Los investigadores detecta una población muy dispersa y señala la falta de agua como principal amenaza, con consecuencias para la estabilidad de las orillas y la biodiversidad del río
Regala esta noticia Añádenos en Google Tramo del río Genal rodeado de vegetación de ribera. (SUR) 29/08/2026 a las 22:59h.El aliso necesita vivir prácticamente con los pies en el agua. Y esa dependencia se está convirtiendo en su principal debilidad en el río Genal. ... Un estudio desarrollado por AEA El Bosque Animado ha localizado 172 ejemplares a lo largo de 28 kilómetros de cauce, una presencia que confirma que la especie todavía resiste en este enclave de la Serranía de Ronda, aunque lo hace de forma muy fragmentada y con una densidad de apenas 0,61 árboles por cada cien metros.
La radiografía forma parte de ANDALISEDAS, un proyecto financiado por Fundación Unicaja que pretende conocer el estado de estos bosques de ribera y actuar sobre los tramos más degradados. Entre marzo y abril, el equipo recorrió más de 1.200 kilómetros por Málaga y Cádiz y evaluó 753 alisos en las cuencas del Genal, Guadiaro, Hozgarganta, Guadarranque y otros cursos de agua del Campo de Gibraltar.
Los resultados generales dejan una primera señal de alarma. De esos 753 árboles, 341 se encontraban en estado óptimo y 265 presentaban una situación moderada, mientras que 105 estaban muertos y otros 42 en estado crítico. En conjunto, prácticamente uno de cada cinco ejemplares estudiados, el 19,5%, se encontraba ya muerto o en condiciones críticas.
Estado de los alisos
Ejemplares analizados
Óptimo 341
Moderado 265
Muertos 105
Crítico 42
En el Genal, sin embargo, el problema no está únicamente en la salud individual de cada árbol. Florent Prunier, responsable del trabajo de campo, explica que actualmente predominan los ejemplares dispersos y que ni siquiera en los puntos donde son más numerosos llegan a constituir un bosque continuo. La mayor concentración se encuentra en el entorno comprendido entre La Escribana y el puente de Gaucín, aunque muchos de los pies muestran las consecuencias de los últimos periodos secos. «En el Genal la situación es bastante negativa», resume.
El propio estudio sitúa buena parte de los ejemplares entre Los Pepes y el puente de Gaucín y concluye que la aliseda como hábitat no está realmente constituida en la mayor parte del curso. Muchos árboles presentan además varios rebrotes y porte arbustivo, señales asociadas a daños repetidos por crecidas o intervención humana, mientras que la regeneración natural continúa siendo frágil.
El agua marca la diferencia
La comparación con el Guadiaro ayuda a explicar qué está ocurriendo. Según Prunier, el Genal presenta un caudal mucho más débil y existen tramos que prácticamente se secan al final del verano. Recuerda que hace dos años, durante uno de los episodios de mayor sequía, la falta de agua llegó desde la Venta de San Juan hasta la desembocadura, cuando tradicionalmente el tramo seco comenzaba más abajo, a partir del puente de Gaucín.
Ese cambio resulta especialmente perjudicial para una especie muy dependiente del agua. «El aliso es el que tiene mayor necesidad de agua», señala Prunier, que identifica la reducción de los recursos hídricos y la sucesión de sequías como las principales causas del deterioro observado. En algunos ejemplares analizados en el Genal, el estudio ha constatado incluso que más del 75% de las raíces se encuentran fuera del agua, reduciendo su capacidad de absorción.
Según ha explicado el investigador Florent Prunier «el aliso es el que tiene mayor necesidad de agua»
El escenario es diferente en puntos del Guadiaro donde se conserva agua durante más tiempo. Allí todavía existen pequeños bosquetes y, según el investigador, los alisos muestran un estado sensiblemente mejor. Esa diferencia refuerza la relación que los responsables del proyecto establecen entre disponibilidad hídrica y conservación de la especie.
Pero perder un aliso significa bastante más que perder un árbol. Silvia Saldaña, presidenta de El Bosque Animado, recuerda que sus raíces contribuyen a sujetar las orillas y evitar la erosión, mientras que su sombra y la vegetación asociada proporcionan refugio a numerosas especies. «El aliso es como un paraguas que debajo de él hay muchas cosas», explica. Su desaparición arrastra parte del ecosistema que se desarrolla alrededor del cauce.
Junto al trabajo científico, la asociación busca implicar a quienes utilizan habitualmente estos ríos. Las encuestas realizadas durante el proyecto han mostrado, según Saldaña, un importante desconocimiento sobre el propio aliso y su función dentro del bosque de ribera, de ahí que otra parte del programa se centre en divulgar su importancia y acercar su conservación a la población.
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