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El Sombrerero Loco no estaba loco, estaba intoxicado: la oscura historia del mercurio en la industria de la moda

El Sombrerero Loco no estaba loco, estaba intoxicado: la oscura historia del mercurio en la industria de la moda
Artículo Completo 952 palabras
Cuando pensamos en Alicia en el país de las maravillas uno de los personajes más reconocidos es el 'Sombrerero Loco', un personaje excéntrico con un sombrero de copa y una etiqueta que reza 10/6. Y aunque pueda parecer que el autor de esta historia quiso darle esa caracterización al famoso conejo, la verdad es que todos los sombreros en aquella época tenían un grave problema que hacía que se parecieran demasiado al clásico conejo.  Lo que hay detrás. Y es que la realidad detrás del personaje es mucho más turbia y menos colorida que en las películas de Disney o Tim Burton. La expresión "loco como un sombrerero" no fue una invención literaria en este caso, sino un diagnóstico médico bastante popular para la época, puesto que durante siglos la industria sombrerera sufrió una epidemia silenciosa que condujo a graves daños neurológicos. Y el culpable era el mercurio.  En Xataka Llevamos siglos contaminando los mares con mercurio. No esperábamos que la solución fuera la ingeniería genética El 'carroting'. Para entender por qué los sombrereros enfermaban, hay que mirar cómo se fabricaba el fieltro entre los siglos XVII y XX que daría lugar a los sombreros. La materia prima solía ser piel de conejo, liebre o castor, y para que estas pieles se convirtieran en un fieltro de alta calidad, rígido y duradero, se sometían a un proceso químico llamado "carroting". Este nombre venía del color naranja de las zanahorias que adquirían las pieles al ser tratadas con una solución caliente de nitrato de mercurio. Pero lógicamente era una trampa mortal para los talleres de la época, tal y como recogen los archivos históricos del NIOSH.  Problemas de seguridad. Pese a que ahora hay una fuerte normativa en lo que respecta a la seguridad en el trabajo, si echamos la vista atrás no era así. Y es que el tratamiento se realizaba en espacio mal ventilado, lo que provocaba que al calentar la mezcla ácida con las pieles se liberara vapores de mercurio.  Al no poder salir por ninguna rendija de ventilación, los profesionales que estaban trabajando con las pieles de manera constante terminaban inhalando los vapores de mercurio. No era un accidente puntual, sino una exposición crónica que se acumulaba en el organismo y atacaba directamente al sistema nervioso central.  Una nueva realidad. Aunque en la cultura popular de la época se relacionaba de manera directa al oficio con estar completamente loco, la verdad es que las revisiones toxicológicas actuales apuntan a que la intoxicación crónica por mercurio produce un cuadro clínico devastador y muy específico.  Y es que los sombrereros no se volvían simplemente 'excéntricos', sino que también presentaban temblores de Danbury, que son espasmos musculares incontrolables y temblores de intención que impedían hacer movimientos finos. Pero también había cambios de personalidad haciendo que la timidez patológica, la irritabilidad extrema, la depresión y la labilidad emocional eran la norma. Los países tomaron nota. Lógicamente, esto es algo que tuvo que ser regulado para garantizar la seguridad de los trabajadores. Francia fue una de las pioneras al prohibir el uso de mercurio en la fabricación de sombrereros en 1898, pero en los países anglosajones la industria se resistió bastante al cambio.  Y los resentidos. En Estados Unidos el proceso se mantuvo vigente durante décadas. Hizo falta en este caso llegar a la Segunda Guerra Mundial para que cambiaran las tornas y no fue hasta 1941 cuando se abandonó definitivamente el uso del mercurio en estados clave como Connecticut.  Pero el motivo no fue la seguridad de sus artesanos, sino que la guerra requería de una gran cantidad de mercurio para la fabricación de detonadores, lo que forzó a la industria sombrerera a buscar sustitutos como el peróxido de hidrógeno, tal y como detallan los registros industriales de la época.  En Xataka Cada vez ingerimos más mercurio a través del pescado. Hay quien quiere solucionarlo con probióticos "de diseño" El Sombrerero de Alicia. Es tentador pensar que Lewis Carroll diseñó a su personaje como un caso clínico de libro de eretismo, pero la evidencia sugiere lo contrario. Un análisis clásico publicado en BMJ pone los puntos sobre las ies en este caso, al apuntar que Carrol conocía la expresión popular "loco como un sombrerero", ya que vivía en una época donde los sombrereros con temblores eran una realidad social visible.  Sin embargo, el personaje de Alicia en el país de las maravillas no encaja del todo en el perfil médico. El Sombrerero del libro es hiperactivo, charlatán, eufórico y amante de los acertijos. El eretismo por mercurio, por el contrario, se caracteriza por una timidez extrema, ansiedad social y depresión. Es probable que Carroll tomara la figura del sombrerero y la frase hecha para crear una caricatura, pero la identificación del personaje como un "intoxicado por mercurio" es una lectura que hemos hecho a posteriori. En Xataka | Si alguna vez has pensado que la IA no sirve para nada relevante, la ciencia tiene algo para ti: un antídoto contra cobras - La noticia El Sombrerero Loco no estaba loco, estaba intoxicado: la oscura historia del mercurio en la industria de la moda fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .
El Sombrerero Loco no estaba loco, estaba intoxicado: la oscura historia del mercurio en la industria de la moda

Los sombrereros en el pasado no disfrutaban de una grandiosa salud. Y todo por su trabajo

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José A. Lizana

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José A. Lizana

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Cuando pensamos en Alicia en el país de las maravillas uno de los personajes más reconocidos es el 'Sombrerero Loco', un personaje excéntrico con un sombrero de copa y una etiqueta que reza 10/6. Y aunque pueda parecer que el autor de esta historia quiso darle esa caracterización al famoso conejo, la verdad es que todos los sombreros en aquella época tenían un grave problema que hacía que se parecieran demasiado al clásico conejo. 

Lo que hay detrás. Y es que la realidad detrás del personaje es mucho más turbia y menos colorida que en las películas de Disney o Tim Burton. La expresión "loco como un sombrerero" no fue una invención literaria en este caso, sino un diagnóstico médico bastante popular para la época, puesto que durante siglos la industria sombrerera sufrió una epidemia silenciosa que condujo a graves daños neurológicos. Y el culpable era el mercurio

En XatakaLlevamos siglos contaminando los mares con mercurio. No esperábamos que la solución fuera la ingeniería genética

El 'carroting'. Para entender por qué los sombrereros enfermaban, hay que mirar cómo se fabricaba el fieltro entre los siglos XVII y XX que daría lugar a los sombreros. La materia prima solía ser piel de conejo, liebre o castor, y para que estas pieles se convirtieran en un fieltro de alta calidad, rígido y duradero, se sometían a un proceso químico llamado "carroting".

Este nombre venía del color naranja de las zanahorias que adquirían las pieles al ser tratadas con una solución caliente de nitrato de mercurio. Pero lógicamente era una trampa mortal para los talleres de la época, tal y como recogen los archivos históricos del NIOSH

Problemas de seguridad. Pese a que ahora hay una fuerte normativa en lo que respecta a la seguridad en el trabajo, si echamos la vista atrás no era así. Y es que el tratamiento se realizaba en espacio mal ventilado, lo que provocaba que al calentar la mezcla ácida con las pieles se liberara vapores de mercurio. 

Al no poder salir por ninguna rendija de ventilación, los profesionales que estaban trabajando con las pieles de manera constante terminaban inhalando los vapores de mercurio. No era un accidente puntual, sino una exposición crónica que se acumulaba en el organismo y atacaba directamente al sistema nervioso central. 

Una nueva realidad. Aunque en la cultura popular de la época se relacionaba de manera directa al oficio con estar completamente loco, la verdad es que las revisiones toxicológicas actuales apuntan a que la intoxicación crónica por mercurio produce un cuadro clínico devastador y muy específico. 

Y es que los sombrereros no se volvían simplemente 'excéntricos', sino que también presentaban temblores de Danbury, que son espasmos musculares incontrolables y temblores de intención que impedían hacer movimientos finos. Pero también había cambios de personalidad haciendo que la timidez patológica, la irritabilidad extrema, la depresión y la labilidad emocional eran la norma.

Los países tomaron nota. Lógicamente, esto es algo que tuvo que ser regulado para garantizar la seguridad de los trabajadores. Francia fue una de las pioneras al prohibir el uso de mercurio en la fabricación de sombrereros en 1898, pero en los países anglosajones la industria se resistió bastante al cambio. 

Y los resentidos. En Estados Unidos el proceso se mantuvo vigente durante décadas. Hizo falta en este caso llegar a la Segunda Guerra Mundial para que cambiaran las tornas y no fue hasta 1941 cuando se abandonó definitivamente el uso del mercurio en estados clave como Connecticut. 

Pero el motivo no fue la seguridad de sus artesanos, sino que la guerra requería de una gran cantidad de mercurio para la fabricación de detonadores, lo que forzó a la industria sombrerera a buscar sustitutos como el peróxido de hidrógeno, tal y como detallan los registros industriales de la época. 

En XatakaCada vez ingerimos más mercurio a través del pescado. Hay quien quiere solucionarlo con probióticos "de diseño"

El Sombrerero de Alicia. Es tentador pensar que Lewis Carroll diseñó a su personaje como un caso clínico de libro de eretismo, pero la evidencia sugiere lo contrario. Un análisis clásico publicado en BMJ pone los puntos sobre las ies en este caso, al apuntar que Carrol conocía la expresión popular "loco como un sombrerero", ya que vivía en una época donde los sombrereros con temblores eran una realidad social visible. 

Sin embargo, el personaje de Alicia en el país de las maravillas no encaja del todo en el perfil médico. El Sombrerero del libro es hiperactivo, charlatán, eufórico y amante de los acertijos. El eretismo por mercurio, por el contrario, se caracteriza por una timidez extrema, ansiedad social y depresión. Es probable que Carroll tomara la figura del sombrerero y la frase hecha para crear una caricatura, pero la identificación del personaje como un "intoxicado por mercurio" es una lectura que hemos hecho a posteriori.

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Fuente original: Leer en Xataka
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