El petróleo roza los niveles previos al estallido de la guerra en Irán gracias a la normalización del tránsito de crudo en Oriente Próximo.
El precio del petróleo se ha hundido con fuerza tras el final de la guerra en Irán y ya roza los niveles previos al estallido del conflicto, a pesar de las dudas que todavía persisten sobre la nueva situación.
En concreto, el Brent, de referencia en Europa, ha caído hoy más de un 4%, por debajo de los 74 dólares por barril. Con ello, se sitúa apenas un dólar y medio por encima del cierre del 27 de febrero, antes del inicio de la ofensiva. Sin embargo, los precios en el surtidor están muy lejos de corregirse por completo y se prevé un nuevo incremento la próxima semana, cuando se acabe el descuento fiscal al carburante.
El mercado petrolero vive sumido en el optimismo después de que Estados Unidos e Irán acordaran la semana pasada la reapertura del estrecho de Ormuz, por el que circulaba antes del conflicto el 20% del petróleo y el gas mundial.
Y ello, a pesar de la incertidumbre que sigue planeando sobre muchos aspectos, como la posibilidad de que la paz se prolongue, la actitud de Israel, los últimos flecos todavía pendientes de negociación en los próximos meses, la disposición de las navieras a atravesar el estrecho de Ormuz o la capacidad productiva de los países del golfo Pérsico más golpeados por los ataques, incluyendo tanto Irán como a los países a la orilla sur del Estrecho de Ormuz.
Uno de los grandes puntos de fricción en torno al principal paso energético mundial es la intención de Irán de apropiarse de su soberanía, pese a que linda con otros países en su orilla sur, y cobrar peajes por su uso. Algo que no gusta nada a EEUU porque no solo pondría a su país y a la economía mundial en una peor situación que antes de la guerra, sino que también daría más fuerza a Irán de cara al futuro.
"Irán ha informado a EEUU que, pese a los reportes malintencionados de las noticias falsas que dicen lo contrario, no se están cobrando peajes, costos de seguro ni ningún otro tipo de cargo sobre los buques que transitan por el estrecho de Ormuz. Si esta información fuera falsa, ¡las negociaciones terminarían de inmediato!", ha señalado el presidente de EEUU, Donald Trump, negando también que se haya "entregado dinero a Irán ni ha liberado fondos que les pertenezcan", sino que en su lugar "destinaremos parte de sus fondos, que están bajo nuestro control total, a nuestros agricultores y ganaderos para la compra de maíz, trigo, soja y otros productos. Irán necesita alimentos urgentemente, y los compraremos para ellos exclusivamente en Estados Unidos".
Motivos
Hay dos elementos que han provocado que los precios se hundan a plomo con fuerza estas semanas, a pesar de todas estas dudas. El primero es que los barcos que estaban atrapados en el Estrecho se han movilizado rápidamente tras su reapertura, provocando un rápido aumento de la oferta de crudo disponible en los países consumidores, si bien hay que tener en cuenta que este avance no se tiene por qué consolidar, porque es necesario que los buques petroleros repitan el ciclo completo. Con todo, Donald Trump ha celebrado que ayer atravesaron esta vía buques con 19 millones de barriles de crudo, un volumen muy similar al que se movía hasta febrero.
En segundo lugar, buena parte de la demanda se había adecuado a la nueva situación, especialmente los países asiáticos y el sector de la aviación, que había cancelado numerosos vuelos de cara a la temporada estival por los elevados precios del queroseno. Si bien ahora muchas aerolíneas están empezando a recuperar parte de los trayectos perdidos de cara a los próximos meses, todavía está por ver cómo reaccionan otros actores, como es el caso de la industria o los conductores particulares.
Con todo, el gran problema es que esta rebaja de precios no se ha trasladado en gran medida hacia los precios finales. En concreto, el precio de la gasolina 95 en la Península y Baleares, excluyendo Canarias que cuenta con impuestos más reducidos, se sitúa en 1,54 euros por litro, 7 céntimos por debajo de las cifras de principios de mes.
Por su parte, el gasóleo A ha visto reducido su precio de los 1,64 euros por litro a principio de mes hasta 1,52 euros por litro, una rebaja muy significativa, pero por encima de los 1,45 euros alcanzados los últimos días de febrero, antes del estallido de la guerra.
Y si a ello se suma el hecho de que las rebajas fiscales habrían provocado una rebaja de los precios finales de entre 25 y 30 céntimos por litro, la realidad es que la rebaja de las commodities está lejos de trasladarse al producto final; y que cuando esta llegue a su vencimiento el 30 de junio, los precios en el surtidor serán sustancialmente más elevados que hace cuatro meses.
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