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El cambio climático está aumentando los ronquidos y la apnea del sueño

El cambio climático está aumentando los ronquidos y la apnea del sueño
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A medida que las noches se vuelven más calurosas en todo el mundo debido al cambio climático, se prevé que la prevalencia de la apnea del sueño se multiplique hasta por tres.
David CoxSalud7 de febrero de 2026en el número de horas que dormimos como en la regularidad de nuestros patrones de sueño. Pero lo más preocupante de todo es que puede desencadenar apnea del sueño, una enfermedad crónica en la que las personas dejan de respirar docenas o incluso cientos de veces durante la noche, lo que a su vez se ha relacionado con hipertensión, diabetes, cardiopatías, demencia y un mayor riesgo de accidentes de tráfico.

Se calcula que la apnea del sueño afecta ya a unos mil millones de personas en todo el mundo, muchas de las cuales desconocen que la padecen. Pero si el calentamiento global avanza según lo previsto, las investigaciones llevadas a cabo por Lechat y otros han demostrado que esta cifra no solo podría aumentar, sino que la gravedad de los episodios de apnea del sueño podría empeorar.

Un estudio especialmente revelador, realizado mediante la colocación de sensores de sueño bajo el colchón a 67,558 personas de 17 países europeos y el registro de sus datos de sueño a lo largo de cinco veranos, descubrió que la prevalencia de episodios de apnea del sueño aumentaba un 13% en el momento álgido de una ola de calor. También reveló que por cada grado centígrado de aumento de la temperatura nocturna, los casos de apnea del sueño aumentaban un 1.1%, y que el riesgo era aún mayor durante las noches especialmente húmedas.

El mundo se calienta

Dado que se prevé que la temperatura media mundial aumente hasta situarse entre 2.1 y 3.4 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales en el año 2100, la investigación del grupo predice que la prevalencia de episodios de apnea del sueño podría multiplicarse por 1,2 o por tres a finales de siglo. Lechat comentó que el impacto se dejará sentir con mayor crudeza en las poblaciones de bajos ingresos sin acceso a aire acondicionado.

"Estos resultados son una importante llamada de atención", comenta Lechat. "Lo preocupante también es que este aumento de la carga de sueño empeorará de forma desproporcionada las disparidades existentes en materia de salud. En el caso de las personas con un nivel socioeconómico más bajo, es posible que hayamos subestimado el verdadero efecto". Por ejemplo, un estudio reciente realizado en EE UU demostró que el efecto del calor sobre la duración del sueño era entre un 10 y un 70% mayor entre la población hispana."

No solo los expertos australianos del sueño han prestado atención a esta amenaza. Hace dos años, científicos chinos utilizaron datos de smartwatches recogidos de 51,842 personas en 313 ciudades a lo largo de tres años y descubrieron que cada aumento de 10 grados centígrados en la temperatura diaria se traducía en un incremento del 8.4% en los episodios de apnea del sueño.

dirigieron un estudio en el que descubrieron que la exposición tanto a corto como a largo plazo a partículas PM2.5 (pequeñas partículas suspendidas en el aire, de menos de 2.5 micrómetros de ancho, generadas por fuentes como los tubos de escape de los vehículos, las emisiones de las fábricas y los incendios forestales, y que pueden penetrar profundamente en los pulmones y el torrente sanguíneo) aumenta las probabilidades de padecer apnea del sueño.

Otros estudios han demostrado que lo mismo ocurre con el dióxido de nitrógeno, un gas de color marrón rojizo que emiten al aire los tubos de escape, las centrales eléctricas y otras instalaciones industriales, mientras que la exposición a la contaminación también empeora los síntomas de las personas que ya padecen apnea del sueño.

"La apnea obstructiva del sueño se produce cuando las vías respiratorias superiores se vuelven inestables y se colapsan durante el sueño", explica Martino Pengo, profesor asociado de la Universidad de Milán-Bicocca que estudia el tema. "Los contaminantes atmosféricos pueden aumentar esta inestabilidad al irritar los tejidos de la garganta, estrechando las vías respiratorias y haciéndolas más propensas a colapsarse cuando el tono muscular desciende de forma natural por la noche". El dióxido de nitrógeno es un fuerte irritante de las vías respiratorias y puede promover una inflamación local que puede fragmentar el sueño y desestabilizar la respiración."

Aunque preocupantes, estas investigaciones también apuntan a posibles formas de mitigar el riesgo. Martha Billings, catedrática de medicina en la división de medicina pulmonar, de cuidados críticos y del sueño de la Universidad de Washington, aconseja utilizar dispositivos de filtrado del aire interior si las bases de datos en línea sobre la calidad del aire muestran que su ciudad está especialmente mal clasificada. "Yo lo recomendaría sobre todo si el índice de calidad del aire es superior a 200, como puede ocurrir con los incendios forestales u otro tipo de aire estancado", advierte.

Las investigaciones han puesto de manifiesto que las personas obesas o con sobrepeso corren un mayor riesgo de sufrir episodios más graves de apnea del sueño cuando hace calor, ya que su respiración se detiene y se inicia con más frecuencia durante la noche. Pinilla explica que esto está relacionado con el modo en que la acumulación de grasa corporal altera la regulación de la temperatura interna del cuerpo. "Las personas con mayor masa grasa tienden a retener más calor y a disiparlo de forma menos eficaz, lo que dificulta el mantenimiento de una temperatura corporal agradable por la noche", aclara. "En las noches calurosas, esto puede provocar un sueño más ligero y fragmentado".

Los hombres, que de todos modos son más vulnerables a la apnea del sueño por ser más propensos a acumular grasa en el cuello y tener unas vías respiratorias superiores más largas y colapsables, corren especial riesgo, al igual que quienes padecen trastornos mentales o del sueño preexistentes.

El equipo de Flinders espera poder desarrollar consejos personalizados y sistemas de alerta para quienes corren más riesgo de padecer apnea del sueño durante las olas de calor, así como soluciones sencillas a las que pueda recurrir cualquiera. Esperan obtener financiación para poder llevar a cabo experimentos en los que las personas reciban protectores de colchón refrigerantes o sigan consejos de comportamiento específicos, como asegurarse de que están bien hidratados al acostarse, para ver si esto puede prevenir activamente los episodios de apnea en climas más cálidos.

"En última instancia, nuestro objetivo es desarrollar recomendaciones prácticas y basadas en pruebas que puedan aplicarse durante las olas de calor, sobre todo a los grupos vulnerables y a las personas con mayor riesgo", concluye Pinilla.

Artículo originalmente publicado enWIRED. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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