El calvario de Francesco Bagnaia se ha intensificado tras el parón veraniego y Ducati no parece poder ayudarle. Tras acumular tres ceros consecutivos y un fin de semana «humillante» en Misano, el italiano admite no entender por qué su GP26 rinde de forma completamente distinta a las demás.
Pecco Bagnaia, piloto de Ducati en MotoGPDavid Plaza[email protected]Publicado: 17/09/2026 11:30
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...El dominio aplastante que Ducati ha ejercido sobre la parrilla de MotoGP en las últimas temporadas se ha cimentado, entre otras cosas, sobre la capacidad de perfeccionar cada detalle de sus Desmosedici hasta hacerlas indistinguibles en rendimiento entre sus pilotos.
Sin embargo, cuando la mecánica responde de un modo impredecible, el impacto sobre la confianza del piloto resulta devastador, transformando la lucha por el campeonato en un mero ejercicio de supervivencia.
Esa es la amarga realidad que atraviesa Francesco Bagnaia. El bicampeón del mundo ha entrado en una espiral negativa tras el parón estival, incapaz de replicar el comportamiento del resto de los pilotos de la marca italiana. La desconexión entre sus sensaciones sobre la moto y la respuesta del chasis ha dejado de ser un problema pasajero para convertirse en una pesadilla que no solo desconcierta al piloto, sino también a los ingenieros.
Las tres citas disputadas desde la reanudación del campeonato —Silverstone, Aragón y San Marino— han dejado un balance desolador para el turinés: tres caídas los domingos, cero puntos sumados y una creciente sensación de impotencia ante su afición. Y lo peor es que no parece haber solución.
Una moto distinta al resto de las Ducati
El fin de semana en el circuito de Misano, un trazado donde Bagnaia suma tres victorias y solía dominar, sirvió para escenificar la gravedad del problema. Clasificado a medio segundo de sus tiempos de la pasada campaña, el italiano finalizó 17.º en la carrera al sprint y terminó en el suelo en la quinta vuelta de la prueba dominical, cuando rodaba en una discreta novena posición.
Bagnaia afirma que la telemetría refleja un comportamiento anómalo que desafía la lógica habitual, pero, al analizar las diferencias de rendimiento frente al resto de los pilotos de la marca, el propio piloto reconocía el absoluto desconcierto que reina en su taller.
«Es extremadamente fácil ver la diferencia entre lo que hace mi moto en comparación con todas las demás Ducati. Hay una diferencia muy, muy grande, pero es difícil entender por qué. El equipo tampoco tiene ninguna respuesta», lamentaba.
Además, Pecco explica que el problema no se reduce a una falta de agarre puntual en el neumático trasero durante los intentos de vuelta rápida. Se trata de un comportamiento contradictorio en las fases más críticas del pilotaje.
«Freno mucho más fuerte que el resto, pero la moto no desacelera. Presto mucha atención a la aceleración con el puño de gas, pero soy el que menos acelera», explicaba el piloto con amargura. «Me siento realmente frustrado, pero también humillado por mis sensaciones sobre lo que está pasando».
Pecco Bagnaia, a lomos de su Ducati en el circuito de MisanoReacciones incontrolables y el fin de la certidumbre
Para un piloto cuyo estilo de conducción se basa en la precisión en la entrada en curva y la estabilidad del tren delantero, perder el control sobre las reacciones básicas de la moto supone alejarse por completo de los cimientos sobre los que se asienta su competitividad.
«Ahora mismo están sucediendo cosas que no puedo controlar. Dorna puso un vídeo mío entrando en la curva 14 en una vuelta lenta y perdiendo completamente el tren trasero sin hacer nada. Esto es algo que no puedo controlar en absoluto», relataba Bagnaia, recordando que en las campañas anteriores el comportamiento de la moto se mantenía predecible.
La búsqueda de soluciones mediante cambios de reglaje no ha dado los frutos esperados, agotando el margen de maniobra de sus mecánicos. Preguntado sobre si se han quedado sin opciones de configuración para atajar la inestabilidad, el turinés fue tajante: «Absolutamente. Estoy haciendo el máximo. El equipo está haciendo el máximo con lo que tenemos, pero algo falta. Es difícil para todos entender qué hacer».
Asumir la cruda realidad para volver a construir
El escenario obliga a una reconfiguración radical de expectativas en el seno de la escudería oficial de Borgo Panigale. Lejos de pelear por los podios y las victorias que exige el potencial del equipo, en el caso de Bagnaia la prioridad inmediata pasa por diagnosticar el origen del fallo.
«Es extremadamente difícil porque estamos trabajando muy duro y mi equipo hace todo lo posible para que me sienta cómodo. Desafortunadamente, no podemos entender por qué ciertas cosas simplemente ya no me salen, especialmente al frenar, al entrar en la curva y durante el paso por curva», insistía Bagnaia.
«Tenemos que aceptar la realidad e intentar mejorar», concluía el italiano, que en 2027 se pasará a Aprilia. «Por ahora, tenemos que aceptar que mi nivel actual probablemente solo da para terminar noveno o décimo, y debemos empezar de nuevo a partir de ahí».
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Fuente:Motorsport.com