El rey Juan Carlos durante la emisión de su mensaje a la nación la noche del 23 de febrero de 1981. TVE/EFE
España El Rey trasladó al CESID su preocupación por el Ejército ante el juicio del 23-F: "Estaba acostumbrado al mayor respeto""Unas Fuerzas Armadas vencedoras en una triste guerra civil, que no obtuvieron beneficios destacados después de su victoria, estaban acostumbradas al mayor respeto", dijo Juan Carlos I en una reunión con el presidente del Gobierno y los mandos militares, de la que se informó al servicio de inteligencia.
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Fernando GareaI. P. NovaJosé Ismael MartínezDavid PouMaría Peral Publicada 25 febrero 2026 14:47h Actualizada 25 febrero 2026 14:56hLas claves nuevo Generado con IA
Los documentos desclasificados hoy sobre el golpe de Estado del 23-F revelan que la Casa del Rey siguió exhaustivamente los prolegómenos y el impacto del consejo de guerra que comenzó en febrero de 1982 ante el Consejo Supremo de Justicia Militar.
Juan Carlos I estaba muy preocupado por los ataques al Ejército de los que se hacían eco los medios de comunicación y que estaban creando una opinión pública hostil a las Fuerzas Armadas en los meses anteriores a ese juicio.
"Unas Fuerzas Armadas vencedoras en una triste guerra civil, que no obtuvieron beneficios destacados después de su victoria y que (...) estaban acostumbradas al mayor respeto", se ponen en boca del Rey en uno de los documentos,
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El secretario general de la Casa del Rey, Sabino Fernández Campo, intercambió información "personal y reservada" con el general Emilio Alonso Manglano para que el director del servicio de inteligencia (CESID) estuviera al tanto de los mensajes que Juan Carlos I transmitía tanto a los altos mandos de las Fuerzas Armadas como al Gobierno.
Una de esas comunicaciones de Fernández Campo a Manglano está fechada el 14 de diciembre de 1981, dos días después de que Juan Carlos I celebrara un relevante encuentro con el presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo; el ministro de Defensa, Alberto Oliart, y la Junta de Jefes de Estado Mayor.
La orden a los militares que asaltaron Televisión Española en el golpe del 23-F: "El primer tiro al aire y el segundo a matar"La mano derecha del Rey envió al responsable de los servicios de inteligencia una nota confidencial con el "guión que sirvió de base" para esa reunión.
"Te lo envío por indicación del Rey", escribió Fernández Campo.
De acuerdo con ese guión, el jefe del Estado manifestó a los dirigentes políticos y mandos militares a los que recibió el sábado 12 de diciembre de 1981 que "considero conveniente esta reunión porque si bien ya he cambiado impresiones con el Presidente del Gobierno y con el Ministro de Defensa sobre los últimos acontecimientos militares, tengo mucho interés en escuchar las opiniones de los miembros de la Junta de Jefes de Estado Mayor, expuesta con la máxima claridad y franqueza por quienes pueden reflejar no solo sus propios sentimientos sino los de todos aquellos que tienen a sus órdenes en la organización militar".
Respecto a los ataques a las Fuerzas Armadas, el Rey expuso que "hemos de reconocer que nos encontramos ante unas situaciones tal vez provocadas deliberada y organizadamente".
Esos ataques "constituyen tanto una consecuencia de lo ocurrido el 23 de febrero como una preparación del ambiente para el momento de la celebración del Consejo de Guerra contra los implicados en el mismo".
"No constituimos un país estable"
Según la nota enviada al CESID, el jefe del Estado expuso a los reunidos que "aunque hemos avanzado y estamos avanzando mucho en el camino de la democracia, no constituimos aún un país totalmente estable, donde las actuaciones de todas las fuerzas, de todos los estamentos, de todas las Instituciones puedan funcionar ya con la más absoluta de las normalidades".
Para Juan Carlos, era preciso "reconocer antecedentes, hechos históricos" que influían en el presente, circunstancias "que nos condicionan y nos obligan a reconocer excepcionalidades transitorias, pero reales".
De la pistola apuntando a Suárez al avión para que Tejero escapara: 9 bulos del 23-F sobre la implicación de Juan Carlos IActo seguido, el Rey manifestó que "unas Fuerzas Armadas vencedoras en una triste guerra civil, que no obtuvieron beneficios destacados después de su victoria y que durante cuarenta años sirvieron a España con espíritu de sacrificio, estaban acostumbradas al mayor respeto, a la más destacada consideración, a la protección de su dignidad por parte de los distintos sectores de la Nación".
"La imprescindible libertad de expresión de los medios de comunicación", añadió, "el revanchismo de las opiniones, los obligados cambios en los métodos de tratamiento de los temas militares, han tenido que causar una sorpresa y una conmoción en los miembros de las Fuerzas Armadas".
"Y no solo en quienes formaron parte en la contienda civil, sino también en las generaciones que han pasado a integrar las filas de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire", agregó.
Según Juan Carlos I, "la propia prensa -en la mayoría de los casos inadvertidamente- sirve de eco a esos propósitos desestabilizadores y de elemento de irritación para las Fuerzas Armadas".
"Es necesario que éstas [las Fuerzas Armadas] se sientan consideradas y protegidas, si no por esos medios de comunicación que tantas veces buscan el sensacionalismo y a los que resulta difícil dominar en un régimen de libertades, por los propios poderes públicos, cuya capacidad de reacción debiera ejercerse con energía y rapidez".
El Rey quería que esa situación se analizara "entre civiles y militares", y ello "sin olvidar la subordinación de las Fuerzas Armadas al poder del Gobierno".
"No se trata de que el Rey pretenda inmiscuirse en cuestiones sobre las que constitucionalmente no tenga competencia, pero sí el conocer los problemas que afectan al país y a sus Fuerzas Armadas, con el máximo interés y con los mejores deseos de contribuir a su solución".