La aparente y probablemente temporal reconciliación entre España y Estados Unidos en el fin de la cumbre de la OTAN se ha cimentado no solo en el aumento del gasto en defensa del Gobierno de Pedro Sánchez, sino en la composición de este, concretamente, la compra de armamento que ya supone prácticamente un tercio del total de la inversión española y va a más.
Pese al 'no a la guerra' de Sánchez, desde que llegó al Gobierno, la partida de defensa que más peso ha ganado ha sido la de las compras de equipamiento, es decir el armamento. El Gobierno dedicó 10.600 millones el año pasado a estos fines, un 32% del gasto total en Defensa. El peso de esta partida en el gasto es casi diez puntos mayor a 2017 y el gasto total cuatro veces mayor que en el último Gobierno de Mariano Rajoy. Además, la previsión es que esa brecha vaya aumentando.
Por un lado, con los nuevos programas de armamentos por los que se adquirirán nuevos misiles, drones, helicópteros y barcos. Por otro, con la suscripción de España de nuevos compromisos con la alianza, que van desde la participación en la nueva flota de transporte de los A400M, hasta la colaboración en la compartición de imágenes satelitales del Atlántico con una nueva constelación, pasando por la muralla de drones, todos ellos, asuntos de interés para Estados Unidos.
Las cifras de gasto de armamento de España no solo no tienen precedentes en este siglo, sino que, mientras el Gobierno ha cumplido a regañadientes con el umbral mínimo del 2% del PIB, el 32% de la partida destinada al material militar supera en 12 puntos el mínimo que requiere la OTAN, que es del 20%,
Paradójicamente, en este componente, España no solo está en la mitad superior de la OTAN en gasto, sino que en porcentaje del PIB destina más que Francia, Alemania y la propia Estados Unidos, según los datos que proporciona la alianza.
El umbral del 20% es el que desde la alianza se considera mínimo para poder renovar en tiempo el material de las Fuerzas Armadas y que estas no queden obsoletas, algo que le está ocurriendo a España, que ha visto como ha tenido que alargar varios programas por falta de un reemplazo a tiempo o el retraso en el desarrollo del mismo. El caso paradigmático es el del vehículo 8x8, pero también ocurre con los cazas de despegue vertical que usa la Armada o el F5 de entrenamiento, cuyo reemplazo se ha adquirido el pasado año como parte del nuevo impulso en Defensa
Oportunidades para EEUU en España
En este contexto de renovación de armamento, la consigna oficial es comprar todo lo español y europeo posible, sin embargo las capacidades europeas y el espacio en las fábricas de defensa de todo el mundo es escaso. Ahí las industrias armamentísticas de Estados Unidos y Europa han visto una oportunidad de alianza que se ha materializado en la cumbre de Ankara y que podría llegar a españa..
Así, Lockheed Martin firmó un acuerdo con la alemana Rheinmetall para fabricar por primera vez misiles ATACMS fuera de suelo estadounidense. En paralelo, Estados Unidos autorizó a Ucrania a fabricar sistemas Patriot en su suelo. Y la nueva infraestructura tecnológica de la OTAN fue adjudicada a una alianza italo-estadounidense de Accenture y Leonardo.
En España, Indra se acerca a compartir sus contratos con Santa Bárbara, propiedad de la estadounidense General Dynamics, en un cambio de postura impulsado por el equipo directivo seleccionado por Moncloa, un guiño tras el que pueden venir más. El principal contrato terrestre adjudicado en los programas de modernización se hará con base a tecnología coreana, aunque la adjudicación fuera a una empresa española. Nadie niega que los nuevos contratos puedan tener de fondo una tecnología estadounidense.