Ursula von der Leyen, Volodímir Zelenski y António Costa, durante la última cumbre informal de la UE en Chipre en abril Reuters
Europa El dilema de la UE con Ucrania: Kiev pide a Bruselas que cumpla ya su promesa de integrarla pero nadie sabe cómo hacerloZelenski rechaza la última propuesta del canciller Friedrich Merz de otorgar a Kiev el estatus de "miembro asociado": "Sería injusto que Ucrania estuviera presente en la UE, pero siguiera sin voz".
Más información: Al menos cuatro muertos y casi 100 heridos en un nuevo ataque masivo con misiles y drones rusos contra Kiev
Juan Sanhermelando Bruselas Publicada 26 mayo 2026 02:59h Las clavesLas claves Generado con IA
Mientras Donald Trump se desentendió hace ya meses de sus frustrados esfuerzos de mediación entre Moscú y Kiev para concentrarse primero en Venezuela y ahora en Irán, la Unión Europea sigue atrapada en su propia incapacidad a la hora de definir una estrategia común para lograr la paz en Ucrania. Un asunto que figura de nuevo en la agenda de la reunión de ministros de Asuntos Europeos de los 27 que se celebra este martes en Bruselas.
Más allá de condenar el ataque masivo con misiles y drones lanzado este fin de semana contra Kiev -que en Bruselas interpretan como una muestra de "debilidad" del Kremlin-, los Veintisiete ni siquiera logran ponerse de acuerdo sobre una cuestión básica: si hace falta o no un interlocutor único para hablar directamente con Vladímir Putin ahora que Trump ya no lo hace.
En las últimas semanas han circulado nombres como Angela Merkel o Mario Draghi, pero los Estados miembros más próximos al frente rechazan cualquier tentativa de diálogo político con Moscú. El único consenso real en Bruselas consiste en considerar una provocación el nombre del excanciller Gerhard Schröder. "Putin lo quiere porque así estaría sentado a ambos lados de la mesa", ironizó la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas.
Los líderes europeos acelerarán la adhesión de Ucrania tras la salida de Orbán pero rechazan cualquier "atajo"La caída del ultranacionalista Viktor Orbán en Hungría ha permitido desbloquear por fin el préstamo de 90.000 millones de euros destinado a mantener a flote al Gobierno de Volodímir Zelenski durante los dos próximos años. Sin embargo, la disposición del nuevo primer ministro, Péter Magyar, a levantar el veto sobre las negociaciones de adhesión con Kiev -otro de los vetos persistentes de Budapest- ha abierto una nueva fractura dentro de la UE.
En 2022, como gesto político tras el inicio de la invasión rusa, los líderes europeos prometieron a Ucrania su entrada en el club comunitario, revirtiendo su oposición anterior. Ahora que ha llegado la hora de la verdad, en Bruselas aflora el vértigo.
Nadie sabe cómo integrar a un país de las dimensiones de Ucrania, en guerra, y cuya entrada alteraría los equilibrios de poder dentro de la Unión, además de absorber una parte masiva del presupuesto comunitario en detrimento de los actuales beneficiarios.
Sin embargo, Zelenski ha convertido la adhesión a la UE en el centro de su programa político, una vez que Trump dejó claro que Kiev no entrará en la OTAN. El presidente ucraniano considera la pertenencia a la Unión como la principal "garantía de seguridad" frente a futuras agresiones rusas y exige una adhesión acelerada ya en 2027. Esta fecha apareció en algunos de los planes de paz que circularon el año pasado por Washington y Bruselas.
"Es evidente que no podremos completar el proceso de adhesión en un plazo breve, dadas las innumerables dificultades así como las complejidades políticas de los procesos de ratificación en varios Estados miembros", admite el canciller Friedrich Merz en una carta enviada hace unos días a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y al jefe del Consejo Europeo, António Costa.
En la última cumbre informal celebrada en abril en Chipre, los líderes europeos prometieron a Zelenski acelerar las negociaciones de adhesión, que se lanzaron en junio de 2024 pero no han registrado ningún avance desde entonces por el veto de Orbán. Pero le avisaron de que no habrá excepciones ni "atajos": Kiev deberá someterse al mismo examen burocrático, lento y farragoso que el resto de candidatos, un proceso que puede durar décadas.
Ante este bloqueo, tanto la Comisión Von der Leyen como varios Estados miembros se esfuerzan en buscar alternativas para Ucrania a modo de premio de consolación. La última ha llegado precisamente de Merz, que en su carta propone otorgar a Kiev el estatus de miembro asociado: presencia en las instituciones europeas, acceso gradual a determinadas políticas comunitarias, pero sin derecho de voto y sin acceso completo al presupuesto de la UE.
El nuevo estatus de miembro asociado -que según Merz no requería modificar los Tratados- "ayudará a facilitar las actuales conversaciones de paz como parte de una solución negociada" y "no sería una adhesión de segunda categoría, sino que iría mucho más allá del actual Acuerdo de Asociación y aceleraría aún más el proceso de adhesión".
Pero la solución de compromiso diseñada en Berlín ha provocado el rechazo frontal de Zelenski, que interpreta la propuesta precisamente como una membresía de segunda división. “Estamos defendiendo Europa plenamente, no a medias ni con medidas a medio camino”, replica el presidente ucraniano en una carta de respuesta enviada a los dirigentes europeos.
"Sería injusto que Ucrania estuviera presente en la Unión Europea, pero siguiera sin voz", se queja Zelenski.
A ello se suma el agravio político que este plan supone para los países de los Balcanes, atrapados desde hace más de dos décadas en la sala de espera europea
Con la cumbre UE-Balcanes Occidentales prevista para el 5 de junio en Montenegro, Merz plantea ahora extender también a la región fórmulas de “integración gradual”, aunque insiste en que el caso de Ucrania requiere un trato excepcional por tratarse de un país en guerra.
Por ahora, la presidencia chipriota de la UE confía en desbloquear en junio los primeros bloques de negociación con Kiev. Pero más allá de ese gesto político, nadie en Bruselas sabe realmente cómo encajar a Ucrania dentro de la Unión, ni cuánto tiempo llevará hacerlo.