Vibraban los palcos del Estadio Olímpico de Montjuic con los acordes de 'Alzad la mirada', una brisa refrescaba y aliviaba la humedad de toda la jornada- Y, cuando la luz del sol se tornaba en un amarillo cálido, el Papa León XIV entraba en el recinto, atestado por 40.000 personas. Se iba a producir, en comunión, una oración de vigilia, preparatoria a la Santa Misa de mañana.
Habían animado la velada actuaciones musicales, pero la felicidad rompió en júbilo cuando llegó el Santo Padre. El Papa mantuvo un diálogo con jóvenes, muy distinto al que tuvo en la vigilia de Madrid. Porque esta vez quiso escuchar y ofrecer consuelo y consejo a los más frágiles. El Santo Padre habló con un joven recién bautizado pero en crisis de fe; con una chica que había intentado suicidarse tras una depresión y con una joven víctima de un padre maltratador y una madre drogadicta que terminó en un centro de acogida.
El Papa tenía un mensaje claro para ellos, y para todos: «No debemos espiritualizar el dolor, reconduciéndolo superficialmente a la "voluntad de Dios" o a algún misterioso proyecto suyo, porque esto corre el riesgo de minimizar ese sufrimiento, de silenciarlo, de herir a las personas», sentenció. Así, se alejó de una visión de ciertas facciones más anticuadas de la Iglesia al afirmar que «Dios no quiere el sufrimiento, lo lleva con nosotros y nos invita a confiar en Él de modo perseverante. Recordemos lo que decía el Papa Francisco: con Dios, la vida renace siempre».
El Santo Padre, que había pedido "un sistema sanitario que incluya entre sus prioridades este malestar invisible y generalizado, que afecta también a los jóvenes", también advirtió contra la violencia contra las mujeres "que a menudo desembocan lamentablemente también en feminicidios. Esta realidad dramática estamos llamados a abordarla todos, sea personalmente, sea como sociedad, porque a nosotros nos corresponde afrontarla en todas sus dimensiones".
Gorka Loinaz / Araba Press 09/06/2026. Barcelona. Visita del Papa lt;HIT gt;León lt;/HIT gt; lt;HIT gt;XIV lt;/HIT gt;. Vigilia Estadio OlímpicoGorka Loinaz / Araba PressArabaTodo en una cita de júbilo en la que 40.000 personas estuvieron en comunión. «Venimos a vivir el gozo de Jesús en un tiempo que parece mal visto creer en Dios», decía Sofía, una joven de 17 años al entrar en el Estadio Olímpico Lluís Companys para asistir a la vigilia. Llegaba junto a May, de 18, ambas del grupo de jóvenes de la parroquia San Juan María Vianney, en el límite de los barrios de Sants y Les Corts.
Enfundadas en la bandera vaticana, aguardaban «con mucha emoción» el gran acto público en el recinto deportivo de Montjuïc, pero eso sí, admitían que para redondearlo únicamente hubiera faltado la actuación de Hakuna Group Music «como en Madrid». Otro ejemplo era Miguel, de 20 años, que lo tenía claro: «Vengo por el Papa, así de simple» «Es la representación de Jesucristo en la Tierra y una figura referencial», añadía este joven feligrés de la parroquia de Sant Vicenç de Sarrià. Varios testimonios que recogían el sentir mayoritario.