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El deshielo en Groenlandia y la Antártida ha elevado el nivel del mar en más de 3 centímetros desde 1970

El deshielo en Groenlandia y la Antártida ha elevado el nivel del mar en más de 3 centímetros desde 1970
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El mayor registro realizado hasta ahora por satélite revela la desaparición de 11,3 billones de toneladas de hielo en cuatro décadas
El deshielo en Groenlandia y la Antártida ha elevado el nivel del mar en más de 3 centímetros desde 1970

El mayor registro realizado hasta ahora por satélite revela la desaparición de 11,3 billones de toneladas de hielo en cuatro décadas

Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen aérea de un glaciar en Groenlandia. (Dr Sammie Buzzard (CPOM / Northumbria University))

Julio Arrieta

16/09/2026 a las 17:59h.

Un equipo internacional de científicos ha realizado el mapa histórico más detallado realizado hasta ahora sobre el deshielo en las regiones polares y los resultados ... son preocupantes. Según los datos del Ejercicio de Intercomparación del Balance de Masa de las Capas de Hielo (IMBIE), publicados en la revista 'Scientific Data', Groenlandia y la Antártida han perdido en conjunto 11,3 billones de toneladas de hielo desde la década de 1970. Esta colosal masa helada derretida ha elevado el nivel medio del mar a escala global en 3,14 centímetros, lo que significa que las grandes capas polares son el origen de aproximadamente una cuarta parte de todo el ascenso marino registrado en el planeta.

Por regiones, Groenlandia asume la mayor proporción del impacto tras haber perdido 6.215 ± 467 gigatoneladas de hielo desde 1972, lo que equivale a una aportación de 1,81 centímetros al nivel del mar. Por su parte, la Antártida ha perdido 4.780 ± 513 gigatoneladas desde 1979, correspondientes a 1,33 centímetros. Pero lo más llamativo es que los registros históricos muestran un agravamiento vertiginoso a partir de la década de 1990. Groenlandia, que se mantenía casi en equilibrio en los años 70, pasó de perder unos 60.000 millones de toneladas al año en la década de 1980 a 264.000 millones anuales en la de 2010, marcada por episodios repetidos de derretimiento estival extremo. En la región polar opuesta, la Antártida siguió una curva similar, pasando de 48.000 a 202.000 millones de toneladas anuales en los mismos periodos, impulsada en el sector occidental por la aceleración incesante de glaciares clave como Pine Island y Thwaites.

Durante el periodo más reciente analizado, entre 2020 y 2023, se registró una desaceleración temporal en el ritmo general de pérdida. Nevadas de intensidad récord sobre la Antártida Oriental compensaron parte de las mermas registradas en otras zonas del continente, mientras que una secuencia de veranos suaves en Groenlandia redujo aproximadamente a la mitad su derretimiento superficial. Sin embargo, la comunidad científica remarca que se trata de fluctuaciones de corto plazo que no constituyen una inversión de la tendencia.

Cabe recordar que la pérdida de 360.000 millones de toneladas de hielo equivale aproximadamente a un milímetro de aumento global del nivel del mar. Andrew Shepherd, director de la Escuela de Geografía y Ciencias Naturales de Northumbria y fundador de IMBIE, apunta que «tres centímetros de aumento del nivel del mar pueden parecer poco, pero eso pone a entre seis y nueve millones de personas más en riesgo de inundaciones costeras y erosión. Dado que está previsto que las capas de hielo pierdan mucho más hielo en las próximas décadas, las evaluaciones globales como IMBIE son vitales para proteger a las comunidades impactadas por el cambio climático».

Registro exhaustivo

Según Tyler Sutterley, codirector de IMBIE, «la mayor duración del registro, el grupo más amplio de equipos participantes y nuestra capacidad mejorada para evaluar las incertidumbres hacen de esta la evaluación más sólida del balance de masa de las capas de hielo realizada hasta la fecha. Los satélites nos dan evidencia año a año y a escala continental de lo que está sucediendo ahora, y eso es exactamente lo que necesitamos para poner a prueba los modelos y reducir las incertidumbres en las proyecciones del futuro aumento del nivel del mar».

Para elaborar este exhaustivo registro, que amplia las evaluaciones anteriores de IMBIE realizadas en 2023, el proyecto —que cuenta con el apoyo de la ESA y la NASA— combinó 42 estimaciones satelitales independientes fruto del trabajo de equipos de todo el mundo, basándose en 27 misiones espaciales entre las que destacan CryoSat-2, la familia Sentinel, ICESat-2, las misiones gravimétricas GRACE y GRACE-FO, y el archivo histórico del programa Landsat. La metodología integró datos de altimetría, gravimetría y el método de entrada-salida junto con modelos climáticos regionales.

«Estos hallazgos muestran la importancia fundamental de utilizar satélites para monitorear las capas de hielo y evaluar los modelos utilizados para predecir los efectos del cambio climático -explica Diego Fernández, jefe de la Sección de Ciencias de la ESA-. Mantener misiones como CryoSat-2 y los Sentinels, y preservar el registro de datos climáticos de las capas de hielo a largo plazo, es crítico para las próximas décadas».

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Fuente original: Leer en Diariosur - Ciencia
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