Es el 8 de mayo de 1850, Níjar (Almería). Aunque los promotores llevan meses intentándolo, finalmente la inauguración del embalse de Isabel II no contará con la presencia física de la Reina que le da nombre. Pero no van a dejar que eso les arruine el momento, su momento.
Hablamos de la que quizás sea la mayor obra hidráulica del siglo XIX andaluz y una de las más ambiciosas de la península: 35 metros de cantería levantados a pulmón por más de mil inversores privados que culminan el viejo sueño de la duquesa de Abrantes, construir una presa son la rambla del Carrizal.
Una presa condenada al fracaso.
Dinero a mansalva. En 1821, al calor del boom minero de la almeriensa Sierra Almagrera, Diego María Madollel creó 'Regadío de Níjar' y consiguió exenciones fiscales de la corona. La idea era sencilla: construir una estructura de cantería de 44 metros de longitud y 35 de altura con la idea de regar más de 18.000 ha en el Campo de Níjar y Campohermoso.
En Xataka
Muros de 1950, sedimentos de 2026: el desajuste técnico que está matando en silencio a los embalses españoles
En los siguientes 40 años, Madollel aprendería que hay muchas formas de fracasar. La primera fue casi inmediata. La segunda se demoró casi veinte años y la tercera, en 1842, con la constitución de la Compañía del Pantano de Níjar, parecía que era la buena.
El empresario reunió a más de mil accionistas de Almería, Murcia, Málaga, Madrid y Valencia (gente que se había enriquecido con las minas, querían invertir, pero no sabía mucho del asunto) y consiguió que el estado declarara el proyecto de 'utilidad pública'; pero, cinco años después, el proyecto no conseguía arrancar. No hubiera arrancado, pero en 1848 empezó la sequía.
Una sequía pertinaz, afilada y profética... pero que impulsó la construcción del pantano. Madollel supo ver su oportunidad y empezó a vender derechos de agua. La construcción se adelantó, el murciano Jerónimo Ros tomó los mandos de la construcción y para 1857 no solo la presa estaba terminada, sino también un complejísimo sistema de canalizaciones y tuberías de riego.
Madollel había construido un Ferrari hidrológico: pero la carretera no estaba en condiciones para ir a más de 20 kilómetros por hora.
Cuanto todo sale mal. Pese al larguísimo desarrollo, los promotores hicieron casi todo mal. Para empezar, no hicieron estudios hidrológicos de la zona y eso les impidió darse cuenta de la rambla no tenía caudal suficiente ni para llenar el embalse, ni para regar 18.000 hectáreas.
Además, no se percataron de que el régimen de la rambla era 'torrencial': cuando llueve, lo hace torrencialmente y eso provoca que que se arrastren cantidades enormes de sedimentos. Para 1871, el embalse estaba completamente cegado. El fracaso fue descomunal.
O casi. Porque, aunque es verdad que a día de hoy la presa es una reliquia para excursionistas, lo cierto es que algo de visión Madollel sí tenía. Hoy el Campo de Níjar es el epicentro de uno de los mares de plásticos más grandes del país. Las presiones hidrológicas son las mismas o peores, pero esto muestra que da igual las veces que el clima nos tuerza la mano, ahí está el hombre para volver a intentarlo.
Imagen | ANE
En Xataka | El embalse que "nunca se llenaría" está abriendo compuertas: 23 años después, el mayor pantano de Europa occidental está completamente lleno
-
La noticia
En 1850, Almería inauguró una de las mayores obras hidráulicas de la España del XIX. Fue un completo desastre
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Jiménez
.
En 1850, Almería inauguró una de las mayores obras hidráulicas de la España del XIX. Fue un completo desastre
En pleno siglo XIX, un joven empresario se propuso construir una enorme presa en el punto más árido del país. Lo único grande que logró hacer fue el ridículo.
Es el 8 de mayo de 1850, Níjar (Almería). Aunque los promotores llevan meses intentándolo, finalmente la inauguración del embalse de Isabel II no contará con la presencia física de la Reina que le da nombre. Pero no van a dejar que eso les arruine el momento, su momento.
Hablamos de la que quizás sea la mayor obra hidráulica del siglo XIX andaluz y una de las más ambiciosas de la península: 35 metros de cantería levantados a pulmón por más de mil inversores privados que culminan el viejo sueño de la duquesa de Abrantes, construir una presa son la rambla del Carrizal.
Una presa condenada al fracaso.
Dinero a mansalva. En 1821, al calor del boom minero de la almeriensa Sierra Almagrera, Diego María Madollel creó 'Regadío de Níjar' y consiguió exenciones fiscales de la corona. La idea era sencilla: construir una estructura de cantería de 44 metros de longitud y 35 de altura con la idea de regar más de 18.000 ha en el Campo de Níjar y Campohermoso.
En los siguientes 40 años, Madollel aprendería que hay muchas formas de fracasar. La primera fue casi inmediata. La segunda se demoró casi veinte años y la tercera, en 1842, con la constitución de la Compañía del Pantano de Níjar, parecía que era la buena.
El empresario reunió a más de mil accionistas de Almería, Murcia, Málaga, Madrid y Valencia (gente que se había enriquecido con las minas, querían invertir, pero no sabía mucho del asunto) y consiguió que el estado declarara el proyecto de 'utilidad pública'; pero, cinco años después, el proyecto no conseguía arrancar. No hubiera arrancado, pero en 1848 empezó la sequía.
Una sequía pertinaz, afilada y profética... pero que impulsó la construcción del pantano. Madollel supo ver su oportunidad y empezó a vender derechos de agua. La construcción se adelantó, el murciano Jerónimo Ros tomó los mandos de la construcción y para 1857 no solo la presa estaba terminada, sino también un complejísimo sistema de canalizaciones y tuberías de riego.
Cuanto todo sale mal. Pese al larguísimo desarrollo, los promotores hicieron casi todo mal. Para empezar, no hicieron estudios hidrológicos de la zona y eso les impidió darse cuenta de la rambla no tenía caudal suficiente ni para llenar el embalse, ni para regar 18.000 hectáreas.
Además, no se percataron de que el régimen de la rambla era 'torrencial': cuando llueve, lo hace torrencialmente y eso provoca que que se arrastren cantidades enormes de sedimentos. Para 1871, el embalse estaba completamente cegado. El fracaso fue descomunal.
O casi. Porque, aunque es verdad que a día de hoy la presa es una reliquia para excursionistas, lo cierto es que algo de visión Madollel sí tenía. Hoy el Campo de Níjar es el epicentro de uno de los mares de plásticos más grandes del país. Las presiones hidrológicas son las mismas o peores, pero esto muestra que da igual las veces que el clima nos tuerza la mano, ahí está el hombre para volver a intentarlo.