- BORJA ARTEAGA / ED STANLEY
Un CMD organizado durante el primer semestre suele obtener mejores resultados que uno celebrado en la segunda parte del año.
Cada año, centenares de compañías cotizadas organizan un Capital Markets Day (CMD): esa jornada de puertas abiertas en la que los directivos presentan su estrategia, actualizan previsiones y, en el mejor de los casos, convencen al mercado de que el precio de sus acciones no refleja el valor real del negocio. El CMD se ha convertido en una herramienta habitual del repertorio de relación con inversores. Pero ¿funciona realmente?
Un análisis de PJT Partners sobre más de 3.000 CMD's celebrados en Estados Unidos y Europa en la última década revela que, en promedio, la acción cae un 0,03% el propio día del evento y acumula un comportamiento por debajo del mercado en los tres meses posteriores. El esfuerzo de organizar un CMD no se viene traduciendo en una revalorización de la acción a medio plazo. Tampoco cambian las recomendaciones de los analistas de bolsa: tres meses después, las recomendaciones de compras y ventas son prácticamente idénticas a las anteriores al "gran día".
Estos datos, sin embargo, esconden diferencias muy significativas. Las empresas que aprovechan el CMD para elevar sus previsiones de resultados, un upgrade en el guidance, superan en hasta quince veces la rentabilidad de sus acciones respecto a las que no lo hacen. Lo que mueve al mercado es, en esencia, la noticia concreta de que el negocio va mejor de lo esperado, el fondo versus la forma.
El timing y la geografía marcan la diferencia
Pero no solo es eso. El calendario importa tanto como el contenido. Los CMD's organizados durante el primer semestre suelen obtener mejores resultados a los celebrados en la segunda parte del año. La razón es que el mercado está más activo en la búsqueda de oportunidades con la agenda de eventos corporativos está menos saturada. La geografía también marca diferencias: los eventos celebrados en Estados Unidos generan, en media, una respuesta bursátil más favorable que los europeos. Esto es reflejo de la mayor profundidad de sus mercados y de una cultura de relación con inversores más consolidada.
Otro análisis es que el factor con mayor significación estadística en la rentabilidad post-CMD es algo aparentemente trivial: que la empresa ofreciera un enlace de acceso universal antes del evento y pusiera a disposición pública la grabación del evento con posterioridad. Solo el 67% de las compañías del estudio proporcionó un webcast accesible de forma general, y apenas el 8% publicó un número de teléfono para conectarse. Paradójicamente, si uno de los objetivos del CMD es la difusión, muchas compañías ni siquiera hacen lo básico para que eso sea posible.
El Ibex contra la corriente: el coste del mal timing
El mercado español ilustra uno de los errores más comunes: organizar el CMD en el peor momento del calendario. Si nuestra recomendación apunta al primer semestre, especialmente febrero-junio, como la ventana de mayor eficacia en la comunicación, el patrón dominante entre las cotizadas del Ibex 35 es el contrario. Los CMD's de las empresas del selectivo se concentran mayoritariamente en el tramo octubre-noviembre, coincidiendo con la temporada de resultados del tercer trimestre.
Este patrón no es casual. Las cotizadas españolas alinean sus CMD's con los ciclos de resultados para maximizar la audiencia de los analistas e inversores ya convocados, evitando duplicar convocatorias y concentrar la agenda. La lógica operativa es comprensible, pero tiene su coste bursátil: el mercado, saturado de información corporativa en octubre y noviembre, procesa con menor atención los mensajes estratégicos de ese momento. El CMD queda diluido en el ruido de la temporada de resultados y pierde su capacidad para generar narrativa propia y, sobre todo, atraer a inversores nuevos.
Subyace a todo esto una contradicción estructural. El principal objetivo de un CMD es ampliar la base de inversores, pero las decisiones operativas sobre timing, accesibilidad y difusión apuntan en una dirección distinta: se facilita la logística para los inversores existentes y ya convencidos, no para pescar y educar a nuevos.
El Capital Markets Day puede ser una herramienta poderosa, pero solo bajo ciertas condiciones: que haya noticias reales que comunicar, preferiblemente una mejora del guidance, el momento adecuado del ciclo, accesibilidad máxima para llegar a nuevos inversores y coherencia entre el mensaje estratégico y los resultados posteriores. Si no se dan esas condiciones, el esfuerzo es inútil, y a veces contraproducente.
Borja Arteaga, socio-director general de PJT Partners en España
Ed Stanley, director de Strategic Advisory Capital Markets
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