La pareja, que solo llevaba unos meses en España, estaba a cargo de un cortijo en Estepa, donde se localizó el cadáver de él con heridas de arma blanca. Nelson consiguió el permiso de trabajo un día antes de su muerte
Regala esta noticia Añádenos en Google Nelson Acosta, en una imagen reciente con su hija mayor, María Paula. (SUR)Málaga
19/08/2026 a las 00:02h.Nelson Rafael Acosta (36 años) había empezado a escribir un nuevo capítulo de su vida. Otro país, otra pareja y un futuro diferente. El 24 ... de diciembre, decidió marcharse de Colombia, su país natal, para seguir hasta España a su novia, Rosa (33). Pero la historia de amor, que ambos abrazaron como si no hubiera un mañana, y que rompió en pedazos sus respectivas familias, no salió como esperaban. Ahora, ella está detenida por matarlo a puñaladas en un cortijo de Estepa (Sevilla).
Al contrario, lo que había era planes. El primero, continuar en España, como le repetía la víctima al esposo de Nailith. El segundo era aún más inminente. «Hablaron el sábado y Nelson le dijo que querían venir a Málaga a la feria a celebrar el cumpleaños de Rosa, que fue el pasado lunes», explica Nailith. Debían llegar el domingo, pero se quedaron esperando: «Mi marido hasta se cogió el día libre en el trabajo. Le escribimos, pero los mensajes no le llegaban y su teléfono dejó de dar señal».
Nelson estaba solo en España, pero no en Colombia. Mantenía contacto habitual con su familia y con sus dos hijos, María Paula (16) e Isaac David (5), a los que estaba muy unido. El sábado fue la última vez que sus hermanas hablaron con él y fue para contarles algo bueno: le acababan de otorgar el permiso de residencia. «Nos dijo que la noticia se la había dado su amor -así se refirió a Rosa- y que ya podía trabajar. También nos contó que iban a celebrar juntos el cumpleaños de ella y que lo iba a invitar a comer. Estaba feliz», explica Kelly, una de las tres hermanas de Nelson.
Los inicios de la pareja en España fueron muy duros. Cuando llegaron, Rosa encontró trabajo en un restaurante y Nelson echaba jornales en el campo. Al no tener papeles, pasaron los meses siguientes desempleados, una espera que se hizo más larga para él, porque Rosa conseguía algún dinero cuidando a personas mayores o como empleada del hogar. «Ella pasaba muchas horas fuera y él se quedaba solo en casa», detalla Kelly.
En El Charquillo, en Estepa, encontraron techo a cambio del mantenimiento del cortijo donde el domingo hallaron el cadáver de él. «Lo único que sabemos es que a veces discutían porque uno trabajaba y el otro no, y apenas se veían». Al contrario de lo que Nelson le decía al marido de Nailith, a su familia le transmitía la posibilidad de volver a Colombia. O al menos traer a sus hijos a España. Pero nada que despertara la preocupación de la familia. «Pensábamos que eran felices. Ha sido todo tan impresionante, no tenemos ni idea de lo que pudo haber pasado», afirma Kelly, quien confiesa que tras el crimen ha recibido comentarios del carácter posesivo y celoso de Rosa, y lo «tormentosa» de la relación. «Por lo visto le controlaba todo, hasta la alimentación, y tenía que hablar a escondidas con sus hijos».
A ella le preocupa que, al estar solo aquí, no haya nadie en España que explique quién era Nelson: «Me da mucha tristeza que no haya testimonios allá sobre la calidad de persona que era mi hermano. Era un hombre bueno, muy trabajador y creativo, que no se dejó quebrar por la situación económica. Con la pérdida de nuestro padre nos tocó trabajar a todos. Él se administraba bien y estaba siempre pendiente de sus hijos. Una señora de un supermercado de Estepa nos ha escrito por redes sociales para decirnos que Nelson era siempre muy amable con ella y que lo ha sentido mucho. Imagínese qué clase de persona era».
Del desenlace se enteraron por la familia de Rosa y por los periódicos, que siguen leyendo para tratar de descifrar lo ocurrido. «Sólo hemos hablado con un hermano de ella que está en España y que asegura no saber nada, sólo que está detenida. Lo único que nos ha contado su familia es que ella llamó a su madre en Colombia y le dijo: »Le hice mucho daño a Nelson, creo que lo maté. Perdóname«.
En su país, Nelson se ganaba la vida reparando electrodomésticos. Tenía un taller y les iba «razonablemente bien», según la madre de sus hijos, María Laura (34), que fue su pareja durante 16 años. Hasta que Nelson conoció a Rosa, o Rosa a Nelson, y los dos hogares se rompieron -la detenida también tiene dos hijos de una relación anterior- y se transformaron en otra cosa. Llevaban tres años juntos. «Ella destruyó el mío», afirma María Laura. Por eso las hermanas de Nelson tampoco tenían demasiado contacto con Rosa, con la que se limitaban a mantener la cordialidad.
La familia ha empezado a movilizarse porque necesitan ayudar para repatriar el cadáver. «Está fuera de nuestro alcance, y encima sin familiares allí», expresa Kelly. María Laura, su ex, añade: «Me estoy moviendo con sus amigos de los estudios para recaudar fondos porque queremos que el cuerpo esté aquí y despedirnos de él en Colombia». Confían en que, con el tiempo, podrán encontrar respuestas sobre lo que pasó.
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