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El mundo acude a Xi Jinping

El mundo acude a Xi Jinping
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Las autoridades extranjeras han acudido a reunirse con el líder chino este año, impulsando los esfuerzos de Pekín por presentarse como un pilar de estabilidad. Leer
Financial TimesEl mundo acude a Xi Jinping
  • EDWARD WHITE, JOE LEAHY Y HAOHSIANG KO
Actualizado 28 MAY. 2026 - 16:56El presidente chino, Xi Jinping.XINHUA vía Europa PressXINHUA vía Europa Press

Las autoridades extranjeras han acudido a reunirse con el líder chino este año, impulsando los esfuerzos de Pekín por presentarse como un pilar de estabilidad.

Este año, los líderes mundiales no han dejado de viajar para reunirse con un solo hombre: Xi Jinping.

Durante los primeros cinco meses de 2026, 21 jefes de Estado o de Gobierno visitaron China, según cálculos de Financial Times basados en datos del Ministerio de Asuntos Exteriores chino y medios estatales.

Entre ellos figuran los líderes de Turkmenistán, Uruguay y Mozambique, así como Friedrich Merz de Alemania, Pedro Sánchez de España, Mark Carney de Canadá y el primer ministro británico, Keir Starmer.

El presidente estadounidense Donald Trump y el presidente ruso Vladimir Putin celebraron cumbres consecutivas con Xi este mes. El presidente pakistaní Shehbaz Sharif y el presidente serbio Aleksandar Vucic estuvieron en Pekín esta semana.

Los analistas señalan que este desfile de líderes extranjeros podría reforzar los esfuerzos de China por presentarse como un pilar fiable del multilateralismo, incluso mientras aplica políticas comerciales agresivas, muestra una mayor firmeza militar en Asia y mantiene estrechas alianzas con Rusia y Corea del Norte.

Para la audiencia interna de Xi, esto también evoca inconfundiblemente el sistema tributario anterior al siglo XX, donde reyes menores y dignatarios peregrinaban a la corte del emperador.

"Existe un contexto chino particular en esto, especialmente en cómo lo percibe la población china, como un regreso a una situación natural donde la gente acude a ti", afirma John Delury, historiador de la China moderna e investigador principal de la Asia Society. "El emperador nunca salía de China".

Al mismo tiempo, Xi ha viajado mucho menos al extranjero en comparación con sus primeros años en el poder. Este año no ha salido de China, y sólo realizó seis viajes internacionales en 2025.

En los siete años posteriores a que Xi asumiera el liderazgo del Partido Comunista Chino en 2012, realizó 100 visitas al extranjero. Durante el mismo período, los presidentes estadounidenses —Barack Obama primero, y luego Trump— realizaron 90 viajes, según datos recopilados por la Asia Society.

Desde que China levantó sus estrictas restricciones por el coronavirus en 2022, Xi ha realizado tan solo 26 visitas al extranjero. La cifra equivalente de sus homólogos estadounidenses —Joe Biden y Trump— es de 56.

Neil Thomas, investigador de política china en el Centro de Análisis de China del think tank ASPI, señala que los viajes de Xi al extranjero desde la pandemia se han centrado en los países vecinos de China y en un pequeño círculo de socios estratégicos en Asia central y el sudeste asiático, regiones que Estados Unidos a menudo pasa por alto.

Organizar cumbres bilaterales entre líderes, en lugar de reunirse con ellos en foros internacionales, también permite a Pekín ejercer presión sobre socios menos poderosos y orientarlos hacia su modelo preferido de bilateralismo.

"Para China, el camino a Europa pasa por Berlín y París, no por Bruselas", afirma Damien Ma, director de Carnegie China, un centro de investigación con sede en Singapur. "La dinámica es la misma en el sudeste asiático; no les interesa tratar con la ASEAN", añade, refiriéndose a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático.

"Esto a menudo ha beneficiado a China".

Delury argumenta que la preferencia de Xi por recibir a sus homólogos no debe interpretarse como un signo de insularidad, sino como "una progresión natural del poder de China".

"Uno no va a Pekín para leerles la cartilla y dictar las reglas. Va para cultivar buenas relaciones, anunciar acuerdos comerciales y, tal vez, enviar una señal a terceros de que se mantiene una buena relación con China", concluye.

Según ese criterio, las recompensas para los líderes extranjeros han variado.

Carney fue elogiado por lanzar una llamada a la acción a las potencias medianas en Davos en enero, advirtiendo que "cuando las reglas ya no te protegen, debes protegerte tú mismo".

Días antes, había recibido concesiones de Xi como la eliminación de los aranceles a la semilla de colza, una importante exportación agrícola canadiense. Allí, según los críticos, se adhirió a los argumentos de Pekín, a pesar de las tensiones bilaterales por escándalos de espionaje y la diplomacia de rehenes.

Durante la visita de Starmer, Pekín redujo a la mitad su arancel del 10% sobre el whisky y autorizó la exención de visado para los británicos, mientras que AstraZeneca anunció una inversión de 15.000 millones de dólares (12.800 millones de euros) en China. Ambas partes también acordaron iniciar un "estudio de viabilidad" sobre un acuerdo de servicios profesionales.

La oposición británica denunció que los resultados parecían más beneficiosos para China que para Reino Unido, y acusó a Starmer de "arrastrarse".

Las escenas de líderes occidentales preocupados por la visita de Trump a Pekín han "reforzado" la narrativa de Xi sobre el "ascenso de China y el declive de Estados Unidos", afirma Michael Kovrig, un exdiplomático canadiense que estuvo detenido en China durante casi tres años en el marco de una disputa diplomática y que ahora dirige la consultora Kovrig Group.

Kovrig señala que los líderes occidentales "deberían coordinar sus políticas y mensajes sobre China antes de viajar, defender las líneas rojas comunes e imponer colectivamente costes a la coerción [china] en lugar de capitular individualmente".

Por su parte, la cumbre de dos días entre Trump y Xi este mes estuvo llena de pompa pero careció de sustancia, según los analistas, y Xi ofreció pocas garantías de que ayudaría a presionar a Irán.

Putin, uno de los socios internacionales más cercanos de Xi, también abandonó Pekín sin un acuerdo firme sobre el gasoducto Fuerza de Siberia 2, que acumula un largo retraso.

China se encamina ahora a su próximo gran evento de liderazgo, el XXI Congreso del Partido Comunista a finales de 2027, donde se espera que Xi asegure un cuarto mandato de cinco años. En ese contexto, los analistas señalan que el líder chino, quien recientemente purgó a altos mandos militares, se centrará cada vez más en la política interna de las élites para asegurar su reelección.

"Aunque no lo vemos con claridad, en China ya estamos en plena campaña electoral", afirma Ma, de Carnegie. "Para Xi Jinping, es mejor permanecer en casa que estar en constante viaje en avión".

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Fuente original: Leer en Expansión
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