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Política

La 'oficina del sicariato' de Suecia se instala en la Costa del Sol

La 'oficina del sicariato' de Suecia se instala en la Costa del Sol
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En lo que va de año, la Policía frustra nueve intentos de asesinato y detiene a 12 personas Leer

La llamada oficina del sicariato sueca se ha instalado en la Costa del Sol y Málaga. La estructura criminal que conecta a organizaciones asentadas en Suecia con jóvenes reclutados para ejecutar asesinatos por encargo se encuentra cómoda en esta zona de la Andalucía oriental y desde ahí cumplen los encargos que reciben. En lo que va de año, la Policía Judicial de la Comisaría Provincial de Málaga ha frustrado nueve intentos de asesinatos y ha detenido a 12 hombres, según ha podido saber EL MUNDO.

El perfil de estos sicarios es especialmente preocupante para los investigadores. Son, en muchos casos, jóvenes de apenas 19 o 20 años de edad, en la primera juventud, reclutados para cometer delitos de una extraordinaria violencia. No necesariamente cuentan con una larga trayectoria criminal detrás, tal como indican fuentes policiales. Algunos son precisamente el producto de una nueva dinámica de las organizaciones criminales nórdicas: jóvenes disponibles, desplazados a otros países y preparados para asumir encargos que pueden terminar en un asesinato.

Su forma de actuar añade otra dificultad. Viven camuflados, alejados aparentemente de cualquier actividad criminal, mientras esperan instrucciones. Pueden permanecer durante días o semanas en una vivienda sin llamar especialmente la atención y activar su actividad cuando reciben el encargo. Esa estructura permite a las organizaciones mantener en España a los ejecutores y evitar, en determinadas operaciones, desplazamientos de última hora desde Suecia. La Policía Judicial de la Comisaría Provincial de Málaga mantiene abiertas numerosas investigaciones sobre estas redes y sigue de cerca los movimientos de sus integrantes.

La Costa del Sol ofrece, además, un escenario especialmente favorable para esta clase de actividad criminal. Es un territorio con una enorme movilidad internacional, con miles de viviendas de alquiler, una intensa actividad turística y una presencia consolidada de organizaciones dedicadas al narcotráfico y al blanqueo de capitales. En ese ecosistema conviven grupos criminales de distintas nacionalidades y procedencias, lo que facilita la aparición de conexiones entre organizaciones que operan en diferentes países.

Un caso reciente ha puesto de manifiesto hasta qué punto puede llegar el peligro para quienes no tienen ninguna relación con el mundo criminal. El 18 de septiembre un joven español de 20 años fue tiroteado en el barrio malagueño de Barcenillas. La investigación policial concluyó que los autores se habían equivocado de persona. Tres ciudadanos suecos fueron detenidos y posteriormente enviados a prisión provisional. Los investigadores determinaron que el joven fue confundido con otra persona por los autores del ataque.

El caso resulta especialmente revelador porque introduce una variable que preocupa extraordinariamente a la Policía: cuando quienes ejecutan un asesinato operan con información incompleta, una fotografía equivocada, una descripción imprecisa o una identificación defectuosa, el objetivo puede dejar de ser el verdadero objetivo en cuestión de segundos. La preocupación policial no reside únicamente en los nueve asesinatos que se han logrado evitar ni en los 12 detenidos. El dato más significativo es lo que hay detrás de esas operaciones: la capacidad de estas redes para asentarse en España. La Costa del Sol, por tanto, ha pasado a formar parte de la logística de esas organizaciones.

La Policía, de hecho, ha reforzado en las últimas semanas los controles contra el crimen organizado en Málaga después de varios episodios violentos. Las medidas incluyen unidades especializadas, controles en zonas de ocio y áreas residenciales y un refuerzo de medios policiales. Los propios investigadores insisten en que detrás de cada tiroteo hay que buscar una estructura criminal y no únicamente al autor material de los disparos. En agosto de 2025, la Policía Nacional, con la colaboración de Europol y de la Policía sueca, detuvo en Málaga a seis personas por desplazarse hasta la zona para cometer asesinatos a cambio de dinero. Fue el inicio del traslado de la oficina del sicariato a la Costa del Sol y Málaga. Los investigadores localizaron armas de fuego, cargadores, pasamontañas, guantes, teléfonos y tarjetas SIM. Según informó entonces el Ministerio del Interior, utilizaban redes sociales y plataformas cifradas para ofrecer trabajos relacionados con asesinatos a cambio de dinero y, además, contaban con una red dedicada al narcotráfico que les facilitaba viviendas y armas.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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