La reunión de líderes europeos e hispanoamericanos de centroderecha en el Foro Libertas, ayer en Madrid, sirvió para que Alberto Núñez Feijóo les trasladase su vocación de liderar un nuevo "vínculo atlántico" en el que la Unión Europea se vuelque con América Latina. El presidente del PP español quiere, si llega a La Moncloa en 2027, capitanear una nueva alianza económica y política conla región, en un momento en el que China y EEUU han desplegado allí su potencia económica para capitalizar la reserva de minerales críticos. Sobre todo, las de litio, que es clave para los componentes tecnológicos.
El PP español quiere servir de "nexo" entre la UE y la región, por los vínculos naturales de España y por el nuevo panorama político, con mayoría de gobiernos conservadores. Así lo aseguran a EL MUNDO fuentes de Génova: "Si el PP Europeo considera Latinoamérica una prioridad estratégica, España va a ser quien lidere esa operación. Tenemos vocación de empujar al PP Europeo para aprovechar la oportunidad que se abre ahora en Latinoamérica, y queremos que el siguiente Gobierno [de España] sea quien abra ese camino".
En su discurso durante el foro, Feijóo hizo una cerrada defensa del "vínculo" entre la UE e Hispanoamérica, y le pidió a Manfred Weber que sea "el primer presidente del PPE que tenga claro que la prioridad de la UE ha de ser Iberoamérica". "Tienes esa misión", le encomendó. ¿Cuál? La de impulsar que "los gobiernos europeos miren al otro lado del Atlántico y a Iberoamérica de una forma especial, como lo hemos hecho durante décadas hacia los Estados Unidos de Norteamérica, con los que no romperemos nuestra amistad". "Debemos seguir construyendo esa gran comunidad de democracias capaces de defender juntas aquello que nos da sentido", y eso pasa ahora por América Latina, sostuvo.
Weber compartió la idea y subrayó "el vínculo único de ambos continentes: compartimos lenguas, historia y herencia cultural". Y valoró el tratado de comercio de la UE con Mercosur, que "creará crecimiento" en ambas orillas, en un momento en el que China está "desestabilizando profundamente el orden económico global", con prácticas comerciales "injustas". La competencia con el gigante asiático es fundamental, ya que la dictadura sólo se ha pronunciado a favor de establecer una "comunidad" de países con una única región del mundo: Latinoamérica. Y sus intercambios económicos crecieron un 29% en 2025.
En los últimos cuatro años, en Iberoamérica han caído no pocos gobiernos de izquierdas, dando paso a líderes de derecha o extrema derecha. En Argentina ahora gobierna Milei. En Chile, Kast. En Perú ha sido elegida presidenta Keiko Fujimori, que intervino ayer en el acto. En Colombia ha ganado Abelardo de la Espriella. En Ecuador se ha consolidado Daniel Noboa. Y en Panamá, Bolivia, Honduras o Costa Rica también ha habido giro a la derecha.
Para Feijóo, esto refleja "una ciudadanía que quiere cambiar recetas fallidas y dejarlas atrás". "E incluso allí donde la libertad ha sido reprimida por la dictadura también se perciben señales de esperanza: Venezuela y Cuba, y ojalá pronto Nicaragua", añadió. Fuentes del PP aseguran a este diario que "España debe acompañar este nuevo impulso democrático, reforzar sus vínculos con quienes comparten estos valores y seguir siendo un socio comprometido con una comunidad iberoamericana basada en la democracia, la libertad, la prosperidad y el Estado de Derecho".
Para los populares, hay un filón inversor por explotar: "La experiencia iberoamericana demuestra que la confianza política termina traduciéndose en confianza económica. Y cuando una nación recupera la confianza, recupera también su capacidad de crecer, atraer inversión, fortalecer sus instituciones y ofrecer un futuro mejor a sus ciudadanos".
No sólo España quiere capitanear esta estrategia europea de impulso económico en América Latina. También Italia. Antes que Feijóo, el vicepresidente de dicha nación, Antonio Tajani, también apostó por "trabajar junto a los países de América Latina" para explotar las materias primas críticas en "cadenas industriales cada vez más integradas", y así poder "competir" con China, "que es la reina" del comercio de materias primas, dijo.
"Es algo fundamental para la competencia de todas las empresas europeas". "El PPE quiere ser cada más voz de América Latina", que es "una prioridad absoluta para nosotros" y "un socio prioritario clave" para las cadenas de suministros, sobre todo tras el cierre del Estrecho de Ormuz, subrayó el también vicepresidente de los populares comunitarios.
En conexión desde Lima, Fujimori también apostó por "fortalecer los vínculos" de la UE e Hispanoamérica. "Mi país inicia una nueva etapa con el propósito de recuperar sus instituciones", los lazos con Europa y la "confianza". Y para ello, subrayó la "posición geoestratégica hacia el Pacífico" de su país como punto a favor de las inversiones europeas en suelo peruano.
Sánchez, «autoritario»
Justo después que ella, Feijóo pronunció un discurso de marcado cariz atlantista, pero también muy volcado en las críticas domésticas. De hecho, endureció sus calificativos contra Pedro Sánchez hasta una cota inédita. Lo llamó -sin citarlo, pero sin dejar duda sobre a quién se refería- "autoritario". Para "reconocer a un autoritario", dijo, "basta mirar qué quiere controlar". "Si recela de los jueces, si desprecia las mayorías parlamentarias cuando no le favorecen, si sustituye el mérito y el esfuerzo por la dependencia estatal, si cuestiona la independencia de las instituciones y si teme a las urnas si no le aseguran el poder, no busquen más: eso es un presidente autoritario"
Esta declaración suscitó un fuerte aplauso de los 400 cargos presentes en la sala. Entre ellos, el viceprimer ministro de Bélgica, Vincent Van Peteghem; el vencedor de las elecciones de Venezuela, Edmundo González; y el primer ministro de Portugal, Luís Montenegro.