El colapso de un glaciar provocó una trágica ola que ganó poder destructivo debido a las presas que jalonan los valles del Himalaya
Regala esta noticia Añádenos en Google Eñaut Izagirre frente a un glaciar en Nepal. (E. C.) 28/08/2026 a las 00:20h.Los 18 días de 'trekking' por el Annapurna de Eñaut Izagirre, «un recorrido por paisajes maravillosos y entre gente magnífica», concluyeron el miércoles con la ... noticia más triste: una riada que ha segado cientos de vidas. «El país se ha despertado paralizado, con la incertidumbre de qué les habrá pasado a familiares y amigos, porque es imposible contactar con ellos debido a los destrozos en las infraestructuras», relata este geógrafo vasco desde la ciudad de Pokhara, donde, nada más conocer lo sucedido, comenzó a buscar imágenes satelitales e información de instituciones internacionales para tratar de determinar las causas de la catástrofe. Porque Izagirre es un experto glaciólogo de la Universidad de Barcelona y en las redes sociales se encontró con todo tipo de bulos y de imágenes generadas por inteligencia artificial.
- Todo apunta al colapso de un glaciar que tenía un frente colgando sobre un precipicio de más de 1.000 metros. Estamos hablando de una masa de hielo gigante, seguramente de más de 600 metros de ancho, que cae arrastrando rocas y parte de la propia montaña. Este primer desencadenamiento genera un efecto barrera en el propio valle que va acumulando el agua que llega y, al final, todo genera tanta presión que rompe de nuevo esa barrera efímera, llevándose todo por delante. Es lo que hemos visto en el río de la frontera entre Tibet y Nepal. Es un proceso en cascada iniciado por un pequeño chispazo que acaba generando algo muy grande. De hecho, la avalancha de hielo y rocas es la que seguramente generó la señal que recogen los sismómetros.
- Porque en un inicio se habló de un terremoto como desencadenante de la riada.
- Sí. El Servicio Geológico de Estados Unidos al principio informó de un terremoto de magnitud 4,4, pero luego lo corrigió diciendo que fue un sismo generado por la propia avalancha y le otorgó una magnitud de 5,2, que es una fuerza increíble -superior incluso al del reciente terremoto de Granada-. O sea, que fue el glaciar el que provocó el temblor y no al revés.
- Corrió por internet la teoría de que todo se debía a unas obras de China.
- No puedo poner la mano en el fuego porque ha pasado muy poco tiempo, pero creo que se puede descartar que la catástrofe se haya producido de forma antrópica, o sea, por la acción humana. Sí es verdad que todas estas obras de ingeniería que se realizan para generar energía hidroeléctrica, y que incluyen multitud de embalses de agua, afectan a la continuidad del sistema fluvial, lo que es la cuenca hidrográfica. Los ríos se paralizan. En el caso de una riada de tal magnitud, en vez de amortiguarla, la rotura de esas presas genera más acumulación de sedimentos, mayor volumen de agua y, por consiguiente, una ola cada vez más grande que no se disipa hasta que no llega a terrenos más llanos.
- ¿Pero qué pudo provocar el colapso inicial?
- La respuesta requerirá un estudio en mayor profundidad, pero puede haber diferentes causas. Estamos en época de monzón, de lluvias que pueden percolar sobre el hielo y debilitar las fracturas del glaciar, que es atemperado. El hielo está a una temperatura cercana a los cero grados, por lo que la entrada de agua líquida puede haber llevado a este colapso que, en las imágenes de satélite se ve muy claro como una cicatriz lineal.
- ¿Qué impacto tiene el cambio climático en este desastre?
- Tenemos que analizar lo sucedido en un contexto en el que la temperatura global va en aumento. Sabemos que en las zonas de montaña el cambio climático es amplificado y la temperatura crece más. Por tanto, los glaciares que están en un semiequilibrio térmico o en un desequilibrio concreto pueden sufrir este tipo de situaciones. Pero no son nuevas. Ahora mismo estoy en un territorio que durante miles de años ha sido cubierto por grandes desprendimientos procedentes de montañas como el Annapurna en épocas cálidas, como ocurrió hace 12.000 años o hace 750 años.
- ¿Puede el calentamiento global incrementar la cantidad de este tipo de eventos?
- Sí, podríamos decir que en una alta montaña que se está calentando este tipo de eventos pueden ser más recurrentes. En los Alpes, por ejemplo, se está fundiendo el permafrost (la tierra que permanece congelada constantemente) y se ha visto que la frecuencia con la que se produce la caída de rocas está aumentando debido a este desencadenante.
- Y la tragedia se amplifica luego por la construcción en las márgenes de los ríos.
- Pero es que en un país como Nepal no se puede construir en muchos más lugares. Se hace donde hay agua, donde hay tierras para regar y poder sustentarse, y es muy difícil cambiar ese tipo de hábitos. Además, tampoco somos nosotros los occidentales los que tendríamos que decir qué hacer. Es evidente que existe un riesgo, pero no sé si es evitable.
- ¿Hay alguna forma de evitar la tragedia?
- Existen alertas tempranas que pueden funcionar, pero en una cordillera como el Himalaya, que va desde los mil hasta los ocho mil metros, con miles de valles, miles de glaciares, señalar en concreto cuál y cuándo va a colapsar es casi casi imposible. Y luego hay que hacer llegar la alerta a tiempo.
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