- DAVID CASALS Barcelona
La población en riesgo de exclusión repuntó en 2025, según las primeras estadísticas del Idescat.
Paradoja. Catalunya es una de las economías más fuertes de España y forma parte de los denominados Cuatro Motores de Europajunto aBaden-Wurtemberg (Alemania), Lombardía (Italia) y Auvernia-Ródano-Alpes (Francia). Sin embargo, desde 2020, su PIB por habitante se sitúa por debajo de la media de los Veintisiete.
Es una situación que arrancó con el estallido del Covid-19 y que se ha ido manteniendo desde entonces, tal como reflejan los últimos datos correspondientes a 2025 del Institut d'Estadística de Catalunya (Idescat).
El PIB per cápita refleja cómo se distribuye la riqueza a precios actuales en función del número de habitantes. Crece porque un territorio genera mayor actividad o, también, si hay inflación.
Para evitar que la evolución de los precios distorsione la estadística, hay otra macromagnitud, el PIB real por habitante. En este caso, y también según los últimos datos del Idescat, la media catalana creció un 1,6%en 2025, hasta los 34.709,5 euros. En este caso, Catalunya se sitúa por encima de la media española (28.310 euros)y de los Veintisiete (34.100 euros), y en cuanto a su evolución interanual, a caballo entre el alza que se vivió en el conjunto de la UE (+1,3%) y el promedio estatal (+1,8%).
El PIB por habitante creció en 2025 un 4,4%, por encima del alza que vivió el conjunto de la economía catalana (+2,7%)y también de la inflación. Este último indicador arrancó el pasado año con tasas por encima del 3%, aunque conforme fueron discurriendo los meses, la tendencia general fue de moderación, hasta el 2,5%que se registró en diciembre. La media anual fue del 2,4% y, descontando los componentes más volátiles como combustibles, electricidad y alimentos no elaborados, la variación fue del 2,2%.
Las macromagnitudes reflejan también las dificultades para poner fin a las fuertes diferencias sociales. La tasa de población con privación material y social severa alcanzó en el año siguiente al estallido del Covid-19, su dato más elevado de la última década:un 9%. Tanto en 2023 como en el pasado año, el indicador se situó en apenas una décima menos, del 8,9%. La población en riesgo de pobreza creció en 2025 hasta el 18,9%, frente al 17,4%de 2024.
Otro dato relevante es la tasa Arope, que pondera tres porcentajes:hogares con ingresos inferiores al 60% de la mediana, si tienen empleo de baja intensidad o si no pueden permitirse cuatro conceptos básicos de un total de nueve -como afrontar gastos imprevistos o irse de vacaciones-. En 2025 el dato creció ocho décimas hasta el 24,8%, el porcentaje más alto desde 2021 (25,9%).
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