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Crónica negra El caso Nataliia Solomykina, dos años de un crimen invisibleLa Policía busca con georradares el cuerpo de la mujer ucraniana desaparecida en Valencia mientras la defensa denuncia una investigación centrada solo en el marido
Javier Martínez
Domingo, 26 de abril 2026, 07:16
CompartirEl caso Nataliia Solomykina, la mujer ucraniana desaparecida en Valencia hace ahora dos años, se ha convertido en un rompecabezas macabro con piezas que la Policía trata de encajar. El complejo sumario de lo que parece ser un crimen sin cadáver tiene un único sospechoso, el marido de la víctima, Vitalii S., por una serie de indicios que apuntan a una desaparición forzosa tras una discusión de la pareja el 25 de abril de 2024.
Los investigadores del Grupo de Homicidios subrayan como elementos incriminatorios un «apagón digital» de siete horas en los dos teléfonos del investigado el día que se pierde el rastro su mujer, heridas sospechosas en sus manos descubiertas días después y la compra previa de una trituradora de carne profesional. Estos indicios, sumados a la tardanza de 48 horas en denunciar la desaparición de su esposa y su inusual urgencia por lavar el maletero de su coche, han reforzado la hipótesis policial de una muerte violenta con un calculado plan de ocultación del cadáver.
Una de las líneas de investigación de la Policía sitúa el posible destino del cuerpo de Nataliia (en el caso de que esté muerta) en la planta de tratamiento de residuos Los Hornillos en Quart de Poblet. Tras seguir el rastro digital de uno de los teléfonos móviles de la mujer desaparecida, los investigadores comprobaron que el itinerario coincide con la ruta que realiza todas las noches uno de los camiones del servicio de recogida de basura.
A las 23:45 horas del 25 de abril de 2024, el terminal de Nataliia empezó un periplo desde la calle Conchita Piquer (donde la Policía registró una planta baja del sospechoso) tras conectarse a diversas antenas. Los posicionamientos indican que el teléfono pasó por diversas calles de Valencia hasta la salida de la ciudad por la A3 en dirección Madrid.
La última ubicación del teléfono se registró a las 01:39 horas del 26 de abril en un polígono industrial de Ribarroja (cerca de la planta de tratamiento de residuos Los Hornillos), por lo que la Policía sospecha que el móvil fue arrojado a un contenedor aquella noche horas después de la extraña desaparición de la mujer.
Los datos de geolocalización de un teléfono de la víctima coinciden con la ruta de un camión del servicio de recogida de basura la noche de su desaparición
Esta hipótesis policial cobra fuerza tras la declaración de un trabajador de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), empresa encargada del tratamiento de residuos urbanos en Valencia. El conductor del camión que recogió la basura la noche del 25 de abril confirmó a la Policía que pasó por la calle Conchita Piquer precisamente sobre las 23:30 horas. El testigo señaló que, aunque supervisa la descarga por una pantalla, la caída de golpe de los residuos podría haber tapado un cuerpo de forma involuntaria.
Cuando finalizó la ruta, el trabajador condujo el camión hasta Quart de Poblet y descargó la basura en la planta Los Hornillos, pero ningún operario halló restos humanos durante los procesos de clasificación de los residuos. La Policía no descarta la hipótesis de que el dispositivo móvil fuera simplemente arrojado al contenedor, mientras que el cadáver hubiera sido ocultado en una ubicación distinta.
Búsqueda con georradares
Tras analizar los datos de geolocalización del teléfono, una unidad especial de la Policía Nacional se desplazó desde Madrid para participar en la búsqueda del cuerpo con georradares, una tecnología capaz de detectar alteraciones en el subsuelo que pudieran indicar la presencia de restos humanos.
Los agentes del Grupo de Homicidios también inspeccionaron la planta baja del sospechoso en la calle Conchita Piquer para buscar posibles huecos donde cupiese un cadáver detrás de las paredes, bajo el suelo o en el techo. Los investigadores pidieron apoyo al Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas (GOIT), una unidad policial especializada en la apertura de habitáculos susceptibles de albergar restos humanos, droga o cualquier objeto de interés policial.
La policía inspecciona el bajo del sospechoso en el barrio de Campanar. Arriba a la derecha, una foto de Nataliia Solomykina. Iván ArlandisCreían que el cuerpo podría estar oculto en el local comercial tras detectar un aumento considerable del consumo de electricidad (un dato confirmado por la compañía Iberdrola) el día de la desaparición de Nataliia. Agujerearon y tiraron paredes, levantaron el suelo, rompieron el falso techo de una habitación, utilizaron maquinaria de obra, visionaron las imágenes grabadas con una microcámara que introdujeron por varios agujeros, pero no encontraron huesos ni ropa ni indicios criminales.
Calma, limpieza y nervios
Para el Grupo de Homicidios, el comportamiento de Vitalii tras el supuesto abandono de domicilio de su esposa es un catálogo de sospechas. Resulta «muy extraño» para la Policía que tardara dos días —hasta el 27 de abril— en denunciar la desaparición de su mujer.
Esta falta de urgencia choca con sus propias manifestaciones, ya que el sospechoso descartó que Nataliia pudiera estar con otra persona, porque no tenía amistades íntimas en España. A este retraso se suma un silencio digital revelador: el día de la desaparición Vitalii apagó sus dos teléfonos durante unas horas. Además, entre el 25 y el 30 de abril solo llamó cinco veces al móvil de su esposa, y los días 26 y 27 no realizó ni un solo intento de contacto pese a que no sabía nada de ella.
Los dos terminales móviles del investigado, uno de ellos correspondiente a una línea ucraniana, estuvieron apagados en las franjas horarias de mayor interés policial respecto a la desaparición de su mujer, concretamente desde las 11:08 hasta las 18:02 horas del 25 de abril, y también entre las 09:42 horas y las 16:52 horas del 26 de abril.
La fijación por la limpieza de su vehículo, un Toyota RAV4, también centró las pesquisas de los agentes del Grupo de Homicidios. El sospechoso mostró un interés repentino por lavar el maletero de su coche —habitualmente sucio—, coincidiendo con la desaparición de Nataliia. Sin embargo, su templanza se quebró en dependencias policiales.
Los dos terminales móviles del investigado estuvieron apagados en las franjas horarias de mayor interés policial respecto a la desaparición de su mujer
Según el sumario, Vitalii mantuvo la calma hasta que un policía le dijo que su vehículo sería inspeccionado. En ese momento empezó a mostrarse nervioso, llegando incluso a tartamudear ante los investigadores. También dio explicaciones dispares sobre la ausencia de su esposa cuando hablaba por teléfono con diferentes personas.
El caso suma más elementos que rozan lo macabro. Semanas antes de la desaparición, el sospechoso compró por 1.000 euros en efectivo una trituradora de carne profesional a través de Wallapop. La Policía mantiene el foco en esta máquina y en unas lesiones detectadas en las manos y la cara del investigado (cuatro días después de los hechos) compatibles con arañazos durante un forcejeo con otra persona.
La versión de la defensa
Frente a las hipótesis policiales, la defensa de Vitalii Solomykina, que ejerce el penalista Ramiro Blasco, lamenta el modo en el que se está desarrollando la instrucción: «La investigación policial ha ido dirigida desde un principio a inculpar al Vitalii. En ningún caso se ha realizado esfuerzo alguno en tratar de averiguar dónde se encuentra Nataliia o qué ha podido ocurrir con ella».
Según Blasco, el juez reabrió las investigaciones «en base a un pequeño rasguño en el dedo de Vitalii que pudo deberse a decenas de causas ordinarias (tal y como recoge el informe pericial firmado por dos médicos), y que, de hecho, se produjo al manejar unos perfiles metálicos», ya que el sospechoso «se dedica a las reformas de construcción«.
«La Policía ha tratado de desacreditar a los testigos que vieron a Nataliia con posterioridad, incluso en la mañana de su desaparición con un hombre desconocido»
Ramiro Blasco
Abogado penalista
Con respecto a la limpieza del vehículo, el letrado afirma que lo llevó al lavadero de coches en el marco de la tradición ortodoxa del 'Jueves Limpio' (que simboliza la purificación del cuerpo y el alma antes de la Pascua), y precisa que lo utilizaba para el transporte de materiales de construcción, lo que justifica una limpieza más minuciosa del maletero.
«Después decían que los hechos se habían producido en un bajo, y la Policía destrozó el local, utilizando toda clase de medios para detectar cualquier rastro, y tras el registro comprobaron que allí no había ocurrido absolutamente nada», señala Blasco. «Y para acabar, de forma surrealista, conjeturan por la compra de una picadora de carne del tamaño de un microondas en la que es imposible triturar el más pequeño de los huesos», añade el abogado penalista.
La policía accede al local acompañados de un perro de la unidad canina. Iván ArlandisEl sospechoso declaró que su mujer se había llevado una mochila pequeña, el pasaporte, un ordenador portátil y dinero en efectivo, entre 10.000 y 30.000 euros, sin precisar la cantidad exacta. Y cuando la Policía le preguntó por la discusión que mantuvo con su esposa (poco antes de su extraña desaparición) por el deseo de ella de regresar a Ucrania, Vitalii restó importancia a la disputa y contestó que no pensaba que esa desavenencia iba a provocar que se marchara de casa.
Blasco considera «aún más destacable que la Policía haya tratado de desacreditar de todos los modos posibles a los testigos que vieron a Nataliia con posterioridad, incluso en la mañana de su desaparición con un hombre desconocido».
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