE asegura que conviene mantener la cabeza fría en medio de la fuerte volatilidad de los mercados financieros, pero admite sin ambages que la guerra en Irán restará crecimiento a la economía europea y elevará la presión sobre la inflación.
El máximo supervisor bancario sostiene que hacer proyecciones ahora es muy complicado porque el estallido bélico es muy reciente. Sin embargo, la misión más inmediata del BCE será precisamente elaborar distintos escenarios sobre el impacto que puede tener el conflicto en Oriente Próximo sobre el PIB europeo y sobre los precios. Lo hará la próxima semana, en la que toca reunión de política monetaria.
"Aún es pronto para sacar conclusiones. El conflicto introduce una cuña de volatilidad en un mundo que ya era complejo desde el punto de vista del contexto internacional", señaló ayer Luis de Guindos, vicepresidente del BCE, que participó en un encuentro financiero organizado por Deloitte y ABC.
Los precios del petróleo han subido casi un 50% desde principios de año como consecuencia de la guerra en Irán, lo que probablemente impulse la inflación y aumente la presión sobre el BCE para que intervenga y frene las presiones sobre los precios.
"El impacto económico del conflicto dependerá de la duración, la intensidad y la extensión del mismo, pero a priori tiene un impacto negativo sobre el crecimiento", reconoció De Guindos.
Según explicó, el BCE debe mantener la calma en situaciones de riesgo geopolítico al alza, aunque reconoció que las bolsas tienden a sobrerreaccionar y que la volatilidad del mercado podría amplificar el impacto real en la economía real.
Petróleo
El barril Brent de petróleo cotizaba ayer sobre los 92 dólares, pero llegó a tocar hace unos días los 120 dólares. El rango de oscilación es alto desde que estalló la guerra.
"Se puede producir una ampliación del efecto de un shock energético que puede llevar a que el impacto que se vea en la actividad económica sea incluso más intenso", señala Luis de Guindos.
La buena noticia en medio de todo el ruido, indicó, es que no hay problemas de liquidez en ningún mercado. La otra, la buena situación de solvencia del sector financiero: "Es una de las pocas ventajas diferenciales del continente [europeo].
El BCE se enfrenta a la complicada tarea de analizar escenarios adversos y muy adversos, como hizo cuando Rusia atacó Ucrania hace cuatro años.
El supervisor europeo fue uno de los últimos grandes bancos centrales en reaccionar al aumento de la inflación que se produjo a principios de esta década y eso le obligó a subir los tipos a un ritmo trepidante para frenar el crecimiento de los precios, que se disparó hasta alcanzar cifras de dos dígitos.
Christine Lagarde, presidenta del BCE, trasladó una posición de firmeza en unas declaraciones a la televisión francesa realizadas el martes por la noche: "Puedo asegurarles que haremos todo lo necesario para mantener la inflación bajo control y garantizar que los europeos no sufran aumentos inflacionistas como los que vimos en 2022 y 2023".
Guindos no dio ayer ninguna pista sobre un posible cambio de signo en la política monetaria. Pero se ha abierto el debate. François Villeroy de Galhau, gobernador del Banco de Francia, se expresó ayer en los siguientes términos: "No permitiremos que la inflación se afiance. Debemos estar en vigilancia. Pero tal y como están las cosas hoy, no creo que sea necesario subir los tipos de interés en este momento", afirmó a la emisora de radio francesa RTL.
Peter Kazimir, uno de los halcones del BCE, sí que dejó entrever un golpe de mano más pronto que tarde para evitar efectos indeseados. "Por el momento debemos mantener la calma. Pero yo diría que la reacción del BCE podría estar más cerca de lo que mucha gente cree", declaró a Bloomberg.
La premisa con la que trabajan los analistas es que el encarecimiento del petróleo se trasladará a los precios y que el BCE será menos tolerante con un exceso de inflación, dada su experiencia de 2021-2022.
El precio del dinero se encuentra ahora en el 2% y la inflación de la zona euro, ligeramente por debajo del objetivo del 2%. Los mercados descuentan dos subidas de los tipos de interés este ejercicio.
Expectativas
El cambio de la situación respecto a antes del inicio del conflicto en Oriente Próximo es notable, porque hasta hace quince días, la expectativa era que el BCE no tocaría en todo el año el precio del dinero. A la altura de diciembre se llegó a hablar incluso de la posibilidad de nuevos recortes.
"Debemos estar muy atentos. Si se hace evidente que las actuales subidas de los precios de la energía se traducirán en una inflación generalizada de los precios a medio plazo, el Consejo de Gobierno del BCE actuará de forma decisiva y oportuna", señaló ayer Joachim Nagel, presidente del Bundesbank, en declaraciones a Reuters.
Los economistas están recalculando sus proyecciones para la inflación de la zona euro. Algunos de ellos hablan que podría subir desde el 2% actual al entorno del 2,5% a finales de año.
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