De convivir en el mar a nadar en un océano inmenso. En plena era del 'scroll', las pantallas y la inmediatez, el sector del libro lucha por sobrevivir como punto de partida y lugar de encuentro de una sociedad que se niega a perder la ... esencia del papel, el contacto y la conversación.
Escritores, libreros, editores y la administración pública coincidieron en reivindicar, en un desayuno cultural organizado por ABC, la lectura como pilar fundamental en la cohesión social de la Comunidad Valenciana, especialmente tras el traumático episodio de la dana del 29 de octubre de 2024.
El encuentro reunió el pasado martes al nuevo director general de Cultura de la Generalitat Valenciana, Ignacio Prieto; al presidente del Gremio de Libreros de Valencia, Juan Pedro Font de Mora; a la cofundadora del Grupo Editorial Sargantana, Paz Navarro; así como a los escritores Jaime Siles y Maruxa Duart, en una mesa moderada por el delegado de ABC en la Comunidad Valenciana, Toni Jiménez, donde señalaron la necesidad de fortalecer el ecosistema cultural desde el diálogo y evitando enfrentamientos ideológicos y lingüísticos, además de reclamar un mayor apoyo institucional, más espacio en los medios de comunicación y una apuesta decidida por el fomento de la lectura entre los jóvenes.
Durante el coloquio, Prieto defendió el modelo de la Feria del Libro de Valencia -gestionada por los libreros con la colaboración institucional– como referente nacional y como un gran escaparate cultural capaz de atraer también a quienes no son lectores habituales.
«El concepto lleva implícito acercar el libro a quienes normalmente no leen y convertirse así en una puerta de entrada a la lectura», señaló. El representante autonómico recogió el guante de las demandas de los diferentes actores y definió las librerías como «espacios de convivencia y cultura».
La reconstrucción tras la dana ha afectado sobremanera al sector del libro, tanto que librerías, editoriales, bibliotecas y empresas logísticas se vieron afectadas en las zonas donde la riada se llevó todo a su paso. Prieto aseguró, ante la petición del Gremio de Libreros, que el gobierno autonómico trabaja para mantener en los próximos presupuestos las ayudas no ejecutadas durante el pasado ejercicio.
«No puede haber reconstrucción social sin reconstrucción cultural», afirmó, del mismo modo que aseveró que reabrir una librería «no es solo reabrir un negocio, sino recuperar un espacio de convivencia para futuras generaciones». Según los datos brindados por el representante de la organización gremial, nueve de las diez librerías que cerraron por la barrancada ya han retomado su actividad comercial.
El escritor Jaime Siles, por su parte, enfatizó en la necesidad de reforzar el papel de las editoriales valencianas en los premios literarios promovidos por las administraciones públicas. A su juicio, las obras que son galardonadas por ayuntamientos y diputaciones deberían ser las que estén editadas preferentemente por empresas locales.
El también traductor y crítico literario aseguró que la poesía valenciana «goza de muy buena salud», aunque lamentó que muchos de sus autores sigan aspirando a triunfar fuera de sus fronteras. Además, sugirió el impulso de programas de fomento de la lectura entre las personas de la tercera edad, similar al Cine Sénior o al Imserso.
Por su parte, la escritora y dramaturga Maruxa Duart puso el foco en desideologizar la cultura y priorizar la calidad literaria, evitando situaciones de «exclusión y sectarismo» vinculadas al idioma y reclamó campañas institucionales de promoción de la lectura desde edades tempranas.
Desde el gremio librero, Juan Pedro Font de Mora destacó que, a pesar de la precariedad del sector, las tiendas independientes atraviesan un momento de dinamismo en el que se han abierto cinco en Valencia durante los dos últimos años, especialmente impulsadas por gente joven.
No obstante, advirtió del impacto de las pantallas y la pérdida de hábitos de lectura en papel entre los adolescentes, así como de la fragilidad de estos negocios, «con márgenes comerciales pequeños».
Apuntó que las sinergias en el sector podrían mejorar, por ejemplo, con la puesta en marcha definitiva de una federación que agrupe y coordine a todos los libreros de la región. Eso evitaría, como pidió Paz Navarro, que las ferias de Castellón y Valencia coincidan en las mismas fechas.
La cofundadora de Sargantana aludió a la sobreproducción y a la concentración empresarial como condicionantes a los que se enfrentan en el mercado las pequeñas editoriales. «Cada año se publican cerca de 90.000 títulos y entendemos que es imposible atenderlos a todos con recursos limitados», argumentó.
También propuso que las bibliotecas públicas adquieran cada año a las librerías el mejor libro valenciano editado, en una cadena que contribuiría a «generar industria», y reclamó que las ayudas prioricen a los pequeños sellos frente a los grandes grupos editoriales.
Destacando la «carrera de fondo» que supone hacerse hueco en el extranjero, Navarro señaló de igual modo la «resiliencia» tras la dana en un momento con distribuidoras golpeadas y la campaña de Navidad paralizada. «Somos luchadores y vocacionales», incidió.
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