En este contexto, un equipo de investigadores de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán se propuso analizar si estos fenómenos podrían afectar la manera en que las personas construyen su identidad. Los científicos partieron de la hipótesis de que la exposición continua a selfies ajenos, rostros modificados por filtros y representaciones digitales cada vez más homogéneas podría debilitar la capacidad de los individuos para reconocer su propia singularidad.
Con ese objetivo, diseñaron un experimento destinado a examinar la relación entre el uso habitual de Instagram y los mecanismos que permiten al cerebro identificar el rostro de cada persona como parte de sí misma.
Giuseppe Riva, coautor del estudio, explica que “es a través de nuestros rostros que nos reconocemos en el espejo, construimos nuestra individualidad y somos reconocidos por los demás. En otras palabras, la asociación no surge en ninguna representación corporal, sino precisamente en la parte del cuerpo más estrechamente vinculada al sentido de quiénes somos”.
La imposibilidad de autorreconocerse
Para evaluar la posible influencia de las redes sociales en este proceso, los investigadores reclutaron a 95 jóvenes adultos, en su mayoría mujeres, con una edad promedio de 26 años. El 38% de los participantes indicó haber experimentado algún problema psicológico en algún momento de su vida.
En promedio, las personas analizadas acumulaban cerca de ocho años de uso de Instagram (equivalentes a casi el 30% de su esperanza de vida) y registraban un tiempo de conexión diario cercano a los 63 minutos. Solo el 12.6% afirmó utilizar filtros de belleza de manera ocasional.
Los participantes fueron sometidos a dos experiencias de realidad virtual diseñadas para inducir las llamadas “ilusiones corporales”, una técnica empleada en neurociencia para evaluar hasta qué punto una persona puede llegar a percibir como propio el rostro o el cuerpo de alguien más.
publicado en la revista Computers in Human Behavior.Agréganos a tus Fuentes Preferidas en Google para seguir nuestro contenidoArrowLos investigadores subrayan que su trabajo no demuestra una relación causal entre el uso de Instagram y los problemas de salud mental. Asimismo, aclaran que el comportamiento observado en los participantes no necesariamente implica consecuencias negativas. Sin embargo, sostienen que los hallazgos abren una nueva línea de investigación sobre la relación entre las redes sociales y los procesos de construcción de la identidad, un tema que merece un análisis más profundo.
Maria Sansoni, doctora en Psicología y autora principal del estudio, señala que “los participantes en el estudio pertenecen a la primera generación que creció con las redes sociales: comenzaron a usar estas plataformas al final de la adolescencia y las han integrado en su vida diaria durante casi una década. Si bien en estos jóvenes adultos ya se observan asociaciones con procesos fundamentales para la construcción de la identidad corporal, la cuestión que surge concierne a las nuevas generaciones y a los nuevos adolescentes, que entran en contacto con estas tecnologías a una edad cada vez más temprana y durante periodos de tiempo cada vez más prolongados”.