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El valor de darse un capricho o el lujo como inversión

El valor de darse un capricho o el lujo como inversión
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La industria del lujo es rentable gracias al poder de fijación de precios y a una eficiencia operativa. China y EEUU son las principales potencias que sostienen el sector; juntas suman la mitad de las ventas Leer
TendenciasEl valor de darse un capricho o el lujo como inversiónActualizado 1 JUL. 2026 - 01:20Inaugurada hace un año, The Louis es la nueva tienda de Louis Vuitton en Shanghái. Combina 'retail', centro expositivo y espacio gastronómico en un edificio con forma de barco, por los baúles viajeros de la firma y el mercado marítimo de la ciudad.

La industria del lujo es rentable gracias al poder de fijación de precios y a una eficiencia operativa. China y EEUU son las principales potencias que sostienen el sector; juntas suman la mitad de las ventas

El lujo sigue siendo una apuesta segura. El de verdad, que el término no puede estar más sobreutilizado. "Lejos de ser sólo un producto costoso, la exclusividad radica en la suma de artesanía excepcional, diseños únicos y experiencia que se percibe. Su atractivo real trasciende lo tangible, forjándose en el aura de una marca sofisticada y una experiencia de compra elevada y, a menudo, única, que combina producto, entorno y narrativa, edulcorada por la herencia de la firma y su relevancia cultural", describe Gosia Eggimann, senior Equity Research analyst de Lombard Odier y autora del informe Rethink family wealth. Perspectives for long-term investments recién publicado por la entidad al que ha tenido acceso EXPANSIÓN en exclusiva. Un estudio que "analiza cómo el sector del lujo crea valor a largo plazo y por qué sigue haciéndolo de forma sostenida, además de explicar cómo creemos que los inversores pueden evaluar mejor las perspectivas del mercado y de examinar qué impulsa la rentabilidad y la volatilidad del mercado, así como las claves de su crecimiento futuro en los próximos años", explica Eggimann.

Según este análisis, la industria del lujo alcanza unos 1,4 billones de euros en ventas anuales, una cifra que engloba desde bienes personales -marroquinería, ropa, joyería y belleza de muy alta gama- hasta automóviles, jets privados, yates y hostelería. Los compradores, aproximadamente unos 330 millones en todo el mundo, de los cuales la mitad son clientes aspiracionales y menos de 10 millones de carteras de alto patrimonio pueden generar hasta el 40% del total de las adquisiciones.

Buscan los productos y servicios más selectos del mercado "como símbolos visibles y herramientas para la construcción de la identidad, asociados con el éxito, el gusto refinado y la pertenencia cultural. Los consumidores los internalizan para construir confianza o para darse un capricho, sirviendo como un medio de autoexpresión personal", añade la especialista. Y eso que en los dos últimos años, si se comparan con los ejercicios inmediatos al confinamiento y el boom pospandemia por las compras sofisticadas, la demanda es mucho más débil.

"Los consumidores aspiracionales han desplazado parte de su gasto hacia las experiencias en lugar de los bienes y los perfiles muestran una mayor sensibilidad hacia los aspectos sociales y medioambientales de sus operaciones. Ante este nuevo escenario, las marcas se ven obligadas a adaptarse mediante la innovación, el impulso de iniciativas de sostenibilidad y una mayor transparencia", argumenta la analista.

Como respuesta Hermès refuerza su modelo de artesanía y las marcas del grupo LVMH apuestan, como detalla el informe, por la innovación a gran escala, combinando artículos de alta calidad con tiendas insignia a la última con activaciones culturales en su interior, como The Louis, nuevo espacio con forma de barco de Louis Vuitton en Shanghái, inaugurada en junio de 2025 como homenaje a los baúles de viaje de la firma y al bagaje marítimo de la ciudad.

Compras por antojo

Las acciones de lujo pueden ser volátiles debido a su naturaleza discrecional y su sensibilidad a los vaivenes geopolíticos, aunque la historia demuestra que los períodos de debilidad suelen ser de corta duración, apunta el estudio. "Esperamos que el sector del lujo retome un crecimiento moderado en este 2026. Tras el extraordinario auge registrado después de la pandemia del Covid-19, el sector ha atravesado una etapa más exigente, caracterizada por un crecimiento más contenido", apunta Eggimann.

Además, como destaca el estudio, el poder de fijación de precios de las casas de lujo (pricing power, que permite subirlos sin mucho riesgo de perder clientela) y una eficiencia operativa de la industria en general proporcionan una base sólida para la rentabilidad, de ahí su atractivo como inversión.

China y Estados Unidos son las principales potencias que sostienen el sector, representando cada una alrededor de una cuarta parte de las ventas mundiales, aunque cerca de la mitad de las compras chinas se realizan en el extranjero. También, añade Eggimann, "se espera que los mercados emergentes desempeñen un papel cada vez más relevante en la demanda futura, con un desplazamiento del centro de gravedad hacia Asia, sobre todo a regiones como China e India".

Así, el consumo de lujo se mantendrá resiliente y continuará expandiéndose, impulsado por la creación de riqueza global y las propuestas relevantes de las firmas líderes que nunca pasan de moda.

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Fuente original: Leer en Expansión
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