Ampliar
Javier Peromingo Jiménez, junto a un grupo de gatos capturados para su castración, en una colonia de Marbella. SUR. El guardián de los gatos: casi 14 años de rescates y 16.500 castradosJavier Peromingo ha dedicado los últimos 13 años de su vida a castrar colonias felinas por toda la provincia con una idea fija: evitar el sufrimiento animal y mejorar la convivencia en las ciudades.
Marbella
Jueves, 5 de febrero 2026, 00:53
... no. A este último grupo pertenece Javier Peromingo Jiménez, madrileño de nacimiento y marbellí de adopción, que lleva más de 20 años dedicado al cuidado y protección de los animales y especialmente los últimos 14, de forma altruista, a la gestión ética de colonias de gatos callejeros en Marbella.Así que compró jaulas, aprendió a capturar gatos de forma segura y comenzó una labor que, con el tiempo, se ha convertido en su día a día con un único objetivo: castrar para que las colonias se extingan de manera natural y sin sufrimiento.
«No se trata de alimentar gatos sin más, sino de evitar que nazcan camadas condenadas a malvivir en la calle», explica. «Las hembras son prioritarias en las castraciones pues pueden parir más de cuatro crías varias veces al año, aunque los machos también son clave ya que en época de celo se pelean, se destrozan entre ellos. Cuando están castrados se tranquilizan y dejan de perseguir a las hembras».
Colabora estrechamente con la protectora Triple A de Marbella, de la que llegó a ser presidente hace años, así como con clínicas privadas veterinarias. «Preparo las jaulas, capturo por la noche, o al amanecer si no hay imprevistos, y llevo a todos los gatos al veterinario». Tras la intervención, un día después vuelven a la calle ya con otra expectativa de vida.
Agenda llena
Las cifras hablan por sí solas. Sólo en 2025 ha castrado alrededor de 950 gatos. En un mes normal puede llegar a capturar hasta 1000, aunque hay épocas en las que el ritmo baja, especialmente cuando las hembras ya están preñadas. «Esto es interminable», reconoce.
Aunque su actividad se centra en Marbella y sus alrededores, en estos años ha trabajado en más de 40 municipios, desde Gaucín, Monda o Benahavís hasta Estepona, localidades de la provincia de Cádiz o Baleares. La agenda de su móvil está llena, tiene trabajo programado para más de un mes y llamadas constantes. «No llego a todo», admite.
Los gastos de desplazamiento corren siempre de su bolsillo. En ocasiones, vecinos o cuidadores de colonias pagan las castraciones; «la mayoría de las veces las pago yo porque mi foco está puesto en castrar a cuantos más gatos posibles antes de tener que parar porque las gatas empiezan a parir, no pensar en quién paga la castración pero es cierto que las ayudas se agradecen».
Aún así, se decidió abrir un grupo en Teaming donde, por un euro al mes, recibe la ayuda de casi 500 personas y donde cada día se suman dos o tres colaboradores más. «A los que aportan ese euro los considero parte de mi equipo, son mi red de colaboradores y están por todo el mundo», comenta agradecido.
Diversos momentos de Javier Peromingo capturando gatos en colonias de la Costa del Sol. SUR.Sin horarios
«Podría llevar otra vida, podría estar tumbado en la playa, yendo a buenos restaurantes, bien vestido… pero me gusta sentir que presto un servicio a la sociedad», admite sin dramatismo.
Diariamente hay un reto nuevo. Nos cuenta que ha llegado a salir de casa de madrugada para recoger gatos atropellados, ha cuidado animales destrozados durante semanas en su propio hogar, ha rescatado gatos en algunos de sus viajes como en Cuba o Grecia y ha llegado a tener en su hogar a diez gatos enfermos al mismo tiempo.
Hoy vive con ocho gatos, todos recogidos de la calle. El mayor tiene 12 años, el más pequeño, cuatro y reconoce que ha aprendido a ser práctico. «Me dan pena, pero sé que no me los puedo quedar a todos y que cuando los encierro en una jaula para castrarlos les estoy dando un futuro que de otra manera no tendrían».
Ayuda a los 'invisibles'
Su trabajo con las colonias le ha permitido asomarse también a otras realidades 'invisibles' de Marbella, como él las define y ayudar a personas sin hogar, hombres y mujeres que vivían en descampados o debajo de algún puente, en casetas o solares insalubres. Cuenta a Diario Sur algunas historias que terminaron bien, otras no tanto.«He sacado a gente de la calle que luego no ha agradecido nada y ha vuelto de nuevo a vivir ahí», admite sin rencor.
«Los animales son más agradecidos. Esta conclusión no nace de la dureza sino de la experiencia. Cuando una persona llega a vivir en la calle puede ser mala suerte, pero muchas veces hay decisiones duras detrás. Yo lo he visto», confiesa.
Javier es especialmente crítico con el abandono animal. «Una persona puede dejar a su animal en una protectora y no pasa nada. Debería haber sanciones económicas es un ser que siente. Yo he visto a perros morir de pena tras ser abandonados en una protectora por sus dueños incluso dándoles todos los cuidados y atenciones posibles« y admite que estas historias duras aún le acompañan.
Tras más de 16.500 gatos castrados, Javier Peromingo sigue cargando jaulas, cruzando pueblos y madrugando cada día. Sin uniforme, sin sueldo y sin aplausos. Simplemente «porque alguien tiene que hacerlo y es mi aportación a la sociedad. Correr maratones no aporta nada, esto sí. Y soy feliz».
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión
- Temas
- Marbella