Sábado, 06 de junio de 2026 Sáb 06/06/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

El Papa pone límites al algoritmo

El Papa pone límites al algoritmo
Artículo Completo 366 palabras

La rotonda

El Papa pone límites al algoritmo Regala esta noticia Añádenos en Google

Pedro Luis Gómez

06/06/2026 a las 02:00h.

En plena fiebre tecnológica mundial, cuando parece que la inteligencia artificial ha pasado de herramienta a nueva religión civil, la encíclica de León XIV (en ... estos días en España) llega como una llamada de atención serena, profunda y necesaria. No es un texto contra la tecnología. Mucho menos un gesto nostálgico de la Iglesia frente al progreso. Es algo bastante más incómodo: una advertencia ética sobre el riesgo de convertir al ser humano en un dato. La grandeza del documento está precisamente en eso. León XIV no demoniza la inteligencia artificial. Reconoce su capacidad para mejorar diagnósticos médicos, acelerar investigaciones científicas o facilitar tareas cotidianas. Pero recuerda algo esencial: una sociedad no puede delegar su conciencia moral en una máquina, por sofisticada que sea.

Resulta especialmente brillante el momento en que el Papa diferencia entre inteligencia y sabiduría. La IA procesa millones de datos por segundo, pero carece de experiencia moral, empatía o compasión. Puede predecir comportamientos, pero no comprender el sufrimiento. Puede imitar emociones, pero no sentirlas. Y esa frontera, aparentemente filosófica, será probablemente el gran debate político y cultural de las próximas décadas.

La encíclica también desmonta una idea peligrosa de nuestro tiempo: que todo lo técnicamente posible debe hacerse. León XIV recuerda que el progreso necesita límites éticos, porque la historia demuestra que la humanidad siempre ha sido capaz de crear herramientas más rápido de lo que aprende a controlarlas. Quizá por eso este texto trasciende lo religioso. Habla a creyentes y no creyentes. Porque en el fondo no trata de máquinas. Trata de nosotros. De qué tipo de humanidad queremos conservar antes de que el algoritmo termine decidiendo incluso qué significa ser humano... Y una pena que, con lo que disfrutó en Los Olivos, no haya pasado por Málaga. Robert Prevost está edificando un gran papado.

comentarios Reportar un error
Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir