El repunte de la actividad de private equity global que se vio en la recta final de 2025 y el principio de 2026 ha hecho aguas de abril a junio. La convulsa situación geopolítica, las restricciones que envuelven la financiación y las dudas sobre el nivel de las valoraciones han pesado en la confianza de los fondos a la hora de hacer compras.
Los cálculos preliminares de la plataforma de análisis Pitchbook apuntan una significativa ralentización de la inversión del sector en el segundo cuarto de este año. El importe agregado de las adquisiciones ha alcanzado los 419.800 millones de dólares (en torno a 368.300 millones de euros), el peor dato trimestral en dos años exactos, especifican desde la entidad.
Esta cifra se traduce en un recorte de la inversión del 22,8% respecto al periodo previo de enero a marzo y también es un 4,1% inferior al valor de las compras del private equity que se cerraron de abril a junio de 2025, siempre según los registros de Pitchbook.
En total se han contabilizado 4.043 operaciones de adquisición efectuadas por los fondos en todo el planeta en el último trimestre. Esta cantidad implica casi un 22,7% menos de deals que en los primeros tres meses de 2026 y un 16,8% menos que en idéntico lapso de 2025.
La desaceleración actual se produce después de que las adquisiciones del sector cobraran impulso en el último tramo del año pasado y el inicio de 2026 y, para los profesionales de este sector, está motivada por una confluencia de factores, entre los que se incluyen las tensiones geopolíticas y sus efectos sobre la macroeconomía y la volatilidad de los mercados, pero también otros solo propios del private equity.
Motivos
Dentro del grupo de preocupaciones del sector que han contribuido a la cautela de los fondos, sobresalen los costes de financiación, que continúan instalados en niveles altos y que no tienen perspectivas de experimentar cambios en el corto plazo, dado que la tendencia de los tipos de interés es, en general, al alza.
Este motivo afecta particularmente a las grandes transacciones, que mueven tickets milmillonarios y que son las que más se apoyan en el apalancamiento. En este tipo de compras, los problemas de acceso al crédito pueden restar atractivo a la adquisición.
Según Pitchbook, la caída de los megaacuerdos respecto a trimestres previos ha sido una de las claves de la menor inversión de private equity de abril a junio. "Aunque se siguen cerrando operaciones de menor envergadura, la efervescencia de los megadeals que caracterizó los trimestres anteriores se ha ralentizado considerablemente", resaltan los analistas de la plataforma.
Otra de las razones que han llamado a la prudencia de los fondos son las dudas que envuelven las valoraciones de los activos. La brecha de precios entre compradores y vendedores es en muchos casos suficientemente importante como para provocar la dilación de un proceso, cuando no su aplazamiento, explican desde el sector.
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