El primer ministro, Andy Burnham, no descarta que el Partido Laborista concurra a las próximas elecciones con la promesa de volver al bloque comunitario
Regala esta noticia Añádenos en Google Una protesta contra el Brexit en Londres. (Reuters)Corresponsal. Londres
28/09/2026 a las 07:04h.Diez años después del referéndum que abrió una de las mayores fracturas políticas de la historia reciente del Reino Unido, el regreso a la Unión ... Europea ha dejado de ser una hipótesis relegada a los márgenes del debate político británico. El primer ministro, Andy Burnham, se ha negado a descartar que una promesa para reincorporar al país al bloque comunitario pueda formar parte del programa con el que el Partido Laborista concurra a las próximas elecciones generales, mientras aumenta la presión dentro de sus propias filas para revisar las «líneas rojas». Incluso el antiguo 'premier' Tony Blair reclama abiertamente que el Gobierno se marque como objetivo trabajar durante la próxima década hacia el regreso a una UE reformada.
El líder británico ha asegurado que durante la presente legislatura respetará las líneas rojas de su antecesor, Keir Starmer, que excluyen el regreso a la UE, al mercado único y a la unión aduanera, así como la restauración de la libertad de movimiento. El propio Burnham había expresado además, antes de llegar a Downing Street el pasado julio, una posición personal favorable a una futura reincorporación. En esta línea sostuvo públicamente que le gustaría ver al Reino Unido regresar a la Unión Europea durante su vida, aunque al mismo tiempo rechazó la idea de reabrir de inmediato la batalla política del referéndum porque, argumentó, volvería a profundizar las divisiones del país.
Noticias relacionadas
Congratulations once again, Prime Minister @andyburnham – this time, in person!
— Ursula von der Leyen (@vonderleyen) September 22, 2026
Let us work closely together to ensure the security and defence of our continent.
To help Ukraine prevail.
To address illegal migration.
And guarantee trustworthy AI.
I'm looking forward to our… pic.twitter.com/BCRZbMazTyEs, sin embargo, en el terreno económico donde empiezan a apreciarse con mayor claridad los límites de la relación posterior al Brexit. Una de las preocupaciones inmediatas de Burnham son las disposiciones comunitarias conocidas como 'Made in EU', incluidas en el proyecto de Ley de Aceleración Industrial con el que Bruselas pretende fortalecer la producción europea y reducir su dependencia de productores extranjeros, particularmente China. La propuesta introduce requisitos para determinadas compras públicas, subastas y programas de ayudas en sectores estratégicos como los vehículos eléctricos, las baterías, la energía solar y eólica, el hidrógeno, el aluminio y la tecnología nuclear.
El problema para Londres reside en la definición de qué productos pueden considerarse europeos. Los bienes procedentes de los 27 Estados miembros, además de Islandia, Liechtenstein y Noruega, quedarían incluidos automáticamente, mientras que la Comisión todavía debe determinar qué terceros países podrán beneficiarse de las reglas. El Reino Unido, que desde el Brexit se encuentra fuera del mercado único, teme que sus empresas queden excluidas de determinados incentivos y contratos públicos pese a la profunda integración que todavía existe entre las cadenas industriales de ambos lados del Canal de la Mancha.
El 'premier' sostiene que su prioridad inmediata es continuar con el acercamiento iniciado por Starmer y alcanzar acuerdos prácticos con Bruselas que permitan impulsar la economía británica
El sector del automóvil es especialmente sensible. La Society of Motor Manufacturers and Traders, que representa a la industria británica, ha advertido de que el proyecto actual podría impedir que los vehículos fabricados en el Reino Unido accedan a incentivos disponibles para productos comunitarios y excluirlos de contratos públicos adjudicados por los Estados miembros. La organización cifra en 80.000 millones de euros anuales el comercio automovilístico entre ambas partes y recuerda que la UE constituye el principal mercado exterior de los turismos nacionales, mientras que Londres es el mayor mercado de exportación de coches y componentes para la industria comunitaria.
Antes de reunirse con Von der Leyen, Burnham defendió que Londres sea considerado un «socio de confianza» dentro del nuevo esquema. El 'premier' advirtió además de que las delicadas cadenas de suministro entre el Reino Unido e Irlanda podrían convertirse en «daños colaterales» si las medidas europeas terminan perjudicando a la industria británica.
Un asunto personal
A la discusión económica se suma la electoral. Un estudio de YouGov encargado por Best for Britain señala que los laboristas conseguirían 136 escaños si mantuvieran las actuales líneas rojas, 256 con una propuesta de regreso a la unión aduanera, 257 si plantearan incorporarse al mercado único y 321 si prometieran solicitar de nuevo la adhesión plena a la UE.
Para Burnham esto tiene además una dimensión personal. Su regreso a Westminster se produjo este verano por Makerfield, una circunscripción situada en una de las zonas del norte de Inglaterra donde el Brexit obtuvo un respaldo considerable. Cualquier modificación de la posición laborista tendría, por tanto, que reconciliar el cambio registrado en parte de la opinión pública con una geografía electoral en la que la cuestión europea continúa atravesada por profundas diferencias territoriales, generacionales y políticas.
321
escaños
conseguiría el Partido Laborista en caso de que fuera a las elecciones con una propuesta para solicitar la adhesión plena a la Unión Europea, según una reciente encuesta de YouGov.
La discusión se produce precisamente cuando se cumple comentarios Reportar un error