El Partido Popular afronta la segunda ronda del carrusel electoral autonómico sin haber podido elevar las expectativas demoscópicas respecto al resultado obtenido por María Guardiola en Extremadura. Las encuestas determinan que lo normal es que se mantenga en los 28 diputados actuales y, según el sondeo de Sigma Dos publicado por EL MUNDO, incluso podría bajar a los 27. Es esa expectativa la que explica el giro de 180 grados que Jorge Azcón ha dado en esta último tramo de campaña, dejando a un lado el perfil presidencialista de la primera semana para pasar al cuerpo a cuerpo contra Pilar Alegría y el PSOE. Todo para reivindicarse como verdadera alternativa al sanchismo y frenar, en la medida de lo posible, el ascenso meteórico de Vox.
Azcón no ha cejado en su empeño de hundir al PSOE en sus últimos mítines, con recuerdos a la fiesta que José Luis Ábalos celebró en el parador de Teruel, que ha pedido reformar «por completo», o la comida que Alegría mantuvo con Paco Salazar, en la que, según afirmó el ex asesor de Moncloa bajo juramento en el Senado, la ex ministra no le reprochó la actitud que había tenido con sus compañeras de partido. Un giro a la derecha que el presidente de Aragón culminó con la actuación Los Meconios, un dúo musical con canciones contra Pedro Sánchez y el socialismo, y la intervención del activista Vito Quiles en el acto de cierre de campaña.
Según ha podido saber EL MUNDO, Génova dio el visto bueno a que estas figuras participasen en el mismo evento en el que estuvo presente Alberto Núñez Feijóo, quien se ha recorrido Aragón de punta a punta en los últimos días para dar todo su apoyo a Azcón. En el PP aseguran que la «victoria está garantizada», pero el escenario previsto supone una gran amenaza a la estabilidad deseada, viendo las dificultades que Guardiola está teniendo para formar Gobierno después del 21-D. «Una repetición electoral sería un fracaso», ha expresado Azcón en varias ocasiones.
Pese a ello, en la formación mantienen la calma ante lo que puedan decidir los aragoneses el próximo domingo, ya que, defienden, «hemos hecho la mejor campaña posible y el PSOE va a sufrir una fuerte caída». Eso haría bueno el mantenerse en 28 escaños, una vez que en el cuartel general de los populares ya tienen asumido que el pacto con Vox es inevitable y la esperanza es poder alcanzar «el mínimo común» con la formación de Santiago Abascal.
Esta realidad no ha evitado que en los últimos días de campaña Azcón haya tratado de atraer a esos 35.000 votantes que todavía no tendría claro el color de la papeleta que meterá en la urna el próximo domingo. Para ello ha intentado minar la confianza que el sector agrícola deposita en el programa de Vox, explotando el apoyo al trasvase del Ebro que tanto Abascal como su candidato, Alejandro Nolasco, han manifestado en diferentes pueblos de la región. Más allá del fuego cruzado que ambas formaciones han mantenido en redes sociales, este ha sido el único tema sobre el que se ha visto una batalla real de las derechas a nivel autonómico, aunque varios altos cargos del PP de Aragón reconocen que es un tema que «no tiene la fuerza suficiente para rascar votos».
En ese último empujón, Azcón también trató de batallar con Abascal en el mitin del cierre de campaña. Por primera vez en todo el proceso preelectoral, el barón popular hizo una mención al líder de Vox en su discurso para señalar que él es quien «representa el voto inútil» en la cita con las urnas del próximo 8 de febrero. «Cada voto a Vox permite que Sánchez se mantenga en el poder, por eso el voto que más jode a Sánchez es el que se lleva el Partido Popular», señaló el candidato a la reelección.
Sin embargo, los ataques del PP no intranquilizan a Vox , que cerró su campaña de forma simultánea en la plaza de la Seo de Zaragoza. Fuentes de la formación indican a este periódico que durante este mes en el que Abascal ha recorrido Aragón «hemos notado el verdadero apoyo de la gente y que cada vez hay más personas que nos dicen que han dejado el bipartidismo para votarnos a nosotros». La formación más a la derecha se frota las manos de cara al domingo y avisa: «No nos conformamos».