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La tía de Albert Grimaldo coleccionaba piezas de vidrio y él tuvo la idea de vender diseños artesanales de este material, inspirados en el arquitecto modernistas. Sus formas ondulantes también están presentes en su restaurante en el Port Olímpic de Barcelona. "Me fascina su creatividad".
"He hecho lo contrario de lo que me dijo mi mentor": montar Cornet Barcelona -una tienda online especializada en artículos de vidrio soplado de forma artesanal y que sobresalen por su extrema fragilidad- y luego un restaurante en el Port Olímpic de la capital catalana, que se denomina El Tribut.
Lo explica su fundador, Albert Grimaldo (Barcelona, 1991), cuyos dos proyectos tienen un elemento en común: están inspirados en Antoni Gaudí (1852-1926). Es el arquitecto catalán más internacional y en 2026 se cumple el centenario de su fallecimiento.
¿Cómo empezó todo?Mi tía coleccionaba objetos de vidrio. Los domingos comíamos en su casa y vi que era una oportunidad descubrir este tipo de piezas y vincularlas con las formas de las vidrieras de la Sagrada Familia, que son algo muy de Barcelona. Le comenté a mi hermana si quería unirse al proyecto y empezamos en 2017.¿Por qué vender online?Son objetos pintados a mano, muy diferentes de los tradicionales recuerdos. El mercado que con diferencia funcionó mejor desde el principio era el estadounidense, que valora mucho el arte.El negocio se llama Cornet Barcelona. ¿Por qué?Su elección no es casual. Cornet es el segundo apellido de Antoni Gaudí. Es un homenaje a su madre, Antònia Cornet i Bertran (1819-1876), cuya historia es singular. Gaudí estuvo enfermo durante su niñez. Su madre le cuidó y le situaba siempre mirando hacia una ventana, donde podía admirar la naturaleza. Él mismo dijo que muchas de sus obras se inspiraban en lo que contempló entonces. Me fascina su creatividad.¿En qué momento decidió dar el paso de la virtualidad a un negocio físico, en este caso, un restaurante?Nos gusta mucho tratar con la gente. Nuestros clientes decían que nuestra atención sobresalía y queríamos hacer algo más. En un primer momento, la opción era montar una tienda, pero al final, mi hermana y yo reflexionamos: si nos gusta la gastronomía, nos gusta comer, ¿por qué no montamos un restaurante inspirado en Gaudí y sus obras, y que nos sirva también como escaparate de nuestros productos? Y así empezamos...El arte inspira y vertebra sus dos negocios. ¿A qué se debe?No me veía con un producto cualquiera y sin características. He hecho lo contrario de lo que dicen los manuales: objetos pintados a manos, que no se pueden producir de forma masiva, que son frágiles y que no son pequeños, lo que afecta a los costes de envío. Le propuse comercializar los productos de vidrio a una persona que me estaba mentoreando y me dijo que no, que no lo hiciera, que no era una buena idea y que no funcionaría y entonces me dije: es lo que quiero hacer.¿Cómo es gestionar un equipo especializado en la venta online?Mi hermana entró en el negocio en una fase muy inicial y hemos intentado replicar nuestra complicidad con el resto del equipo. Así, todos los trabajadores tienen un bono cada mes equivalente a la compra de tres libros. De esta forma, quienes llevan ya tiempo con nosotros han conseguido crecer muchísimo.¿Este método fue una idea suya o la replicó de otra experiencia?Fue una idea mía pero luego leí que hay más casos. Al final de cada mes, hacemos una reunión, contamos qué es lo que más nos ha gustado de cada lectura y qué es lo que nos llevamos como aprendizaje.¿Es como un club de lectura, donde todos los asistentes leen el mismo libro?No, pero sí que nos hacemos recomendaciones. En Cornet Barcelona, participamos prácticamente todos los empleados, un total de siete. En el restaurante, somos una cincuentena y está costando un poco más. Por esta razón, hemos empezado con un libro al mes y poco a poco la gente se va apuntando.¿A qué se debe su apuesta por los libros?Yo estoy contento si la gente lee, ya que sé que su vida entonces está mejorando y todo les irá mucho mejor. Sin la lectura, yo no hubiera conseguido nada; todo lo que tengo se lo debo a ella. Una de mis frases de cabecera la aprendí del estadounidense Jim Rohn, que nos da un marco mental muy correcto para afrontar la vida: Don't wish it was easy, wish you were better -no desees que sea más facil, desea ser mejor-.El restaurante homenajea a Gaudí. De hecho, se llama El Tribut -que en catalán significa tributo-. Sus formas están muy presentes en la decoración...Muchos de los oficios artesanos que existían entonces se han ido perdiendo. Las columnas son de madera, con unas estructuras circulares, cañas y mortero se la ha dado la forma curva. La restauradora de La Pedrera hizo el trencadís. Es un homenaje a Gaudí que está pensado en clave 100% local, para los barceloneses. Si esta es la premisa, entonces los extranjeros que buscan autenticidad vendrán. El espacio es relajante, no es recargado, y el protagonismo lo tienen las vistas al mar desde uno de los muelles del Port Olímpic.¿Qué ha aprendido con su debut en la restauración?Tras el primer año estamos muy satisfechos. Lo más importante es que el plato que más se venda, que en nuestro caso por estar frente al mar son los arroces, esté bueno. Tiene que haber una correlación, lo que no significa que el único factor a tener en cuenta sean las ventas y que uno que tenga una menor salida no esté buenísimo.De la figura de Gaudí, que inspira sus negocios, ¿con cuál de sus múltiples facetas se quedaría?Hemos perdido la referencia de lo que representó en su momento, ya que entonces no había Internet, y consiguió sobresalir por su creatividad. Parte importante de los habitantes de Barcelona los tenía en contra. George Orwell llegó a escribir que la Sagrada Familia era uno de los "edificios más feos del mundo" en uno de sus libros.¿Tiene algún otro proyecto empresarial?Sí, una aplicación de mensajería instantánea para reducir la adicción digital. Yo dejé de usar el smart phone. Primero recurrí a un modelo como los que de antes, pero ahora no tengo móvil y me comunico por correo electrónico. En mi día a día, me sirve, pero entiendo que haya personas que necesiten estar conectadas.Barcelona brilla más allá de la Zona Alta: la vivienda de lujo llega a nuevos barriosHoteles para aprender a dormir mejorEspaña, cuarto destino favorito para los grandes patrimonios Comentar ÚLTIMA HORA-
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