Moncloa da por hecho que sus socios no le darán la espalda y argumenta que, aunque Zapatero hubiera mediado a favor de Plus Ultra, el rescate fue legal
Regala esta noticia Añádenos en Google Pedro Sánchez presenta en la aerobase deTorrejón de Ardoz la campaña contra incendios. (EFE)Madrid
21/05/2026 a las 20:03h.Los socios del Gobierno están intranquilos tras conocer el auto en el que el juez Calama justifica su decisión de llamar a declarar a José ... Luis Rodríguez Zapatero como investigado por delitos relacionados con el rescate de la aerolínea Plus Ultra en plena pandemia. Lo demostraron el miércoles, cuando empezaron a modular las insinuaciones de 'lawfare' a las que algunos de ellos se entregaron sin miramientos en un primer momento, y lo exhibieron de nuevo este jueves. El Ejecutivo, sin embargo, insiste en exhibir tranquilidad sobre el impacto de esas dudas en su propio futuro. «No hay nada que afecte a la estabilidad de la legislatura», proclaman con rotundidad fuentes de la Moncloa.
«Quien quiera presentar una moción de censura, que la presente», retan fuentes gubernamentales
Las fuentes gubernamentales insisten en que Zapatero es un hombre «honorable», pero sobre todo se afanan en defender que, en cualquier caso, y aunque hubiera mediado a favor de la aerolínea, el rescate fue conforme a la ley. Ese es el relato con el que desestiman cualquier exigencia de adelanto electoral. Pero, al margen de los argumentos de índole jurídica, también los hay políticos. Los propios socios han dado hasta ahora razones suficientes para poner en cuarentena que esta vez sí vayan a dar un golpe encima de la mesa. «Quien quiera presentar moción de censura, que la presente», retan los socialistas.
Guion conocido
En el Ejecutivo están convencidos de que ninguno de sus aliados se prestará a ser responsable de llevar a Alberto Núñez Feijóo a la Moncloa. En realidad, ya conoce el guion. Hace casi un año, un demoledor informe de la UCO sobre Santos Cerdán —a quien Sánchez había ratificado como secretario de Organización siete meses antes— hizo pensar a muchos que la situación era, esta vez sí, insostenible. Y no lo fue. El presidente aguantó el tirón, prometió en el Congreso un plan contra la corrupción que no se ha llevado adelante, precisamente, por su imposibilidad de ahormar una mayoría suficiente en una Cámara sin mayoría (la misma razón por la que lleva tres años sin presentar unos Presupuestos Generales del Estado) y siguió adelante.
Los precedentes avalan la calma de los socialistas respecto a cómo actuará el bloque de investidura
Antes de eso, fue la imputación del exministro de Transportes y durante años mano derecha de Sánchez en el PSOE, José Luis Ábalos, Después, el escándalo en torno a la gestión de las acusaciones de acoso contra el exalto cargo de Moncloa y del partido Paco Salazar. Cada sobresalto se ha saldado con una comparecencia de Sánchez ante la Cámara, una promesa de regeneración y una legislatura algo más exhausta.
Tras un primer momento de zozobra en el que los grupos del bloque de investidura mostraron su temor a verse penalizados por sus propios electorados, la mayoría fijó, con argumentos subjetivos, una línea roja para marcar el límite de su tolerancia a la corrupción que salpica al PSOE: que se descubra que hubo financiación irregular.
La incógnita, en todo caso, es hasta dónde llega eso que el Ejecutivo llama «estabilidad». Junts hace tiempo que se bajó del barco. El PNV está cada vez más distanciado. En lo esencial, el Ejecutivo puede tener razón y posiblemente nadie se atreverá a dar una patada al tablero, pero el propio PSOE espera con ansiedad el sumario y la declaración de Zapatero para calibrar la dimensión de la avería.
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