También conocida como la Síndone, la Sábana Santa de Turín es un lienzo de lino de aproximadamente 4.4 metros de largo que muestra la imagen frontal y dorsal de un hombre con heridas compatibles con una crucifixión. Desde hace siglos, millones de creyentes sostienen que se trata del sudario utilizado para envolver el cuerpo de Jesucristo tras su muerte.
ADN humano procedente de múltiples individuos, además de bacterias típicas de la piel, hongos adaptados a ambientes secos y salinos, arqueas, numerosas plantas de cultivo y diversos animales domésticos. Entre las especies detectadas aparecen trigo, zanahoria, maíz, plátano, tomate, papa, cacahuate, vacas, cerdos, pollos, perros, gatos e incluso coral rojo mediterráneo.La Sábana Santa refleja cientos de años de contacto humano, almacenamiento, transporte, restauraciones y exposición a distintos ambientes. La información genética resulta tan abundante y cuenta tantas historias que hoy es imposible distinguir qué parte corresponde al posible ocupante original y cuál fue depositada durante siglos de manipulación humana y exposición ambiental.
Para poner en perspectiva el grado de contaminación, entre las secuencias atribuíbles a ADN humano aparecieron rastros asociados al investigador que recolectó las muestras en 1978, Pierluigi Baima Bollone.
Para realizar el nuevo estudio, los investigadores recurrieron a secuenciación metagenómica, análisis de ADN antiguo, proteómica y datación por radiocarbono. Extrajeron el ADN en laboratorios especialmente diseñados para trabajar con muestras altamente degradadas y construyeron bibliotecas genómicas mediante técnicas que permiten recuperar todo el material genético presente sin seleccionar previamente una especie concreta. Después compararon los fragmentos obtenidos con bases de datos que contienen millones de secuencias de humanos, microorganismos, plantas y animales para identificar coincidencias.
Iglesia católica y las dataron entre 1260 y 1390, un resultado compatible con un origen medieval.Desde entonces conviven dos grandes hipótesis: una sostiene que el lienzo corresponde al sudario utilizado para envolver el cuerpo de Jesús de Nazaret en el siglo I; la otra interpreta que se trata de un objeto elaborado durante la Edad Media, en concordancia con la datación por radiocarbono.
Antes de responder si la Sábana Santa envolvió realmente el cuerpo de Jesús, los análisis genéticos necesitan resolver una cuestión más básica: determinar si las huellas biológicas conservadas en el lienzo corresponden a un objeto que circuló desde el siglo I o si reflejan una historia posterior, acorde con un origen medieval.
El estudio concluye que la metagenómica, por sí sola, no puede aportar evidencia suficiente para respaldar un origen medieval ni uno de hace aproximadamente 2000 años. La enorme contaminación genética acumulada a lo largo de distintas épocas y procedente de múltiples fuentes entorpece los análisis. La línea de investigación basada en ADN se ha topado, por ahora, con una pared.
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