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Política

El exilio iraní en España celebra la muerte de Jamenei: "Soy una persona de paz pero me alivia la caída del ayatolá"

El exilio iraní en España celebra la muerte de Jamenei: "Soy una persona de paz pero me alivia la caída del ayatolá"
Artículo Completo 967 palabras
Aplauden la eliminación de la cúpula del régimen pero no están tan de acuerdo en qué quieren ahora para su país Leer

Cuando Israel atacó Irán en junio de 2025 -la conocida como Guerra de los Doce Días-, uno de los bombardeos en Teherán alcanzó el edificio de al lado de la casa de Ameneh Barahminava, de modo que a su patio llegaron restos de cadáveres. Ameneh es la primera persona a la que llamamos para recabar el sentir de los iraníes que viven en España sobre lo que está sucediendo en su país, pero no descuelga el teléfono. Hace dos décadas, un compañero de universidad al que rechazó la cegó rociándole ácido y se trasladó a Barcelona buscando un milagroso tratamiento médico que devolviera algo de luz a sus ojos. En 2008 se celebró el juicio contra su agresor y solicitó que fuera condenado literalmente al ojo por ojo. Es decir, que la Justicia iraní le otorgó el derecho de cegar al hombre que la atacó echándole unas gotas de ácido en los ojos. La sentencia dio la vuelta al mundo como ejemplo de la brutalidad de la de la República Islámica que EEUU e Israel intentan finiquitar ahora y Ameneh alcanzó trascendencia internacional. El 11 de julio de 2011, cuando el reo ya estaba en la sala médica esperando que le aplicaran el ácido, ella lo perdonó a cambio de una indemnización de 150.000 euros.

Si Ameneh no descuelga el teléfono es porque se encuentra en Teherán reclamando esa cantidad que nunca le han pagado pese a que él ya goza de libertad.

«Está con mi madre en casa. Les he dicho: 'No tengáis miedo, la guerra va a durar poco tiempo, no salgáis, comed lo que tengáis en casa'». Habla desde Barcelona la hermana de Ameneh, Shirin, quien se mudó a España hace 22 años para ser el lazarillo su hermana, para ayudarla. «Estoy muy tensa, de un lado me molesta que estén atacando mi país y a la gente, y de otro lado me acuerdo de que el mes pasado han matado a 43.000 personas», dice Shirin en referencia a los muertos en Irán durante la represión de las protestas antigubernamentales de 2025-26. «Siento alivio por la muerte de Jamenei, sus hijos y los altos jefes iraníes, pero es un sentimiento muy raro para mí porque quienes me conocen sabe que soy una persona de paz, no pido nunca la muerte de nadie... Tengo una confrontación de sentimientos», añade Shirin, licenciada en Lengua y Literatura española, quien trabaja asesorando a los iraníes con el papeleo para abrir un negocio o pedir la residencia.

Divorciada en Irán -«pude hacerlo porque él lo solicitó, el derecho de divorcio lo tiene el hombre»-, vivió en sus propias carnes la opresión del régimen teocrático- «la policía moral me cogió mil veces solo porque mi ropa era de color claro aunque iba bien tapada-, pero lo que más reprocha al régimen es la pobreza en la que, asegura, está sumida la población. «Tenemos minas de oro, petróleo, el mejor azafrán del mundo, perlas... pero la gente mendiga, la gente vende sus órganos, las mujeres se prostituyen para poder dar de comer a sus hijos. Todo está nacionalizado y lo controla el Estado. Ellos y sus hijos se llevan el dinero y viven fuera como ricos», dice Shirin, quien no ve en Reza Pahlavi, el hijo del sha exiliado en EEUU, la solución. «Primero, no vive en Irán; y segundo, sus seguidores son otros dogmáticos. Queremos un Irán liberal, no a personas que quieren hacer lo mismo que los ayatolás pero de otra manera».

La iraní Shirin Barahminava, en Barcelona, donde reside.VICTÒRIA ROVIRA

Parsa Jafari tiene 29 años, es Dj, produtor y promotor musical y llegó a Madrid con sus padres hace dos décadas, cuando tenía 9 años. Al cumplir los 18 todos regresaron a Irán porque él tenía que cumplir el servicio militar. Sólo él regresó a España. «Allí la música electrónica es ilegal, se castiga con pena de muerte. Los tres años que estuve hice con otros artistas fiestas ilegales, me jugué la vida básicamente, pero gracias a nosotros la música electrónica entró en el país», cuenta.

«Mi madre y mi hermana, que están viviéndolo todo en primera persona, me cuentan que la gente está feliz de esta guerra, la necesitaban. La gente tiene misiles encima y baila en la calle porque sabe que esta guerra no es contra ellos sino contra la República Islámica», dice, Parsa, partidario de que tome las riendas de Irán Reza Pahlavi. «Que vuelva nuestro rey, que vuelva nuestro sha».

Fariba Ehsan, es la presidenta de la Asociación Iraní Pro Derechos Humanos (AIPDHE). Tiene 60 años y llegó a España hace 30 tras divorciarse en Irán. «Desde 2009 llevamos reclamando un cambio de Gobierno pero un cambio democrático, desde dentro de Irán y en manos de los iraníes», dice Fariba, contraria al que el cambio de régimen se produzca por la fuerza. «Las guerras no traen democracia ni libertad, dejan destruido el país».

La activista Mediss Tavakkoli tiene 38 años y hace cuatro que vive en España. Es una de las muchas mujeres iraníes que se han manifestado en Madrid contra la represión del régimen iraní. «Los verdaderos terroristas son la República Islámica; si hay algún peligro para Irán, proviene del lado del régimen, no del lado de Estados Unidos o Israel», dice. «Estoy feliz de que el presidente Trump y el presidente Netanyahu hagan realidad nuestro deseo».

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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