Emiliano García-Page y Pedro Sánchez, este martes en un acto de Airbus en Albacete.
Reportajes El PSOE abierto en canal: Ferraz arremete contra Page y los históricos se alinean con Felipe GonzálezLas declaraciones de Felipe González y los ataques que ha recibido han sido el catalizador para que cada vez haya más voces que demandan un PSOE menos personalista, tras dos batacazos electorales consecutivos y sin autocrítica.
Más información:Crece la guerra en el PSOE: el equipo de Page afea a Ferraz que "pierda todas las elecciones desde 2022 salvo en Cataluña"
Laura Garófano Publicada 16 febrero 2026 02:05hLos malos resultados electorales de Aragón han abierto la caja de los truenos en el seno del Partido Socialista. Una guerra antes latente, y hoy abierta, que ha estallado este fin de semana y cuyo trasfondo se sostiene por la falta de análisis y autocrítica ante los resultados electorales en Extremadura y Aragón.
No es solo esa falta de análisis. Las declaraciones de Felipe González advirtiendo que con Pedro Sánchez como candidato a las elecciones generales iba a votar en blanco han sido el catalizador de un descontento soterrado.
No ha ayudado a suavizar el malestar la catarata de descalificaciones del núcleo duro del sanchismo al expresidente del Gobierno.
Ministros como Ángel Víctor Torres y otros invitaron el viernes a González a abandonar el PSOE por no apoyar a su líder. El portavoz socialista en el Congreso, Patxi López, parafraseó a Óscar Puente, quien llamó tiempo atrás y con enorme elegancia a Pedro Sánchez 'el puto amo'.
Tres ministros enseñan la salida a Felipe y Page lidera la ofensiva contra Óscar López: las guerras intestinas desgarran al PSOELópez aseveró que le daba mucha "pena" que González hubiera dejado de ser una referencia para los socialistas. Y apostilló en el Congreso: "Que Dios ataque al puto amo, me parece que no hay por dónde cogerlo".
Lejos de establecer cualquier atisbo de autocrítica, el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública y secretario general del PSOE-M, Óscar López, responsabilizó de la situación electoral en Aragón al fallecido expresidente aragonés Javier Lambán.
En una entrevista de RNE, le reprochó no haber ejercido una oposición eficaz frente al actual presidente autonómico, el popular Jorge Azcón. López defendió la estrategia de Sánchez de situar a ministros como candidatos autonómicos y sostuvo que el PSOE aragonés "no se dedicó a hacer oposición" tras la llegada de Alegría al territorio.
Esas declaraciones, que luego ratificó, han provocado un enorme cisma en el PSOE aragonés, además de las críticas de barones socialistas como Emiliano García Page.
Rebeca Torró, secretaria de Organización del PSOE, arremetió ayer contra el líder castellanomanchego. “Hay compañeros como García-Page que compran el marco del PP. No lo entiendo”.
También sostuvo que Felipe González ya no es un “referente” en el PSOE y minimizó las críticas a la estrategia de Sánchez. “Los que piensan que después de este ciclo el partido quedará arrasado son una minoría", aseveró.
Todo lo anterior ha provocado que en el seno del PSOE se están consolidando dos grandes corrientes: el sanchismo, con un discurso más radicalizado, y una franja de dirigentes y exdirigentes que reivindican una línea moderada y “de mayorías”, en la estela de Felipe González.
Una línea es la que se identifica con Pedro Sánchez y su núcleo duro, basada en la polarización con la derecha, la resistencia y los pactos con socios a la izquierda y nacionalistas como fórmula para conservar el poder aun a costa de perder anclaje territorial.
La pérdida de poder territorial es, de hecho, el nudo gordiano que subyace en el creciente malestar que verbalizan ya los moderados o 'felipistas' que reclaman recuperar un proyecto reconocible, así como una vocación de mayorías y más autocrítica ante los malos resultados autonómicos.
Cataclismo electoral: Sánchez llevaría hoy a la izquierda a su peor resultado en 50 años de elecciones generalesEn este bando encajarían Page, el desaparecido Javier Lambán y otros exdirigentes que se desmarcan del cierre de filas automático en torno a Pedro Sánchez.
Figuras como Jordi Sevilla, Eduardo Madina, Juan Lobato y otros como Ramón Jáuregui o Pedro Bofill que, con matices, forman parte de ese universo que pide reconstruir un PSOE reconocible. Un partido menos volcado en la lógica plebiscitaria sobre Sánchez y más en un proyecto colectivo y de mayorías amplias.
Felipe González ha funcionado como detonante. Además de anunciar que no iba a votar a Pedro Sánchez, advirtió que no piensa abandonar el partido, sino que “si alguien se tiene que ir, que se vaya el que lo destroce”.
Ese gesto ha abierto la espita para que esta corriente latente de cuadros, federaciones y antiguos referentes no cuestionen solo decisiones concretas y criticadas anteriormente, como los pactos o la amnistía, sino el modelo de liderazgo hiperpersonalista de Sánchez.
Castilla y León y Andalucía
La siguiente cita electoral será en Castilla y León el próximo 15 de marzo. El PSOE llevará de candidato al secretario general de la federación regional, Carlos Martínez.
Las siguientes serán en Andalucía, en junio. Allí, el conflicto adquiere tintes propios por varios motivos. La figura de María Jesús Montero, siguiendo la estrategia sanchista de presentar a ministros como candidatos, también concentra críticas.
La primera es por acumular poder orgánico y de Gobierno. Esto también lo ha subrayado Felipe González, al cuestionar que “quien está sentado en la caja” pueda a la vez repartir lo que hay en ella y ser candidata, en referencia a su papel en el PSOE andaluz y en el Ejecutivo como responsable de Hacienda.
En el seno del PSOE andaluz, además, se recuerda cómo el anterior secretario general, Juan Espadas, ninguneó a la corriente susanista de la secretaria general andaluza y hoy senadora, Susana Díaz.
Si bien Montero fue recibida con agrado al considerarla idónea para coser el partido, numerosas voces en el seno de la formación han pedido desde hace varios meses que se centrara en Andalucía.
Es decir, que dejara el cargo de ministra para dedicarse exclusivamente a su papel de secretaria general y candidata. Esto no sólo no ha ocurrido, sino que ha sido descartado por Ferraz.
Así, y con dos comunidades autónomas que ya han acusado el desgaste del sanchismo, en las federaciones cobra ya fuerza la tesis de que no basta con “resistir” desde La Moncloa.
Crece la guerra en el PSOE: el equipo de Page afea a Ferraz que "pierda todas las elecciones desde 2022 salvo en Cataluña"Reclaman un proyecto menos dependiente de la polarización y más articulado sobre barones fuertes y una distribución territorial del poder interno, frente al actual esquema de liderazgo único.
Paralelismos
Pocos recuerdan que el PSOE de la última etapa de Felipe González le discutió, y de qué manera. Se libró una batalla entre reformistas y guerristas. Aquello se saldó con González proclamado de nuevo como candidato a las elecciones generales de 1996 con el 99% de los apoyos.
Tras el desplome en las municipales y autonómicas de 1994, un grupo de dirigentes e intelectuales socialistas decidió poner por escrito algo que muchos pensaban y casi nadie se atrevía a decir en público: que el ciclo de Felipe González estaba agotado.
Aquel documento pedía reflexión ante una “segunda etapa” del socialismo sin Felipe. Una segunda etapa que, tarde o temprano, iba a llegar.
Entre esos reformistas estaba el exdiputado Ramón Vargas‑Machuca, los dirigentes castellano leoneses Demetrio Madrid, Jesús Quijano o José Constantino Nalda, Enrique Múgica o la filósofa Victoria Camps, además del periodista Ludolfo Palomino y del madrileño Joaquín Leguina.
Demetrio Madrid, primer presidente de Castilla y León y firmante de aquel manifiesto interpreta hoy la historia de ese PSOE en clave de ciclos.
No reniega de lo que rubricó, pero sí que incide en que los tiempos no son los mismos. De hecho, en julio de 2025 fue uno de los firmantes de un documento de apoyo a Pedro Sánchez.
“Felipe sale de vez en cuando a decir que no está de acuerdo, como si los demás si lo estuviéramos. A lo mejor tampoco estamos de acuerdo con lo que pasa, lo que ocurre es que estamos priorizando el sentido práctico y ese sentido práctico del PSOE es lo que no ha cambiado”, asevera a EL ESPAÑOL
Tampoco ha cambiado el partido "en que sigue trabajando por una sociedad más justa e igualitaria. Otra cosa es cómo se esté haciendo".
Los críticos
El manifiesto de los críticos con González se rubricó 30 años antes que 'Socialdemocracia21', la iniciativa liderada por el exministro Jordi Sevilla junto con otros 40 dirigentes socialistas, presentada en 2025.
Uno de ellos es el exconsejero andaluz Paulino Plata, quien rememora para EL ESPAÑOL "aquel partido vivo" de los años 90.
Recuerda comités y congresos "de tres días, batallas entre guerristas y renovadores, debates intensísimos donde se analizaban al detalle los resultados electorales y donde las ideas chocaban antes de cerrar filas, para aprender".
El PSOE, explica, "nunca ha sido un partido resignado y hace falta gente joven. Jordi Sevilla ha dado un paso valiente sobre lo que muchos creemos que tiene que ser el Partido Socialista: un partido al servicio de lo que la sociedad demanda y volver a ser un partido con vocación de mayorías".
Aquel PSOE, dice, "podía estar dividido en corrientes, pero generaba respuestas". Hoy ve un partido que ni siquiera se detiene a analizar derrotas y que vota “en vertical”.
Plata sostiene que "tenemos varios grupos de Whatsapp, de muchos socialistas, no solo de los firmantes del manifiesto de Jordi Sevilla, y estamos bastante preocupados".
-García Page ha dicho que no se puede perder la infantería por defender el cuartel.
-Es que tiene toda la razón. Parece que articulan para llevarse por delante todo: autonomías, ayuntamientos... para votar otra vez a Pedro Sánchez como la gran esperanza del PSOE. No es una estrategia muy solidaria la de arrasar con todo.
En las dos últimas elecciones autonómicas "se está viendo un cambio importante". En Extremadura "muchos votantes socialistas no han ido a votar, y en Aragón ya han votado a la derecha votantes socialistas. Y en Andalucía vamos a ver lo que pasa".
Está convencido de que la debacle puede ir a más. "Las encuestas de cara a las generales están indicando que pueden agrupar las derechas más voto que toda la izquierda junta. Esto sería la primera vez que ocurriese en la historia de la democracia española y es un cambio sociológico".
Por su parte, Ramón Vargas Machuca incide en que, "en tiempos como estos decir lo que ha dicho [Jordi Sevilla] está bien. Pero no es maleducado decir un 'basta ya' que debe ser potente. En el PSOE hace falta un 'basta ya'".
Profundamente socialdemócrata, el filósofo sostiene a EL ESPAÑOL que "hay una tendencia hoy que juega en contra de la socialdemocracia. El partido socialista de Francia es testimonial, y en Italia ya no existe".
El PSOE, asevera "está desapareciendo, puede ser el principio de su fin, y para que no desaparezca hace falta una socialdemocracia limpia, solvente, con ideas, con decisión, con debate… La socialdemocracia se muere por tristeza. Esa flor no tiene elementos para seguir floreciendo".
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