Miércoles, 10 de junio de 2026 Mié 10/06/2026
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Política

El idioma universal del León XIV

El idioma universal del León XIV
Artículo Completo 755 palabras
No eludió ningún problema social, desde la "enfermedad silenciosa" de la depresión a la realidad dramática del feminicidio Leer

Volvemos a despegar junto al Papa. Esta vez cambia la compañía aérea, ya no es ITA Airways como en el avión papal desde Roma; sino Iberia, para volar de Madrid a Barcelona. Tras unos días históricos y una participación multitudinaria en la capital española, con millones de personas que han demostrado su cariño al Pontífice; tras el despegue madrileño había curiosidad, dentro del vuelo papal, acerca de cómo sería recibido el Santo Padre en la capital catalana. Algunos de los vaticanistas españoles de la Santa Sede, vinculados a Barcelona pero destinados actualmente como corresponsales en Roma, sentían incluso extrañeza personal por trabajar en su ciudad de origen con aquel Robert Prevost que marca su día a día informativo en Roma.

A lo largo del vuelo, el piloto Pablo Martínez Núñez, encargado del trayecto de Madrid a Barcelona, invitó al Santo Padre a sentarse junto a él y a la copiloto para contemplar el recorrido aéreo desde la cabina del avión. Robert Prevost accedió con gusto, justo en el momento en el que los corresponsales vaticanistas advertimos la presencia de un caza del Ejército del Aire español colocado a la izquierda del aeroplano. Una de las anécdotas más divertidas de la jornada, de hecho, la protagonizó el piloto militar, quien, mientras los periodistas le hacíamos vídeos, sacó él mismo su propio móvil, estando al mando del caza, para hacer una foto del avión del Papa. En el tramo en el que coincidieron ambas aeronaves, el Papa y el piloto militar se saludaron mutuamente.

Minutos antes de aterrizar en Barcelona, el comandante del avión avisó de que estaríamos a punto de sobrevolar la Sagrada Familia. Todo ello mientras que, mirando hacia la parte delantera del avión, fue posible ver al Papa hablando con sus colaboradores en la primera fila. Algunos periodistas, atendiendo a fuentes cercanas a su séquito más cercano, aseguraron que el propio Pontífice había consultado la posibilidad de poder ver, desde el aire, el monumento más conocido de la capital catalana.

Había algo de retraso en el programa del día, de modo que, una vez aterrizados, en tan sólo 20 minutos las autoridades trasladaron a los corresponsales desde la pista del aeropuerto de El Prat hasta la catedral de Santa Eulalia, donde el ambiente era de plena efervescencia por la inminente llegada de León XIV. Tal estaba siendo el entusiasmo que las miles de personas presentes delante de la catedral de Santa Eulalia no sólo gritaban "¡Viva el Papa!" antes de que llegara, sino que ante el tránsito de periodistas exclamaban también "¡Viva la prensa!", en medio del clima de euforia general. Tras la llegada de León XIV minutos después de que los periodistas se colocaran en sus respectivas posiciones, la plaza se convirtió en un auténtico estadio donde, después de la misa en la catedral, en el momento en el que el Pontífice saludó en catalán, la multitud cedió a la euforia.

La cuestión del catalán no ha estado exenta de polémica en los últimos días dentro de la política española ante el paso de León XIV por Barcelona. Dicha controversia se vio rápidamente desinflada ayer en la medida en que Robert Prevost no dudó en ningún momento en ir alternando el castellano y catalán en sus diferentes actos. Para León XIV, así pues, cualquier lengua es válida para transmitir su mensaje de esperanza. Porque el idioma del Papa es universal.

En el Estadio Olímpico de Montjuïc vivimos un antes y un después, que fue más allá de un diálogo del Papa León XIV con los jóvenes. Estos últimos le preguntaron por cuestiones delicadas como la depresión y el feminicidio, desatando aplausos conmocionados entre los presentes. Respondiendo a una joven que admitió intentar quitarse la vida, el Pontífice habló de cómo la "depresión" es una "enfermedad silenciosa" y donde hay que tomar conciencia de la importancia de la "salud mental". Acerca del "feminicidio", Prevost aseguró que es una "realidad dramática que estamos llamados a abordar todos". En Montjuïc, vivimos un antes y un después. En el que el Papa quiere hablar de los problemas sociales de nuestro tiempo.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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