La idea de que un viento cósmico “asesino de galaxias”, generado por la propia actividad de una galaxia, pudiera explicar la aparición prematura de galaxias muertas es una de las hipótesis más discutidas entre los astrónomos. Hasta ahora, esta hipótesis carecía de pruebas. Una reciente publicación en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society presenta lo que sus autores consideran la primera observación directa de este fenómeno.
galaxia cuando el universo tenía apenas 1,100 millones de años. Gracias a observaciones combinadas del James Webb y del radiotelescopio ALMA, el equipo identificó una gigantesca corriente de gas frío que emerge de una región de intensa formación estelar y se extiende a lo largo de unos 23,000 años luz, equivalentes a siete kilopársecs.El fenómeno parece ser consecuencia de una elevada formación estelar dentro de las galaxias de CRISTAL-02. Allí nacieron generaciones de estrellas muy masivas que consumieron apresuradamente su combustible y explotaron como supernovas. La energía acumulada de millones de esas explosiones habría generado corrientes lo suficientemente poderosas para expulsar grandes cantidades de gas fuera del sistema CRISTAL-02.
Los autores calcularon que el viento expulsa alrededor de 520 masas solares de gas cada año, mientras que la galaxia produce unas 260 masas solares de nuevas estrellas durante el mismo periodo. En otras palabras, el sistema está perdiendo el combustible para formar estrellas aproximadamente dos veces más rápido de lo que lo consume.
supernovas pueden ser lo suficientemente potentes como para transformar galaxias activas en galaxias “muertas” durante los primeros miles de millones de años de la historia cósmica.“Si esta rápida explosión continúa, la galaxia podría estar muerta en menos de 50 millones de años, lo que explica el origen de las misteriosas galaxias muertas masivas en el universo primitivo”, afirmó Rebecca Davies, autora principal del estudio e investigadora de la Universidad Tecnológica de Swinburne, en Melbourne, Australia.