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Paco Sánchez, director general de Lola Casademunt desde febrero de 2020, duplicó el tamaño de la compañía en un año. Ahora la firma de moda está presente en 46 países, con una facturación de 61 millones de euros con 82 puntos de venta monomarca.
Paco Sánchez (Barcelona, 1965) dice ser "un hombre de una única mujer, un único Dios y una única empresa". Esto último es lo único que podemos rebatirle, ya que antes de convertirse en director general de la marca de moda Lola Casademunt, el directivo trabajó en Pronovias durante 36 años, aunque lo explica: "Siempre digo que la P de Pronovias era mía; estuve hasta que se vendió".
Apenas tres días después de terminar con su trabajo de toda la vida, tuvo otro flechazo: "Conocí a Maite Casademunt, propietaria junto a su marido,Fernando Espona, de Lola Casademunt, y recuerdo llegar a casa y decirle a mi mujer que yo quería trabajar con esa señora por cómo le brillaban los ojos al hablar de su empresa". A Sánchez no le faltaban pretendientes en ese momento, con varios procesos de selección abiertos para firmas "más grandes".
El sí quiero a Lola Casademunt lo dio el 17 de febrero de 2020, pero la luna de miel duró poco a causa de la pandemia. "Durante esa etapa me dediqué a conocer el producto y a ponerme en contacto con el canal multimarca para estar listos en cuanto pudiéramos salir. Eso nos permitió en 2021 doblar la compañía". Lo cierto es que en el año del Covid-19, Lola Casademunt tenía presencia en tres países y facturaba 8 millones de euros mientras que en 2025 está en 46 países y facturó 61 millones de euros con 82 puntos de venta monomarca incluyendo tiendas propias, franquicias y córners.
¿Magia directiva? "Formé un equipo de champions, poco a poco, sin correr. Y puse todo mi foco en la calidad porque yo no quería competir abajo. El precio medio de nuestras prendas es de 90 euros, pero nuestra calidad es muy alta y el diseño, muy personal", responde el ejecutivo, que también señala la importancia de que las empresas familiares confíen en altos cargos ajenos: "Si quieres crecer, tienes que abrirte a la profesión para elegir a los mejores gestores de cada área".
Eso hizo también Sánchez reclutando personas a las que las caracterizara "la honradez, la lealtad y la dedicación absoluta. He creado un equipo de buena gente y de gente buena, porque hay perfiles muy potentes pero que no encajan. Si alguien no me parece buena gente, no le ficho; claro que es muy osado decir si alguien es buena persona es una entrevista, pero sí se ve cuando un ego puede chirriar. La actitud es mejor que la aptitud", sentencia.
La suya hasta el momento ha demostrado una inclinación hacia las empresas familiares: "Me gusta liderar este tipo de compañías porque me motiva la ilusión que tienen los dueños y me gusta ayudar a las familias a reforzar la marca. Además, yo vengo a disfrutar y como tú seas es lo que vas a imprimir en el producto. Si tú eres gris, tu producto también lo será y al revés". ¿La libertad de decidir está en el contrato? "Cuando los datos te avalan, la libertad es absoluta".
Sánchez nunca se ha arrepentido de la decisión tomada, ni siquiera al principio. "El sueldo llega, el proyecto lo tienes o no lo tienes. Meterme en un sitio donde solo vas a ser parte de un número, me apetecía poco. El tiempo, que es el que nos acaba hablando a todos, me dice que no me he equivocado".
Aniversario
La marca Lola Casademunt, que forma parte de la Asociación de Creadores de Moda Española (ACME), acaba de cumplir 45 años y ha incorporado ya a la tercera generación. ¿Cómo no comprometer los valores de un proyecto personal cuando está en casi 50 países? Su CEO tiene la respuesta: "Con humildad personal y ambición grupal de ir un poco más allá. Somos una empresa pequeña pero hacemos cosas de una grande; por ejemplo, nuestro departamento de Diseño cuenta con 46 personas".
Trabajo creativo que convive con una apuesta por la inteligencia artificial. "La IA te ayuda a diversificar y no hay que temer que nos vayamos a quedar sin trabajo, sino aprovecharnos de esta tecnología porque ha llegado para quedarse". A nivel directivo, Sánchez la usa como un instrumento, pero matiza que su liderazgo se basa en las personas y es colaborativo: "Lo de que haya una única persona que dirija la empresa es una idea que está muerta".
Muy vivas están sus aficiones:navegar y montar en bicicleta, aunque la que más práctica es estar en familia con su esposa, sus cinco hijos y sus cinco nietos. Hombre de puntales fijos, como destacaba al principio de esta entrevista, Sánchez nunca ha tenido la tentación de montar su propio negocio: "Hay empresarios y hay personas con espíritu de emprendedores, como yo. Mi misión es coger el proyecto de cero y darle vida. En el fondo, es como crear una start up pero con el dinero de otros. Eso sí, al final defiendes la empresa como si fuera tuya".
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