Astronautas de la USSF
Esa es la propuesta de un documento publicado en mayo de 2026 por el Mitchell Institute for Aerospace Studies, titulado ‘Military Human Spaceflight: A Key Component to American Space Superiority’. Elaborado por Kyle J. Pumroy, coronel retirado de la Fuerza Espacial de Estados Unidos (USSF) y actual investigador asociado del instituto, el informe expone que Estados Unidos está en riesgo de perder su ventaja estratégica más allá de la órbita terrestre porque, por ahora, la exploración espacial es una actividad científica y civil, separada de los objetivos de la seguridad nacional.
Para el coronel Pumroy, es imperativo que la USSF desarrolle experiencia y capacidades para futuras misiones humanas en el espacio antes de que otras naciones, como China, amplíen la brecha en una o dos décadas. El informe hace hincapié en que el programa chino de vuelos espaciales está estrechamente vinculado a estructuras militares, una característica que, según el autor, le permite integrar con mayor facilidad objetivos estratégicos y de exploración.
misiones Artemis, por ejemplo, no solo buscan regresar a la Luna, sino establecer una presencia humana sostenida en su superficie, pero la estrategia para lograrlo ha pasado por muchas modificaciones.Según el autor, si la tendencia actual continúa, China terminará condicionando el acceso a regiones estratégicas de la Luna y las normas que regirán futuras actividades espaciales. China no ha declarado oficialmente estas intenciones. Por el contrario, las autoridades chinas presentan públicamente sus programas lunares como iniciativas de investigación científica, desarrollo tecnológico y cooperación internacional.
¿Quién puede reclamar la Luna?
En cualquier caso, ambas superpotencias comparten la intención de llegar al polo sur lunar antes de 2030, una región considerada especialmente valiosa por la posible presencia de hielo de agua y otros recursos útiles para sostener una presencia humana permanente. Existe una competencia evidente por establecer presencia en esa zona, algo que ha sido reconocido por funcionarios de ambos programas espaciales.
Dentro de esta discusión resuena el concepto de “zonas de seguridad”, áreas que podrían establecerse alrededor de instalaciones lunares para evitar interferencias entre misiones. Algunos analistas consideran que este mecanismo favorece a quienes logren desplegar infraestructura primero, reforzando la percepción de que existe una carrera por ocupar las regiones más valiosas del satélite.
La idea de una futura competencia por el control de la Luna existe dentro de un marco legal complejo. El principal instrumento jurídico internacional que regula las actividades espaciales es el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967, firmado tanto por Estados Unidos como por China. Dice que la Luna, así como cualquier otro planeta o satélite, no puede ser objeto de apropiación nacional mediante una ocupación militar o cualquier otro medio. Sin embargo, el tratado permite la exploración y la utilización de los recursos hallados. Los limites de este tratado se debaten constantemente.
X-37B. El informe señala la necesidad de incorporar personal militar humano.Este documento no es un llamado aislado. Forma parte de una serie de documentos estratégicos del Mitchell Institute y aparece en un momento en que Estados Unidos, China y varias empresas privadas preparan la siguiente fase de la exploración lunar y la expansión de la presencia humana en el espacio.