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El dilema de Zapatero: mis hijas o Pedro

El dilema de Zapatero: mis hijas o Pedro
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OPINIÓNEl dilema de Zapatero: mis hijas o Pedro
  • IÑAKI GARAY
Actualizado 22 MAY. 2026 - 23:33José Luis Rodríguez Zapatero.Eduardo Parra / Europa PressEXPANSION

El rescate de Plus Ultra era desde el principio tan escandaloso que hacía sospechar que detrás había intereses ocultos. Simplemente no reunía los requisitos para merecerlo. Cuando María Jesús Montero dijo en el Congreso en marzo de 2021 que se trataba de una compañía "estratégica" por el nicho de mercado que ocupaba, su credibilidad quedó a la altura de quien entra en un bar con una cabra diciendo que se trata de un pastor alemán con pedigrí. No era la primera vez que el Gobierno se mofaba de la regla. Ya lo había hecho cuando aprobó la amnistía para los responsables del procés, después de haber dicho que no cabía en la Constitución. Luego un Constitucional que convierte la sal en oro le dio una mano de barniz y arreglado.

Es cierto que Zapatero no está presente directamente en las grabaciones y en las pruebas que se exponen en el auto del juez, pero los protagonistas le señalan constantemente como el elemento clave del rescate. Y todo toma sentido cuando Zapatero y sus hijas reciben de esos mismos protagonistas los pagos que difícilmente se pueden atribuir a ningún otro servicio que no sea esas gestiones que apuntarían al tráfico de influencias. La clave en el rescate de Plus Ultra, conocidas todas las circunstancias, es que no se explica sin ese tráfico de influencias. Y el que aparece en esta historia con capacidad de influir es Zapatero. Para que pueda existir este delito ni siquiera es imprescindible que la ayuda sea injusta, pero en este caso además lo es.

En el auto queda bastante claro que los técnicos de la Sepi eran reacios desde un principio a ese rescate por la cantidad de requerimientos y pegas que pusieron al mismo, hasta que alguien cedió. El funcionario que firmó la resolución que se elevó al Consejo de Ministros va a tener que explicar, sabiendo ya todo lo que hay por medio, por qué lo hizo. Y seguramente se acordará de ese consejo que suelen dar a todo buen funcionario: cuando dudes de una orden, exige que te lo pongan por escrito. El presidente en funciones de la Sepi, Bartolomé Lora, que había asumido el cargo por la imputación de Vicente Fernández, y la entonces ministra María Jesús Montero, están señalados en este caso.

Si parece imposible que Zapatero pueda eludir la responsabilidad que se le atribuye, no ocurre lo mismo con el ahora gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá. Entre las condiciones que le requerían a cualquier compañía para poder ser rescatada era estar al día en sus pagos con Hacienda y la Seguridad Social a 31 de diciembre de 2019 y Escrivá no tomó posesión como ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones hasta el 13 de enero de 2020. Por tanto, es imposible que hubiera decidido aplazar el pago de la deuda en la fecha exigida. Los aplazamientos posteriores afectan a nuevas deudas que se acumulan, pero escapan ya al momento clave, que es ese 31 de diciembre de 2019. Además, la prórroga de una deuda con Hacienda o la Seguridad Social de una empresa en crisis no es un hecho infrecuente. En general la Administración prefiere aplazar antes que abocar a una sociedad al concurso, con lo que eso supone. Y en la fecha en la que se produjeron los aplazamientos a Plus Ultra, con una pandemia de por medio que había dejado a numerosas compañías en situación precaria, lo que no era infrecuente paso a ser bastante habitual. Por tanto, el Gobernador del Banco de España no parece que tenga mayor implicación, más allá de haber participado en la decisión colegiada del Consejo de Ministros que dio luz verde final al rescate de la aerolínea.

En breve las hijas de Zapatero van a ser imputadas, a no ser que el expresidente asuma la responsabilidad sobre la estructura de pagos que coincide con el rescate. Como diría otro referente moral, este no del socialismo sino del pueblo, "yo por mis hijas mato". Si asume esa responsabilidad evitará a sus hijas el paseo de la vergüenza, pero se habrá inmolado definitivamente, arrastrando con él al socialismo al que representa y a su heredero Pedro Sánchez. Es el dilema en el que ahora, con ayuda de su abogado, se debate el expresidente.

Los que son capaces de distinguir un perro donde hay una cabra no suelen tener problemas para ver un líder con principios en el mismo lugar que ocupa el blanqueador de una dictadura. Son los mismos que ante un problema de los suyos con la Justicia disparan al juez sin preguntar o leerse el auto del magistrado. El problema para Sánchez es que, generalmente, la gente corriente, esa que vota, si no media ningún incentivo, solo ve una cabra donde hay una cabra.

Iñaki Garay. Director adjunto de Expansión

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Fuente original: Leer en Expansión
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