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El alcalde del Gran Mánchester, el laborista Andy Burnham, favorito para las elecciones parciales de hoy. Si gana, retará al primer ministro para echarlo.
¿Quiere que el laborista Keir Starmer continúe como primer ministro británico? Vote al partido ultra Reform UK. ¿Quiere cambiar al inquilino de Downing Street? Escoja al Partido Laborista. Esta es la paradoja que se vivirá en las elecciones parciales de hoy en una circunscripción cercana a Mánchester, las más trascendentales desde la Segunda Guerra Mundial porque 76.000 electores pueden decidir, en última instancia, el Gobierno de un país del G7.
Una votación sirve para analizar las últimas tendencias. Las últimas locales de Escocia y Gales, el pasado mayo, midieron el hundimiento sin paliativos del Partido Laborista y calibraron el ascenso de Reform UK y de Los Verdes, por no hablar de la fragmentación a la que se asoma un país acostumbrado a mayorías absolutas o amplias.
Las de hoy son diferentes. Hay tres elecciones parciales (by-elections): dos en Escocia (Aberdeen Sur y Arbroath and Broughty Ferry) y la de Makerfield, en el norte de Inglaterra, donde verdaderamente están puestos los focos.
En los comicios se juega el futuro del primer ministro, que podría verse desalojado del poder en cuestión de semanas si le sale la jugada a Andy Burnham, el candidato laborista en Makerfield.
Burnham es el alcalde del Gran Mánchester y en los últimos meses no ha ocultado su deseo de desalojar a Starmer a la vista de las catastróficas proyecciones que dan las encuestas al Partido Laborista cuando están a punto de cumplirse dos años de la histórica victoria en la que arrasó, con casi dos tercios de la Cámara de los Comunes.
Las últimas encuestas dan un 24% a Reform UK en unas generales, un 19% a los laboristas y a los conservadores, un 15% a los verdes y un 13% a los liberaldemócratas.
Triunfo con autoridad
El también conocido como el Rey del Norte ha ganado con gran autoridad las elecciones en Mánchester y es una figura tremendamente popular, a quien se vota por quién es y no tanto por las siglas. En 2024 barrió con un 63,4% del voto.
Andy Burnham retará a Starmer si gana los comicios de hoy.Chris J. RatcliffeEXPANSIONUn diplomático español aventuraba antes de las elecciones de 2024 que Starmer pasaría a ser un primer ministro tremendamente impopular a los pocos meses de arrasar en las urnas. Así ha sido: la economía no ayuda a mejorar el nivel de vida, Starmer no conecta con la población y la inmigración es uno de los temas que domina la agenda.
El Partido Laborista lleva más de un año con intrigas que recuerdan a las de los últimos años de los tories, pero el único contrincante que parece capaz de desplazar a Starmer en unas primarias -y de mantener unido al partido- es Burnham.
Pero el salto a Londres requiere tener un asiento en la Cámara de los Comunes. Solo un miembro del Parlamento puede recoger firmas de una cuarta parte de los diputados de su partido (81 en este caso) para iniciar el proceso que permita desafiar a Starmer y al que se podría sumar un tercer candidato: Wes Streeting, exministro de Salud.
Burnham tiene prisa porque ha dicho que comenzará a activar la maquinaria para llegar a Downing Street más obtener el acta de diputado. Starmer ha dicho no dimitirá y que concurrirá a la pugna, la primera vez que esto sucederá en el Partido Laborista.
Muchos analistas recuerdan que antes deberá ganar las elecciones de hoy en un feudo tradicional de los laboristas, en plena muralla roja del norte industrial de Inglaterra. El triunfo no es tan evidente. Opinium da una ventaja de cinco puntos al laborismo sobre Reform UK y el agregador de encuestas Poll Check, nueve puntos. Burnham ha logrado concentrar el voto de la izquierda, pero al partido antiinmigración y contrario a la UE Reform UK le ha salido un adversario más a la derecha: Restore Britain.
La clave, Restore
Y aquí puede estar la clave. Los estudios de opinión le otorgan a Restore entre un 7% y un 8% de intención de voto en Makerfield (hace unas semanas era un partido casi desconocido), suficientes para privar a Reform de la victoria y que Burnham gane.
"Inmigración masiva, colapso económico, ideología woke y avance implacable del islam radical. Mires donde mires, este país está en declive desde hace mucho tiempo", escribe su líder, Rupert Lowe, en su web. Sus votantes creen que Reform es un partido de tories resentidos y blando con la inmigración.
La gran duda para los mercados es qué Andy Burnham podría llegar a Downing Street: si el partidario de las nacionalizaciones (o mayor control público) de servicios como el agua y la energía o el que asegura -al ver cómo el precio de la deuda sube- que respetará las normas fiscales actuales, o si el convencido europeísta que quiere el regreso a la UE o el que matiza su apoyo a Bruselas porque en su circunscripción ganó el Brexit hace 10 años con un 65%.
Starmer cree que no es tiempo de retos y ayer dijo que reservará un "puesto clave en el Gobierno" a Burnham. Pero si el Rey del Norte ha emprendido el viaje a Londres no es para ser comparsa, sino para dirigir la banda.
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