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Ciencia

El último misterio de las Cascadas de Sangre en la Antártida ha sido resuelto

El último misterio de las Cascadas de Sangre en la Antártida ha sido resuelto
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Una nueva investigación revela qué procesos geológicos y químicos impulsan al agua rojiza a emerger desde el subsuelo y derramarse sobre el hielo del Glaciar Taylor.
Simone ValesiniMedio Ambiente24 de febrero de 2026investigación publicada en la revista Antarctic Science añade la última pieza del rompecabezas, aclarando qué fenómenos impulsan a las cascadas a burbujear desde el subsuelo.

Las primeras certezas

En 1911, durante la expedición Terra Nova, el geólogo y antropólogo Thomas Griffith Taylor documentó por primera vez la presencia de agua rojiza que brotaba en el valle donde desemboca el glaciar Taylor. Taylor dio nombre al glaciar y atribuyó el color del agua a la presencia de algas rojas.

Más de un siglo después, se sabe que la tonalidad no se debe a organismos visibles, sino a partículas de hierro atrapadas en nanoesferas junto con otros elementos como silicio, calcio, aluminio y sodio. Estas partículas, probablemente asociadas a actividad microbiana antigua en el subsuelo, permanecen disueltas en una salmuera subglacial. Cuando el agua entra en contacto con el aire, el hierro se oxida y adquiere su característico color rojizo, similar al óxido.

En 2017, investigadores identificaron un embalse subglacial oculto a unos 400 metros bajo el hielo y aproximadamente 90 metros tierra adentro desde las conocidas como Cataratas de Sangre. Aunque el tamaño exacto del embalse aún no se ha determinado con precisión, los científicos plantean que se formó a partir de agua de mar que inundó los Valles Secos de McMurdo antes de que el glaciar quedara completamente sellado por el hielo.

El estudio también confirmó que el agua del embalse permanece en estado líquido pese a que el glaciar registra temperaturas por debajo del punto de congelación. Esto se explica por dos factores: por un lado, el calor latente liberado durante la congelación contribuye a templar el entorno inmediato; por otro, la elevada salinidad de la salmuera reduce significativamente su punto de congelación, permitiéndole mantenerse líquida en condiciones extremas.

el glaciar. A medida que el hielo del Taylor se desliza valle abajo, su enorme masa comprime los canales subglaciales, generando una acumulación progresiva de presión en la salmuera atrapada. Cuando esa presión supera la resistencia del hielo, se producen fracturas: la salmuera asciende por las grietas y emerge en breves pulsos.

Estas liberaciones actúan como un sistema de "freno" hidráulico natural, ya que alivian temporalmente la presión interna y ralentizan momentáneamente el avance del glaciar. Con este hallazgo, buena parte del misterio físico de las Cataratas de Sangre parece haber quedado esclarecido. Sin embargo, sigue abierta una pregunta crucial: cómo podría afectar el calentamiento global a este delicado sistema subglacial en las próximas décadas.

Artículo publicado originalmente en WIRED Italia. Adaptado por Alondra Flores.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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