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Política

El lado oscuro del lado correcto de la historia

El lado oscuro del lado correcto de la historia
Artículo Completo 543 palabras
"Nadie sabe en qué cree Pedro Sánchez. Seguramente en nada. Y a estas alturas tampoco es relevante" Leer

Estar en el lado correcto de la historia es cada vez más difícil. Exige un grado de levedad intelectual impropio de un ciudadano digno de tal nombre. Una credulidad que ya frisa la indecencia. El afán de estar en el lado correcto de la historia ha empujado a muchos conciudadanos a considerar los procedimientos como obstáculos a sortear, formalidades que sólo sirven para ralentizar el triunfo definitivo del bien sobre el mal. El lado correcto de la historia, ya saben, lo marcan los intereses coyunturales del presidente.

Nadie sabe en qué cree Pedro Sánchez. Seguramente en nada. Y a estas alturas tampoco es relevante. Lo importante es lo que dice creer y, sobre todo, lo que ha conseguido que crea una parte muy numerosa (escalofriantemente numerosa) de los votantes: ante el fin superior de frenar el avance reaccionario, todo está permitido. El caso Maricarmen es un ejemplo más: frente a la ley de la selva inmobiliaria que proponen las derechas y la voracidad de los fondos, buitres todos, el Gobierno reacciona y se coloca en el lado correcto de la historia.

Tras el desahucio de Maricarmen y el rugir de las primeras acampadas, el Gobierno aprobó dos decretos-ley, uno condenado a morir y otro que seguramente será convalidado. La exposición de motivos -que por lo cursi y lo rústico parece redactada por David Uclés- habla de Maricarmen como «víctima de una legislación machista y retrógrada procedente de una dictadura y de la especulación más voraz». Enseguida el decreto se revela más como un artefacto emocional, propagandístico, que como un instrumento legal. Pero el contenido es lo de menos. Uno puede estar a favor o en contra de las medidas que se han aprobado (allá cada cual). Lo que ningún demócrata debería suscribir es la forma en que se han aprobado: el uso impropio, una vez más, del decreto-ley, la precipitación, la deficiente redacción y el discurso populista que los rodea.

En otra galaxia, no tan lejana, Sumar ha tratado de modificar la llamada ley de nietos mediante una enmienda a una reforma educativa. Los letrados del Congreso han advertido de que no existe la conexión material exigida entre ambas materias, pero PSOE y Sumar han decidido tramitarla de todos modos. Ya saben: el lado correcto de la historia no puede esperar.

El decreto-ley, la enmienda intrusa, el procedimiento incómodo:las formas aparecen como algo que puede sortearse cuando estorba. Cuando pueden convencer a suficientes ilusos de que hay cosas más importantes en juego que las normas.

No sé ustedes, yo empiezo a verle el lado oscuro del lado correcto de la historia. La oscuridad no está en equivocarse sobre el fin, sino en pensar que la nobleza atribuida al fin rebaja la importancia de los medios.

Las instituciones liberales parten exactamente de la sospecha contraria: cuanto más convencido está el poder de tener razón, más importantes se vuelven los procedimientos. El poder que deliberadamente los ignora sólo demuestra su aversión a la democracia. Pero quizá la democracia sea un precio aceptable cuando uno se sabe en el lado correcto de la historia.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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