Para mostrar esta tecnología, la empresa me invitó a sus oficinas, donde me permitieron controlar diez manos robóticas humanoides, cada una de una compañía diferente, utilizando un guante de seguimiento de movimiento personalizado. El dispositivo transfirió al instante los movimientos de mis dedos a los cincuenta dedos robóticos.
¿Quién es el robot?
Me da un poco de vergüenza admitir que lo primero que probé con este equipo futurista fue hacer que las diez manos hicieran el gesto del dedo medio. Una vez que me quité ese capricho de encima, me impresionó la rapidez con la que mis movimientos se transferían a las manos robóticas, y la facilidad con la que la tecnología funcionaba en ambos sentidos: pude sentir una pelota colocada en una de las manos electrónicas.
“Es similar a los automóviles autónomos”, compara, refiriéndose a la forma en que estas máquinas se han ido implantando en cada vez más entornos con una autonomía cada vez mayor. “Se necesitan datos de entrenamiento que se centren más en el aspecto específico que se está tratando de abordar”. Afirma que la teleoperación de robots está ganando terreno incluso en algunas escuelas de formación profesional chinas.
La capacidad manufacturera de China ya permite producir robots baratos y de alta calidad, como los de Unitree. Si el caso de IO-AI Tech sirve de indicio, también podría ayudar a la IA a dominar el mundo físico.
Artículo originalmente publicado enWIRED. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.