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Elena Medel, en el interior del campus

Elena Medel, en el interior del campus
Artículo Completo 712 palabras
Esta segunda novela de Elena Medel ( Córdoba,1965) continúa, después de la publicación de 'Las maravillas', ese buen quehacer que ha logrado la autora como una de las voces más representativas de la actual narrativa en español y ello a pesar de su dilatada obra poética, amén de dirigir una excelente editorial de poesía, La bella Varsovia junto a Alejandra Vanessa.'Todos mis pecados y la mitad de mi dolor' es una narración cuyo género es de rara implantación en España. Me refiero con esto en que es de las pocas novelas cuyo tema sea el académico formulado de manera estricta, género que en Inglaterra, Francia y Estados Unidos ha conocido buena fortuna con los postmodernos y sus precursores como 'Pnin', de Nabokov , es decir, lo que se ha llamado, 'novela de campus'.Narrativa 'Todos mis pecados y la mitad de mi dolor' Autora Elena Medel Editorial Seix Barral Año 2026 Páginas 381 Precio 22,90 euros Valoración ***La narración se presenta, además, como una representación, de hecho en la novela existe una suerte de 'dramatis personae' que se resumen en El vampiro y el narrador acompañada del lugar de sus representaciones: La casa; los discípulos; la gran familia de la filología inglesa; los errantes; el hijo; la alumna; los fantasmas y en estos lugares de representación, sus 'dramatis personae', como el hijo de Jesús Guzmán El Catedrático experto en literatura romántica y centrado en la figura de Lord Byron ; su hijo, Jesús Guzmán de La fuente y que lleva consigo sus propios avatares personajes fieles a su manera, como Estefanía, que aspira a entrar en el entorno del hijo rebelde ; Lucía Casado o Antonio Morand,que lleva el taller de escritura. La escritura de Elena Medel posee esa contundencia y efectividad que recomendaba Valéry a los poetas que acompaña con ciertos disloques en los párrafos descriptivos o meramente sirven de reflejo. «-Estoy ocupado, Ignacio- Silencio- El lunes es mejor día-Pasos hacia la puerta del departamento- Rosa, con su efectividad- ¿Puedo llamarla por su nombre Estefanía? En público recurro a los apellidos , pero en este contexto me resulta impostado». No hay, pues, aquí, atisbos de descripciones situacionales, como en casi toda la novela. Sin embargo la narración disfruta plenamente con la inserción de citas improbables: «Después de tantos años, he aprendido a distinguir entre quienes fingen y entre quienes revelan. He vivido algunas decepciones pero la máscara cae y revela el rostro verdadero del fingidor, «Reality´s Dark Dream- ¡el sombrío sueño de la realidad-¿Ha leído usted a Coleridge- Estefanía negó aunque le sonaba el nombre- En breve». Y tal es así, que finalmente, como en toda casa de filología inglesa que se precie se analiza la obra del poeta inteligente del siglo XX, Winstan Auden y su poema 'Musée des Beaux Arts': «Al principio no lo comprendió del todo. El principio, las dos primeras estrofas: el dolor, los viejos, los niños, la importancia que otorgamos a lo que les ocurre a los demás . Y la tercera estrofa desgajada del resto: un poema con sentido propio ante un cuadro de Brueghel, Icaro».El final, apoteósico, casi wagneriano en sus apreciaciones, resulta un tanto patético y las de los demás: se jubila Jesús Gonzalo Espinosa, experto en poesía romántica, «se mantuvo en ese pensamiento el rato que consideró oportuno, el que necesitó para integrarlo con la vida que desconocía y que le aterraba: el castigo, los dioses y los monstruos». La autora ha conseguido escribir una muy novela sobre el intríngulis de los campus. No es poca cosa.

Esta segunda novela de Elena Medel ( Córdoba,1965) continúa, después de la publicación de 'Las maravillas', ese buen quehacer que ha logrado la autora como una de las voces más representativas de la actual narrativa en español y ello a pesar de su dilatada obra ... poética, amén de dirigir una excelente editorial de poesía, La bella Varsovia junto a Alejandra Vanessa.

'Todos mis pecados y la mitad de mi dolor' es una narración cuyo género es de rara implantación en España. Me refiero con esto en que es de las pocas novelas cuyo tema sea el académico formulado de manera estricta, género que en Inglaterra, Francia y Estados Unidos ha conocido buena fortuna con los postmodernos y sus precursores como 'Pnin', de Nabokov, es decir, lo que se ha llamado, 'novela de campus'.

La narración se presenta, además, como una representación, de hecho en la novela existe una suerte de 'dramatis personae' que se resumen en El vampiro y el narrador acompañada del lugar de sus representaciones: La casa; los discípulos; la gran familia de la filología inglesa; los errantes; el hijo; la alumna; los fantasmas y en estos lugares de representación, sus 'dramatis personae', como el hijo de Jesús Guzmán El Catedrático experto en literatura romántica y centrado en la figura de Lord Byron; su hijo, Jesús Guzmán de La fuente y que lleva consigo sus propios avatares personajes fieles a su manera, como Estefanía, que aspira a entrar en el entorno del hijo rebelde; Lucía Casado o Antonio Morand,que lleva el taller de escritura.

La escritura de Elena Medel posee esa contundencia y efectividad que recomendaba Valéry a los poetas que acompaña con ciertos disloques en los párrafos descriptivos o meramente sirven de reflejo. «-Estoy ocupado, Ignacio- Silencio- El lunes es mejor día-Pasos hacia la puerta del departamento- Rosa, con su efectividad- ¿Puedo llamarla por su nombre Estefanía? En público recurro a los apellidos, pero en este contexto me resulta impostado».

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No hay, pues, aquí, atisbos de descripciones situacionales, como en casi toda la novela. Sin embargo la narración disfruta plenamente con la inserción de citas improbables: «Después de tantos años, he aprendido a distinguir entre quienes fingen y entre quienes revelan. He vivido algunas decepciones pero la máscara cae y revela el rostro verdadero del fingidor, «Reality´s Dark Dream- ¡el sombrío sueño de la realidad-¿Ha leído usted a Coleridge- Estefanía negó aunque le sonaba el nombre- En breve».

Y tal es así, que finalmente, como en toda casa de filología inglesa que se precie se analiza la obra del poeta inteligente del siglo XX, Winstan Auden y su poema 'Musée des Beaux Arts': «Al principio no lo comprendió del todo. El principio, las dos primeras estrofas: el dolor, los viejos, los niños, la importancia que otorgamos a lo que les ocurre a los demás. Y la tercera estrofa desgajada del resto: un poema con sentido propio ante un cuadro de Brueghel, Icaro».

El final, apoteósico, casi wagneriano en sus apreciaciones, resulta un tanto patético y las de los demás: se jubila Jesús Gonzalo Espinosa, experto en poesía romántica, «se mantuvo en ese pensamiento el rato que consideró oportuno, el que necesitó para integrarlo con la vida que desconocía y que le aterraba: el castigo, los dioses y los monstruos». La autora ha conseguido escribir una muy novela sobre el intríngulis de los campus. No es poca cosa.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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