Vestido de negro y con media sonrisa, Cole Allen aparece en su habitación de hotel con un cuchillo y munición para una matanza
Regala esta noticia Cole Allen se saca una fotografía con varias armas antes de atentar contra Trump. (Reuters) 29/04/2026 Actualizado a las 20:16h.La vida de Cole Allen, como la de tantos otros, cabe en su teléfono móvil, testigo y archivo de todas sus actividades, movimientos e inquietudes. ... Una especie de caja negra. El hombre que intentó asesinar a Donald Trump el pasado fin se semana durante la Cena de la Asociación Corresponsales de la Casa Blanca se tomó un selfi en la habitación de hotel que ocupaba media hora antes de salir en busca del presidente de Estados Unidos. Posó frente al espejo con un esbozo de sonrisa y vestido de negro. Llevaba un cuchillo enfundado, munición de sobra para una escopeta y una pistola y varias herramientas: unos alicates y un cortacables. Esta fotografía figura entre la documentación que ha presentado la fiscalía ante el Tribunal federal del distrito de Columbia para que el detenido siga en prisión preventiva sin fianza mientras espera juicio. Este jueves le espera el juez.
Fiel a su dispositivo móvil, anotó sus pasos y tomó imágenes de los lugares en los que estuvo durante su viaje desde California hasta Washington. El 6 de abril reservó una estancia de dos noches en el Washington Hilton, el hotel donde se iba a celebrar la cena de los corresponsales en presencia de Trump y más de 2.000 invitados. El 21 de abril inició el desplazamiento en la estación Union Station de Los Ángeles. Llegó a Chicago dos días después, desde donde se dirigió a Washington, según la fiscalía. Llegó a la capital estadounidense durante la tarde del 24 de abril, compró un bono del metro para tres días y se dirigió al hotel. Hay imágenes de ese traslado en su móvil. Como las que hubiera captado un turista.
La huella digital muestra que Cole Allen realizó muchas consultas sobre la cena de los periodistas y la ubicación del presidente. El inicio del evento, en el salón de baile del Washington Hilton, estaba previsto a las 20.30 horas. El sospechoso abandonó su habitación minutos antes y después de hacerse un selfie. Bajo su abrigo negro llevaba varias armas. Corrió sorteando detectores de metales y disparó en dirección a las escaleras de acceso al salón de baile. Agentes del Servicio Secreto respondieron, pero el pistolero resultó ileso. Cayó al suelo, fue reducido y arrestado con una leve herida en una rodilla.
Una escopeta y una pistola
Según la fiscalía, portaba dos armas de fuego (una escopeta Mossberg calibre 12 y una pistola Rock Island Armory 1911 calibre 38), munición, dos cuchillos, alicates de punta fina, cortadores de alambre y un teléfono. La escopeta tenía nueve cartuchos y la pistola, diez balas. Llevaba dos cargadores adicionales de nueve cartuchos. Las armas fueron adquiridas de forma legal.
Antes de iniciar el ataque, Allen había dejado programado el envío de correos electrónicos en los que se disculpaba con las familias de las que iban a ser sus víctimas, reconocía su intención de asesinar a miembros del Gobierno y decía que si algún invitado resultaba herido o muerto sería un «daño colateral». De todo eso habla, según los fiscales, su teléfono.
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