- VIOLETA N. QUIÑONERO
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El mercado de renta fija no ha respondido a su papel tradicional de activo refugio en tiempos de crisis durante el conflicto bélico en Oriente Medio. El temor a una mayor inflación es la clave de cómo han movido los inversores sus activos.
Aunque ayer el mercado de bonos sintió cierto alivio, a la par que el resto de activos de riesgo, ante la expectativa de un alto al fuego, la venta de bonos ha sido generalizada e intensa entre el lunes y el martes. En apenas dos sesiones, el rendimiento del bono alemán a 10 años escaló del 2,65% con el que cerró el viernes (mínimos desde noviembre) hasta el 2,77% con el que finalizó el martes. Cabe recordar que la rentabilidad de los bonos se comporta de forma inversa al precio. Ayer, su rentabilidad descendió ligeramente hasta el 2,74%.
El rendimiento del bono americano a 10 años se desmarcaba de la renta fija europea y continuaba su escalada en la jornada de ayer. A media sesión, el alcanzaba el 4,07%, máximos de mediados de febrero, lo que habla de una sesión de ventas. El pasado viernes, antes del ataque de EEUU a Irán, el rendimiento del Treasury estaba en el 3,93%, mínimos de abril de 2024.
Los expertos explican esta reacción como una respuesta a unas perspectivas de un alza de la inflación por encima de lo esperado provocada por el cierre del estrecho de Ormuz (clave para el comercio global, sobre todo para el petróleo), que conlleve un alza de tipos de interés por parte de los bancos centrales.
Los analistas calculan que si el precio del petróleo aumenta un 50%, el crecimiento global disminuye el 0,2%. "El aumento en la inflación global sería del 1,2%, explica César Pérez, director global de Inversiones en Pictet WM. En un shock geopolítico Irán-EEUU, el mercado no solo busca "seguridad", sino que además ajusta sus expectativas en función del precio de la energía y, con ello, aumenta el riesgo de inflación y de tipos más altos durante más tiempo. Cuando suben esas expectativas (o la prima por duración), el precio de los bonos cae y suben la rentabilidad (tires), aunque aumente el miedo, tal como explica Agustín Bircher, director de inversiones de Santalucía AM. Desde Generali AM añaden que en este conflicto, el comportamiento del mercado se ajusta a los patrones históricos de la renta fija: "Las crisis geopolíticas, especialmente las relacionadas con los riesgos de suministro energético, suelen coincidir con un aumento de los rendimientos, en lugar de con descensos provocados por la huida hacia activos seguros". Solo una fase generalizada de aversión al riesgo provocaría una ola de compras que presionaría a la baja los rendimientos".
En periodos de crisis, la deuda de mayor calidad y más líquida es la que aguanta mejor. El mayor castigo lo recibe el high yield y la deuda subordinada, donde la prima de riesgo se amplía más. "Por sectores, tienden a resistir mejor los defensivos (ingresos estables) y los vinculados a energéticas, mientras que sufren más los sectores cíclicos y los emisores más apalancados o dependientes de financiación continua.
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